Diego Moreno renuncia a la Mesa de las Cortes pero con duras críticas al PSOE por usar una “conversación privada”

También se va de la Mesa de las Cortes. El socialista leonés Diego Moreno, hasta ahora vicepresidente primero de este órgano del Parlamento autonómico de Castilla y León, sigue la estela de Ana Sánchez y anuncia que dejará este puesto “para allanar, si de eso se tratara, el camino a la nueva cúpula” del PSOE de Castilla y León que encabeza Carlos Martínez.
Ambas maniobras son fruto de las peticiones del Partido a nivel autonómico, que exigió a ambos que dejaran sus altas responsabilidades dentro de la Mesa de las Cortes de Castilla y León a raíz de una 'pillada' al participar en una conversación que se pudo escuchar por un micro accidentalmente abierto en el Debate de Política General de finales del pasado mes, con duras críticas a Martínez y también al vallisoletano Óscar Puente.
Moreno ha dado a conocer su decisión a través de una nota de prensa emitida este martes, en la que detalla que dejará la Mesa pero no así el acta, por lo que seguirá siendo procurador autonómico en el Grupo Socialista por la provincia de León, igual que hará Sánchez. Seguirá, dice, “trabajando por León y por el futuro de los leoneses y de las leonesas, como he venido haciendo desde que ocupo un escaño en el Parlamento autonómico”.
Argumenta que de este modo asumirá “lo que parece la voluntad de la nueva dirección del Partido Socialista de Castilla y León” pero no deja de deslizar ciertas críticas a cómo se ha gestionado esta crisis, empezando por exigir “que no se pongan en mi boca palabras que no he pronunciado”.
También censura que se le haya amenazado con repercusiones si no daba el paso que ahora da, asegurando que “desconozco el motivo de mi destitución puesto que no se me ha comunicado, pero, dado lo expuesto, plantearlo desde una perspectiva sancionadora es absolutamente inaceptable”. “ Es evidente que se trató de un diálogo privado entre compañeros que fue grabado y difundido sin su consentimiento”, asegura, añadiendo que “si se hace pública una conversación privada, grabada accidentalmente, el partido debería amparar a los compañeros, antes que permitir que sean sometidos a escarnio público”.
Por eso, afirma que de “ninguna manera es tolerable que se vincule la ejecución de sanciones orgánicas al ejercicio de la libertad de reflexión política y manifestación en el ámbito privado; de hacerlo así, el mensaje que estaríamos enviando a la opinión pública sobre el funcionamiento interno de nuestro partido sería demoledor” en un partido “plural, en el que han cohabitado diferentes corrientes de pensamiento y en el que, de forma habitual, se han escenificado las diferencias, como un elemento enriquecedor que lo fortalece y lo acerca a la sociedad a la que representa”.
Por último, rompe una lanza en favor de los demás implicados, asegurando que Ana Sánchez, José Luis Vázquez y Alicia Palomo “son tres de los mejores parlamentarios con que cuenta el Grupo Socialista en la actualidad y, en mi opinión, sería un tremendo error separarlos de sus actuales responsabilidades”, pero asume que “corresponde al criterio político de la nueva dirección tomar la decisión que considere oportuna y asumir la responsabilidad de la misma”.