Cómo se construye un pueblo: Villablino en la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad

Villablino nevado en enero de 2021

La década de los años 60 arranca en Villablino con dos construcciones públicas importantes, en el centro del pueblo, el nuevo Ayuntamiento (1965) y un nuevo edificio para el Instituto Laboral (actual Valle de Laciana, 1967) y además se dan los terrenos a la Organización Sindical estatal, para la construcción del edificio que hoy alberga las sedes de CCOO y UGT en Villablino, que se acabó de construir en 1969.

Cómo se construye un pueblo: Villablino en la primera mitad del siglo XX

Cómo se construye un pueblo: Villablino en la primera mitad del siglo XX

Todas estas construcciones, como la nueva iglesia, escalinata y parque de alrededores, se ubicaron ateniéndose a la distribución espacial diseñada por los arquitectos, que hicieron el proyecto de ensanche y urbanización de Villablino, Felipe Merino y Prudencio J. Barrenechea.

Los sesenta es la de la transformación definitiva del panorama urbano de Villablino. Arranca con la inauguración del campo de fútbol de “La Veiga”. La SD Laciana alquila fincas, realiza labores de relleno con trabajo popular, cierra el recinto, construye el campo de fútbol y vestuarios. El equipo asciende a tercera división. Pero en 1964 tiene que entregar el campo al Ayuntamiento para saldar una deuda que mantenía con la institución municipal (lo que ahora le dirían dación en pago). Antes de finalizar el decenio el Ayuntamiento adquiere las fincas alquiladas y amplia con algunas compras más, para un proyecto de centro deportivo más amplio, que no se llegó a materializarse hasta 1982, con el actual Polideportivo Municipal.

En 1961 se finaliza la apertura de una calle que discurre desde Juan Alvarado hasta la iglesia parroquial, a la que popularmente se le denominó Calle Nueva, hasta convertirse en avenida de Laciana en 1968. En ella se ubican también recientes y coetáneas construcciones a la nueva vía, como el cine “Muxiven”, el Casino Laciana y la sala de fiestas “Nevada”, una tintorería (La Tintorería) y una imprenta (La Imprenta).

Es el eje de la modernidad de los 60, que abrió en canal el espacio territorial de la capital, completado unos años más tarde con la prolongación hasta Cuatro Caminos a través de la calle Dr. Fleming que dio acceso al Ambulatorio. Y por la zona este se prolongó hacia la carretera general León – Caboalles (actual calle Sierra Pambley) con la calle Ángel Beltrán (hoy calle La Brañina).

Tal es el entusiasmo que esta nueva calle despierta en la población local que, en un periódico local, “La Montaña”, se le llegó a llamar La Quinta Avenida de Villablino en un artículo de 1959, cuando solo era un proyecto, que tardaría aún dos años en ser real.  Y para el que los propietarios llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento para ceder gratuitamente los terrenos necesarios, estimando los beneficios que la nueva calle podría suponerles. (foto 6)

Abre el primer dispensario de la Cruz Roja a principios de los 60, en una vivienda cedida por el Ayuntamiento en el barrio de Pérez Vega. Comienza la construcción del nuevo matadero, del mercado de ganados y de un nuevo cuartel para la Guardia Civil, ubicados los tres el llamado teso de “Las Chungueras”.

En esa área sur de Villablino, en el mismo teso y en las inmediaciones de las construcciones anteriores, se inicia la construcción por parte del Ayuntamiento de un edificio escolar, pensado inicialmente para ubicar en él, la Academia Municipal de Carrasconte. Que una vez finalizado en la década siguiente sirvió para crear un centro de Formación Profesional y en la actualidad es sede del colegio San Miguel de enseñanza primaria.

Y mediada la década como coronación de los tiempos modernos llega la televisión, en blanco y negro, pero televisión, al fin y al cabo. Son los años de las pandillas de jóvenes vestidos de domingo con americana y corbata ellos y con vestidos y aparatosos peinados ellas. De las Vespas, los Seat 600 y los Gordinis, y de los coches espectaculares en verano de los emigrantes en países europeos, que regresan de vacaciones. También del comienzo de los guateques. (https://ileon.eldiario.es/actualidad/medio-siglo-modernidad-television-laciana_1_9466191.html

Unos aires de cambio social, que no se detendrán en la siguiente década, ejerciendo de proféticos augures de lo que está por venir unos años después. Que además pusieron un envoltorio de normalidad, para la mayoría de la población de España, al cambio político sin traumatismos que se produjo con la muerte de Franco y el fin de 36 años de un sistema político autoritario, para dar paso a un periodo constitucional y democrático.

