Como tratarte el ‘Blue Monday’

Blue Monday

El origen del Blue Monday viene de una teoría desarrollada en el 2005 por el psicólogo británico Cliff Arnal, quien con una ecuación matemática concluyó que el tercer lunes del mes de enero es el día más triste del año.

La traducción literal es 'sentimiento azul'. Dicho color está asociado en la cultura anglosajona con el luto y el duelo. Victoria, psicóloga de 'Iceberg', nos explica: “en el mundo de la Psicología podemos asociarlo directamente con la emoción de tristeza, como vemos en la literatura infantil como 'El monstruo de colores' de Anna Llenas, o incluso en el cine, en películas con como ‘Inside out’ –‘Del revés’- cuya temática central es el mundo emocional de una niña”.

El ahora conocido como 'Blue Monday' ha ganado popularidad con el paso de los años, aunque a decir verdad no existe ningún sustento científico, por lo que también ha causado polémica dicho nombramiento entre la población.

Como se mencionó en líneas arriba, Cliff Arnal ideó una fórmula matemática que valoraba algunos factores relacionados con la depresión, los cuales se desarrollaban o presentaban en esta fecha.

1.     Es lunes, primer día de semana laboral.

2.     Tres semanas desde la Navidad y sus respectivos días de descanso.

3.     No visualizar en el horizonte nuevos festivos.

4.     Reducción de capacidad económica como consecuencia de los gastos de fin de año.

5.     No cumplir con nuestras expectativas de propósitos de año nuevo.

6.     Y en una parte del mundo, añadimos el clima invernal y sus escasas horas de luz.

A estos factores, Cliff añadió dos que son consecuencia de los expuestos: la urgente necesidad de tomar medidas con respecto a los propósitos de año nuevo y el descenso de los niveles de motivación.

No es lo mismo estar de bajón que una depresión

Victoria, como especialista en el análisis funcional de la conducta, deja claro que los profesionales de la psicología no diagnostican ni etiquetan como realiza el modelo médico. Ellos se refieren a un ‘estado de ánimo depresivo’, no como un problema sobre el que intervenir, sino como consecuencia de múltiples conductas que han propiciado la presencia de dicho estado de ánimo particularmente depresivo de una manera persistente.

“En este caso y, en relación con el 'Blue Monday', entendido como un día puntual con un estado de ánimo más decaído de lo habitual, no corresponde con el hecho de que una persona experimente de manera persistente un estado de ánimo depresivo”, aclara la profesional. Y detalla, “en este último caso, tenemos que hablar de patrones habituales de conductas desadaptativas, además de un contexto perjudicial para la salud mental (preocupaciones económicas, problemas interpersonales, pérdidas significativas, inseguridad laboral, etc.)”.

Sin embargo, la acumulación durante un período de tiempo de variables internas y externas negativas contribuyen de una manera sustancial a la aparición de un estado de ánimo depresivo persistente. “Nada que ver con tener un día ‘depre’”, asegura.

Nuestro día a día y sus efectos en nuestro estado de ánimo

“A pesar de los esfuerzos del psicólogo Dr. Arnall en crear una fórmula perfecta que explique el estado de ánimo de ese tercer lunes de enero, tras casi 20 años podemos decir que la Psicología, como ciencia en continua evolución y crecimiento, no ha defendido la existencia de dicho lunes triste como parte esencial e inevitable de nuestro mes de enero”, nos traslada Victoria.

Por supuesto, existen condicionantes externos e internos que pueden deteriorar nuestro estado de ánimo en días puntuales, como los explicados por el Dr. Arnall, pero no tiene por qué suceder de manera exclusiva ese tercer lunes de enero. Sin embargo, puntualiza, “es importante explicar que esos condicionantes puntuales van a ser más perjudiciales si hemos ido acumulando estrés y ansiedad durante las últimas semanas”.

Y nos traslada su opinión sobre nuestro día a día, “vivimos en una parte del mundo en el que la filosofía de vida imperante no es la más sana para la salud mental: alta autoexigencia laboral, alta exigencia social para llevar a cabo una vida normativa que implique matrimonio y pa/maternidad, altos niveles de consumismo, y la necesidad y urgencia por cumplir con los cánones estéticos mediante falsos autocuidados (excesivo deporte, dieta estricta, etc.)”.

Me habla de una expectativa estudiada y documentada en la literatura científica, que explica gran parte del fenómeno ‘Blue Monday’: la profecía autocumplida. “Son todos aquellos pensamientos predictivos sobre la realidad que las personas tienen y que, una vez emitidos, se convierten en una causa para que dicha realidad finalmente se dé. Es decir, tendemos a cumplir con las expectativas que nos generamos de una situación cambiando nuestras actitudes de una manera involuntaria”, explica.

De este modo, si pensamos que el tercer lunes de enero de 2023 va a ser un día triste, estaremos predispuestos a que así lo sea y aumentaremos de este modo la posibilidad de que aparezca dicho estado de ánimo. Dicho estado de ánimo, a su vez, confirmará la creencia de que el ‘Blue Monday’ existe realmente de manera inherente a la existencia humana. Vamos, la pescadilla que se muerde la cola.

No es para tanto si le ponemos solución

Para empezar, hay que ser conscientes de que es irracional la ida de que la tristeza este 16 de enero no será inevitable porque sea ‘Blue Monday’, como nos ha hecho ver Victoria.

Por otro lado, afrontar de una manera más flexible y sana los propósitos de año nuevo. La psicóloga expone cómo hacerlo: “antes de nada, es conveniente cuestionarnos si dichos propósitos realmente nos van a ayudar a conseguir una mejor calidad de vida, y como consecuencia, aumentar nuestros niveles de bienestar subjetivo, o dichos propósitos siguen siendo imposiciones sociales que sentimos la necesidad de cumplir incesantemente y darán como resultado un estado de agotamiento y frustración intensos”.

Una vez cuestionada y realizada una lista concreta y definitiva de objetivos sanos, tenemos que pensar que son una carrera de fondo, según indica Victoria. “En toda carrera de fondo, necesitamos constancia y práctica. Debemos permitirnos ir poco a poco y escuchar nuestras necesidades personales, permitiéndonos también, experimentar frustración y realizar pausas y descansos, es decir, flexibilizar”, aconseja.

Ese día, no tenemos que obligarnos a hacer planes que no queramos hacer y que sean autoimpuestos. “Es importante saber qué necesitamos en cada momento y escuchar dichas necesidades. Procura lograr un equilibrio entre las responsabilidades y las gratificaciones (por ejemplo, entre tu tiempo de trabajo y tu tiempo para tus aficiones)” nos comenta.

Por último, si llevas experimentando un estado de tristeza desde hace semanas, te recomendamos visitar a un psicólogo/a sanitario que pueda evaluarte y diseñar una intervención personalizada que te ayude a recuperar un buen estado de ánimo.

Esperamos haberte aliviado esa presión en el pecho y esa sensación de desazón, que ya ves que es más una sugestión pasajera. Y te animamos a rebelarte contra las imposiciones y a mostrar hoy tu mejor sonrisa. 

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