Violeta Serrano: “Del abandono de la izquierda del mundo rural se ha hecho cargo la extrema derecha”

Violeta Serrano.

Antonio Vega

En plena efervescencia de la izquierda española la escritora leonesa Violeta Serrano ha publicado El desencanto de los revolucionarios (Espasa, 2026). Un libro en el que narra su paso por la política activa como candidata, y luego asesora, en la coalición Sumar, que agrupó a los partidos de izquierda para las elecciones del año 2023 sumidos ya en una batalla interna que luego se recrudecería.

Entre la publicación del libro y su presentación en León, que tendrá lugar este miércoles 4 de marzo en la Librería Sputnik, la izquierda ha intentado recomponerse formalizando una nueva coalición, que no se llamará Sumar y de la que Podemos no participa de momento, y el anuncio de la que fue candidata en 2023 y actual vicepresidenta y ministra de Trabajo del Gobierno progresista, Yolanda Díaz, de su retirada de la primera línea política al renunciar a volver a ser candidata. Una decisión acertada, a juicio de Violeta Serrano, “creo que es una buena decisión”, que no oculta en sus páginas su decepción con la que fuera líder del espacio Sumar reconociendo algunas victorias políticas.

Desde su casa en la Maragatería, donde atiende a ILEÓN, el medio en el que colabora de forma habitual, Serrano explica su desencanto de la política activa, que quema perfiles y candidatos a una velocidad inusitada. Un libro en el que realiza una crítica a la actuación de la izquierda y al funcionamiento interno de las formaciones, que premian lealtades en lugar de aptitudes. El ensayo recoge su paso político con una buena dosis de decepción, “yo lo sufrí mucho en lo personal”, pero a la vez realiza una proposición para que la izquierda vuelva a conectar con las clases populares de las que históricamente ha nutrido su voto, “la revolución de lo cercano”. Analiza que el 'momentum' político a la izquierda pertenece a los partidos regionalistas, que encadenan buenos resultados como la Chunta Aragonesista, “porque no se han olvidado de pisar el territorio”.

“Cada vez más gente, que quizás antes votaba a la izquierda, que está viendo en los partidos regionalistas un refugio, como te digo, donde hay, o por lo menos parece que hay, cierta porosidad a cuestiones vinculadas a lo social que podrían tener la izquierda”, reflexiona. “Una de las cosas de la izquierda es hablar siempre desde los grandes núcleos urbanos y dejar abandonadas como desiertos ciertas zonas, por ejemplo, la nuestra”, incide.

“La izquierda se ha convertido en un viejo cascarrabias”

En su análisis “la izquierda se ha convertido en un viejo cascarrabias, en gran medida, que te dice todo el tiempo lo que tienes que hacer, lo que no tienes que hacer, si hablas con A o con E, entonces ya lo haces bien o lo haces mal. Tenemos que flexibilizar un poco esto, ¿no? A lo mejor ha habido demasiada imposición desde una superioridad moral que encima les ha caído encima, porque vemos el caso de Errejón, por ejemplo”.

Violeta Serrano recuerda su campaña como candidata de la coalición en el verano del 2023. “Yo iba por los pueblos perdidos de aquí de Maragatería y veía los carteles de Vox, que además eran muy buenos, aquel 'Siembra' en el último árbol perdido del último pueblo. ¿Dónde estaba la izquierda? Es que hace mucho que no está aquí. Y de esta frustración y de este abandono, que yo lo viví en campaña, porque lo sentí como que es lo que sentía la gente, sentía abandono, sentía falta de autoestima, alguien se hace cargo. Y se ha hecho cargo a la extrema derecha”. Un análisis que deja en evidencia el momento político. “Esto no quiere decir que nos vaya las a dar las soluciones adecuadas, pero la gente vota con el corazón, no vota con la razón. Y la gente hoy se siente escuchada por esta gente”. “Creo que las soluciones que ofrece Vox son totalmente contrarias, quiero decir, que en muchos casos son perjudiciales para el mundo rural”, explica.

La escritora Violeta Serrano.

En su ensayo Serrano realiza un recorrido desde su entrada en la política activa como candidata, a la que fueron a buscar como una nueva voz de las de la España vaciada, su paso al asesoramiento político y su despido, vía online, y el desencanto de cómo funciona la política, especialmente en el cinturón de la M30 madrileña. Reconoce que el funcionamiento de los partidos o coaliciones tiene vicios y como autocrítica señala su propia designación a dedo como candidata que provocó tensiones con las formaciones en el territorio: “Si tu llevas mucha vida trabajando en esto y de repente te ponen alguien desde arriba así porque sí, pues normal que te cabrees, ¿no? Me parece lógico”. Pero se muestra satisfecha con el trabajo realizado entonces y, sobre todo, que Vox no lograra diputado por León en aquella cita electoral del 2023.

“La política no debería ser cruel, pero lo es”

Serrano se adentró en política con una motivación, defender el mundo rural de España donde ella ha elegido vivir. Un tema recurrente en la política española justo antes, durante y después de la pandemia, que ha desaparecido casi por completo del panorama político. Según relata en el libro sus propuestas en la materia eran recibidas con buenas palabras pero las acciones, los repartos de cuotas en el Gobierno y las decisiones de intereses las fueron dejando en saco roto. Y llegó el desencanto. El no saber qué haces ahí.

“La política no debería ser cruel, pero lo es”, resume la escritora en el libro de cómo se van viendo que la toma de decisiones te aleja de un lugar y un punto político con el que te ilusionaste. Gran conocedora de la actualidad política y social de Argentina, donde vivió una década, Serrano traza paralelismos del triunfo de las opciones más radicales de la derecha, salvando las distancias, reclamando una reflexión de por qué la izquierda ha perdido el pulso, especialmente entre la juventud. “A mí me da mucha pena y rabia porque yo he visto ya en Argentina lo fácil que es destruir aquello que se tarda tanto en construir”.

“Estamos en una era comunicacional en la que yo crezco en la medida en que polarizo más con el otro”, explica. “Y eso destroza la democracia, porque la democracia es hablar sobre todo con el que no piensa como yo. Con el que piensa como yo es muy fácil hablar. Se trata de llegar a consensos con el distinto y no estamos en esa lógica, ni unos ni otros”.

Estamos en una era comunicacional en la que yo crezco en la medida en que polarizo más con el otro. Y eso destroza la democracia, porque la democracia es hablar sobre todo con el que no piensa como yo

La escritora no oculta que tras la decepción con la izquierda llega el temor a lo que venga: “Tengo miedo que llegue la extrema derecha, porque a la extrema derecha los derechos humanos no le importan”. “Parece una tontería, pero no, a lo mejor es porque tengo la perspectiva de que he vivido en Argentina, que sé lo que es no tener una buena sanidad, no tener una buena educación, no poder estar con la puerta abierta sin que pase nada. Yo eso sí lo sé y probablemente mucha gente aquí no lo sabe porque nunca lo vivió. Y cree que esto es natural, pero no es natural para nada. Se destruye en un segundo”, insiste.

Serrano reclama una nueva visión en la izquierda, volver a mirar los territorios como una de sus soluciones aunque advierte: “Mientras tengas a la misma gente en el mismo sitio de poder no se va no se va a refundar nada”. Pero aunque la decepción de la política activa pese en este momento cree, señala en su libro, que siempre habrá un camino para la política real, la que soluciona los problemas de los ciudadanos. “Escucha, humildad y liderazgos auténticos”, son sus recetas para recuperar la fe. Algún día.

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