Escasa ayuda externa

Esta gran transformación de toda el área geográfica municipal, y en concreto de Villablino. Se produce con escasa, por no decir nula, ayuda exterior, casi todas las decisiones y recursos que se aportan son autóctonos. Solo algunas de las decisiones que dependen de otras instituciones superiores, como pueden ser las de viviendas sociales o de infraestructuras generales encuentran financiación externa suficiente para su ejecución. Incluso para la llegada del teléfono el Ayuntamiento compró el cable de cobre para el tendido y facilitó locales para las centralitas telefónicas.

Como ejemplos estas dos peticiones de ayuda hechas por el Ayuntamiento en las épocas de mayor expansión y por tanto de mayor necesidad de recursos.

Diputación Provincial y Ayuntamiento mantienen una muy buena relación, que trae a Villablino en septiembre de 1965 la celebración de la fiesta denominada primer Día de las Comarcas Leonesas. Tratando de sacar algún provecho de esa buena sintonía, se plantea una batería de solicitudes por parte municipal a la institución provincial: construcción de un mercado de abastos en Villablino, construcción de centros sanitarios para Villablino, Villaseca y Caboalles de Abajo y construcción de un nuevo mercado de ganados. Ninguna de las demandas fue atendida.

Como sucederá tres años más tarde cuando se vuelvan a plantear peticiones de obras necesarias a instituciones superiores: ensanche y urbanización de la Avenida del Bierzo, que no ejecutará hasta casi 20 años después en dos fases diferenciadas, la primera a principios de los años 80 y la segunda ya finalizando el siglo en 1998; la ampliación y mejora de los accesos generales a Villablino, que tampoco serán realidad hasta el nuevo milenio; dos colegios menores, masculino y femenino, vieja reivindicación repetida desde los años 40, que esta vez tampoco será atendida; polideportivos múltiples para Villablino, Villaseca y Caboalles; una emisora de FM, ambas peticiones para el saco del olvido; o 100 viviendas sociales para Villablino, Villaseca y Caboalles, que no se construirán en Villablino hasta finales de los años 70 y en Villaseca y Caboalles una década después.

Hasta la difusión de la señal de televisión dependía del dinero del Ayuntamiento, que era quien compraba, instalaba y corría con los gastos de mantenimiento y reparación de los equipos reemisores. Hasta que la llegada de la señal de TV en color, con el mundial de fútbol de 82, hizo que RTVE asumiese toda la infraestructura y los costes.

Cambio de régimen

Los años 70 son los de la transición. El hecho social de esos cambios, no es el objeto principal de este artículo, pese a que el ambiente social si tiene una influencia notable en el discurrir de los acontecimientos de transformación urbana.

Arranca la década con tres obsesiones, la estación de esquí de Leitariegos, terrenos para nuevas viviendas y ampliar el abastecimiento de agua, que se muestra escaso. El Ayuntamiento pone en marcha el proyecto de construcción de un albergue turístico en el puerto de Leitariegos y se busca financiación para el mismo, que no se consigue y al final se comerá una buena parte de los recursos económicos municipales. Por otra parte, se compran fincas en la zona denominada La Veiga, que aún permanece como amplio espacio agrícola entre este y oeste de Villablino, para cederlas al Instituto Nacional de la Vivienda, con la finalidad de construir 100 viviendas, actual barrio de las Malvinas.

Además, se compran terrenos y se ceden al Ministerio de Obras Públicas en la avenida de Constantino Gancedo, para que construya 12 viviendas para su personal y parque de maquinaria y almacenes.

Se compran terrenos para ampliar el parque de San Isidro, actual del Minero y para el polideportivo. Ponen el nombre del alcalde muerto siete meses antes, Manuel Barrio (actual avenida de la Constitución) a la calle recién abierta por delante del propio edificio consistorial.

En el 72 se acometen las obras de una nueva captación y red de distribución de agua desde el río de Sosas, para tratar de dar solución a un viejo problema de escasez del abastecimiento de Villablino, que el sistema de 1952 se veía incapaz de atender y que se venía arrastrando desde hacía más de una década.

