La tragedia de Adamuz trae el recuerdo del accidente ferroviario más grave de la historia de España en Torre del Bierzo

Infografía del accidente en enero de 1944 en Torre del Bierzo, el más grave de la Historia de España.

Jesús María López de Uribe

Infografías: Dativo Rodríguez —

El terrible accidente entre un Alvia y un AVE en la estación ferroviaria de Adamuz en Andalucía –con más de cuarenta muertos hasta ahora– trae al infausto recuerdo el peor siniestro ferroviario de la historia de España, del cual a primeros de este mes se cumplieron exactamente 82 años de lo ocurrido, que fue tapado por las autoridades franquistas, justo en los peores años de la dictadura.

Fue el 3 de enero de 1944, en Torre del Bierzo, a la una y veinte de la tarde. Aquella tranquila estación ferroviaria leonesa, se convirtió de repente en el escenario de un enorme caos y una masacre espantosa, con 84 víctimas oficiales; aunque todo indica que fueron muchas más, posiblemente unas doscientas.

Ocurrió un choque dentro de un túnel con tres trenes implicados y una indeterminada cantidad de muertos al ir uno de ellos repleto de civiles y militares que se dirigían sus lugares de origen a pasar la fiesta de los Reyes Magos con la familia. El Tren Correo 421, procedente de Madrid y con destino a Galicia, impactó dentro del túnel número 20 contra una locomotora en maniobras, y, minutos después, ambos convoyes fue embestido a su vez por un tren de mercancías cargado de carbón que perdió los frenos. La violencia de los impactos y el fuego posterior, alimentado por el carbonero, provocaron una catástrofe de magnitudes inéditas, con cifras de víctimas que varían enormemente según las fuentes debido a que las llamas duraron varios días dentro de la montaña.

Una de las pocas fotos del accidente de Torre del Bierzo en 1944.

La causa, una situación operativa complejo y casi imposible de controlar con las capacidades de la época que se sumó a una jornada extraordinariamente caótica: retrasos acumulados, explotación con material rodante heredado de varias compañías (Renfe se creó en 1941) en un contexto de privación absoluta con el aislamiento en la Segunda Guerra Mundial de una España que quedó devastada en su propia guerra civil. Y a esto sumar el entorno: una línea de montaña con fuertes pendientes. Torre del Bierzo, estación de cruce clave en la bajada del Manzanal, se encontraba en ese momento con maniobras en curso y sin capacidad real para absorber una circulación que superaba a toda su plantilla.

La dictadura franquista tapó lo ocurrido

El régimen franquista, en los peores años de la dictadura, tapó el accidente. La versión oficial cifró los muertos en 84, aunque muchos historiadores y testigos aseguran que fueron entre 150 y 200. En cambio, otras fuentes extranjeras, citando incluso el Libro Guinness de los Records, hablaron de entre 500 y 800 fallecidos, lo que lo situaría incluso como el accidente ferroviario más mortal de Europa. Estas cifras tan elevadas se atribuyen a intereses propagandísticos británicos en plena Segunda Guerra Mundial, que pretendían desprestigiar a Franco por su colaboración económica con la Alemania nazi, especialmente en la exportación de wolframio hacia Francia.

La ausencia de un registro completo de pasajeros —un tren abarrotado en fechas navideñas— y la posibilidad de cadáveres calcinados explican que el número exacto quedara definitivamente en la incertidumbre histórica.

El accidente tuvo su origen en una concatenación de errores técnicos y humanos. El tren correo perdió capacidad de frenado al quedarse sin una de sus dos locomotoras a la salida de La Granja de San Vicente. Cuando descendía por la empinada cuesta del Manzanal, los frenos fallaron y el convoy se precipitó sin control, saltándose estaciones intermedias a gran velocidad. En Torre del Bierzo, el personal ferroviario trató de avisar a los maquinistas, pero ya era tarde: dentro del túnel se encontraba otra locomotora maniobrando con tres vagones, lo que desencadenó el primer impacto.

Chocó un tercer tren cargado de carbón en un incendio en un túnel

El choque inicial provocó un incendio inmediato, agravado por las calderas de vapor y las estructuras de madera de los vagones. Mientras los ferroviarios y vecinos del pueblo intentaban rescatar a los pasajeros, el tren de mercancías 'Santa Fe 5001' se aproximaba con casi treinta vagones de carbón, ajeno al siniestro. A pesar de los esfuerzos desesperados por detenerlo, el convoy impactó brutalmente contra los restos en llamas del tren correo, multiplicando la tragedia. El fuego fue tan intenso que tardó tres días en ser controlado, y muchos cuerpos nunca pudieron ser recuperados.

La investigación técnica del relato apunta a un fallo en cadena del sistema de frenado del convoy correo, agravado por decisiones de explotación: se había establecido como medida de seguridad la presencia de doble tracción (locomotora en cada extremo), pero una de las cabezas tractoras fue retirada en La Granja (San Vicente) por sobrecalentamiento en una caja de engrase. La pérdida de esa locomotora de apoyo redujo la capacidad de retención del tren en pendiente y derivó en una situación de carrera descontrolada, evidenciada al rebasar sin detenerse la estación de Albares.

En paralelo, debido al retraso y a la gestión del tráfico, se desarrollaban maniobras ferroviarias dentro del túnel nº 20: la locomotora 4421 desplazaba tres vagones hacia el otro lado. Al no poder detenerse en Torre del Bierzo, el Correo 421 penetró a gran velocidad en el túnel e impactó con la máquina de maniobras. El choque provocó descarrilamientos, formación de amasijos dentro de la infraestructura y un incendio inmediato alimentado por la madera de los coches y el material transportado, quedando bajo la montaña varios coches de correos, equipajes y primera clase.

A la situación crítica se sumó, minutos después, la llegada del tren de mercancías cargado de carbón, remolcado por la ‘Santa Fe’ 5001, con casi una treintena de vagones y una masa aproximada de 747 toneladas. Aunque se intentó advertir a su maquinista, el convoy no pudo detenerse a tiempo y colisionó violentamente contra los restos del accidente previo. Este segundo impacto multiplicó la destrucción: descarrilamiento generalizado, vuelco y apilamiento de vagones y prolongación del incendio, que según el texto tardó tres días en ser controlado debido a la imposibilidad de acceso por humo y temperaturas extremas en el interior del túnel. En este documentalín de Youtube de debajo se puede conocer más de la tragedia.

La magnitud del desastre, unida a la censura del régimen, impidió que el país conociera la verdadera dimensión del drama. La prensa madrileña apenas lo mencionó en breves notas, mientras que en León algunos periódicos ofrecieron una cobertura más amplia dentro de los límites de la época. Los testimonios afirman que los fallecidos fueron trasladados en tren a León, donde las autoridades minimizaron los hechos y la leyenda dice que las funerarias se quedaron sin ataúdes en toda la provincia. El suceso quedó así envuelto en el silencio oficial, con los rumores y cifras dispares alimentando el mito durante décadas.

Hoy, el accidente de Torre del Bierzo forma parte de la memoria más trágica del ferrocarril español. Aunque el túnel número 20 fue desmontado en los años ochenta, el suceso sigue recordándose como un símbolo del ocultamiento franquista y de la fragilidad humana ante la tecnología. Películas, artículos y homenajes mantienen vivo el recuerdo de aquel día que convirtió una estación berciana en sinónimo de tragedia, mito y silencio histórico.

Si quieres saber más sobre el accidente con más muertos de la Historia de España, continúa informándote en este otro reportaje pinchando aquí

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