La mayoría de los españoles son de izquierdas... pero votan a la derecha

Pedro Sánchez durante su discurso en el Teatro Circo Price en 2015 con la bandera española de fondo.

La mayoría social de España sigue siendo de izquierdas, pero no tiene un partido al que votar. Hay una cosa que no se quiere entender y que es realmente decisiva: en esa mayoría de izquierdas hay un grupo realmente grande de izquierdistas conservadores. Sí, lo repito: izquierdistas conservadores.

Me refiero a toda la gente que cree en la redistribución de la riqueza, en la empresa pública, en la enseñanza y la sanidad públicas, pero que en lo social son conservadores: católicos, rancios, poco amigos de la inmigración y poco amigos de la diversidad, el feminismo, la inclusión y la multiculturalidad.

Ese grupo es terriblemente numeroso y los partidos de izquierda los han abandonado, cuando no empujado, a votar a la derecha.

Recuerdo la vieja broma del jornalero jienense pobre, oprimido y humillado, que decía, con esa guasa andaluza que tanto nos hace reír a los del Norte: “Pues estos... están contra la caza, contra los toros, contra las procesiones y contra que puedas mirar a las chavalas en minifalda cuando pasan por la calle. Estos son unos hijos de puta que nos quieren peor que los señoritos”.

Pensad en la frase. Ese tipo era un votante de la izquierda de toda la vida, pero es conservador a rabiar en todo lo demás. Y ahora, me apuesto algo, vota a Vox. ¿Cuántos votos como ese ha menospreciado e insultado la izquierda? ¿A cuánta gente ha apartado con ideas sociales conservadoras a pesar de creer en lo público y en la acción social?

El eje divisorio entre izquierda y derecha no pasa ya tanto por lo material como por lo identitario, y esa es una clarísima victoria de las derechas. No se trata solo de presión de los medios de comunicación: se trata de abdicación, de renuncias, de ceguera, de claudicación ante unos grupos de presión que van a lo suyo y olvidan que el votante de la izquierda es, además del profesor universitario con chalé, el pobre hombre rural o que vive en ciudades medianas y pequeñas.

Casi cuarenta millones de personas viven en esas localidades, pero los partidos de la izquierda se han vuelto urbanitas y universalistas, dejando ese inmenso caladero de votos a la derecha.

La mayoría social sigue siendo de izquierdas, insisto, pero hay que dirigirse a la gente real, a los que son muchos, porque hay más jornaleros que catedráticos, más aficionados a los toros que personas trans, más católicos que liberados sindicales, más seguidores de la selección española que republicanos convencidos.

La izquierda española, amigos, es rancia, pueblerina, machista y católica. Es lo que hay. Se trata de reconocerlo y saber llegar a ellos o dejar la victoria a los que vienen a darnos por culo.

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