Se abren varias nuevas calles Dr. Fleming, Leitariegos, Santa Bárbara, Monte Grallero, Serafín Morales y Gerardo Linares. Se finaliza el nuevo alumbrado público de Villablino. Tratando de poner cara de ciudad a un Villablino, que se ha desarrollado en los últimos años a una velocidad, que en ocasiones supera las previsiones y las propias infraestructuras. Sin olvidar que había que seguir dotando a los demás pueblos de servicios básicos como alcantarillado, alumbrado o renovaciones de red de aguas. Pedanías que fueron las grandes damnificadas por el crecimiento raudo de la capital.

En enero del 75 se encarga a dos arquitectos leoneses Veremundo Núñez e Isidoro Luna la revisión del Plan General de Ordenación Urbana del año 1957. Y unos días antes de la muerte de Franco se adjudica por parte del INV la construcción del barrio de Las Malvinas. En los primeros años de la transición no se concretan prácticamente obras, las dificultades económicas no lo permiten y no pasan de proyectos excepto la captación de aguas de Sosas, que se hace por administración (es decir el propio Ayuntamiento). El proyecto de polideportivo se va hasta los 54 millones, inalcanzables en aquel momento. El último presupuesto municipal de viejo régimen fue de 16.681.374 pesetas (1975), y el primero de una corporación democrática de 80 millones de pesetas (1979).

Cuando se creyó finalizado el crecimiento

La apertura de la explotación de carbón a cielo abierto de La Collada por parte de la empresa Hullas del Coto Cortés, trajo a un notable grupo de trabajadores, en torno a los 150, de la mano de la empresa Compañía Auxiliar de Voladuras SA (CAVOSA) a trabajar en la explotación, que se acomodaron en su mayoría en Villablino, poniendo en evidencia la escasez de viviendas y disparando los precios de los alquileres de una forma alarmante.

Este grupo humano, con salarios altos, mayoritariamente jóvenes sin acompañamiento de esposas, a los que la empresa pagaba los costes de vivienda. Impulsaron en Villablino una auténtica revolución social y económica muy positiva, que ayudó a superar los años duros de la crisis económica general y del carbón en particular. Tanto fue el revuelo, que incluso su incidencia social y económica llegó a una sesión plenaria municipal de mayo de 1975, en la que tras el debate se planteó a las autoridades estatales y provinciales la necesidad de ayudas para fomentar la construcción y poder hacer frente a las carencias mostradas.

Con estos trabajadores de Cavosa, comienzan a llegar numerosos grupos de jóvenes emigrantes portugueses, que en su mayoría buscan el salto a otros países de Europa, algunos se asentaron y quedaron en Laciana. Un movimiento migratorio provocado, por el abandono de las colonias africanas por parte de Portugal y la democratización del país tras la “revolución de los claveles”. Con ellos llegaron los primeros emigrantes caboverdianos, que en su mayoría venían para quedarse. A los que posteriormente se unieron otros compatriotas.

Los grupos de emigrantes de estos dos países alcanzaron una importancia notoria en el municipio, no solo como trabajadores mineros, también muchos encontraron ocupación en la construcción en auge en esos tiempos. En 1983 el padrón municipal de Villablino recogía 649 vecinos de nacionalidad portuguesa y más de dos centenares de caboverdianos.

La década de los 80 es la de la inversión privada. El dinero no público entra en juego en el mercado inmobiliario, que tuvo en la capital lacianiega en estos años su década dorada, pese a los altísimos intereses bancarios, a los que se les puede calificar de usura, superando en algunos años el 25 y el 27 %. Las constructoras asumen la responsabilidad de poner en el mercado viviendas, generan ingresos para la institución municipal que además cofinancia con contribuciones especiales la mayoría de las infraestructuras viarias y urbanísticas.

Con el mayor pico poblacional en Villablino en 1986 se tenían las necesidades de viviendas cubiertas y se construye la Casa de la Cultura (1987). Una segunda traída de aguas, con captación en el río de Orallo (1986-1988). Unos años más tarde, a finales de la década el segundo Instituto de Enseñanzas Medias. Y ya con el cambio de milenio el Centro Socio Sanitario de Laciana, el nuevo mercado de ganados o el parque de Las Rozas.

El resto han sido obras de remodelación y mejoras de las infraestructuras existentes. Prácticamente la construcción del actual Villablino finalizó con la década de los años 80. A partir de ahí, casi todo ha sido ir decreciendo poco, como deja de ello constancia la liquidación de la empresa MSP y el desmantelamiento de parte de sus estructuras empresariales.

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