La carretera que está en Babia da un pasín: licitan la redacción del proyecto del acceso a Asturias por Pinos 20 años después
El retraso de algunos proyectos de infraestructuras y en especial de carreteras de la Junta de Castilla y León en la provincia leonesa es tan dilatado y habitual que a veces cualquier pequeño avance es una gran noticia. Es algo que ocurre con la prometida mejora de la LE-482 en la comarca leonesa de Babia, una carretera que por fin podría dignificar una nueva conexión de tráfico rodado entre la Montaña Occidental de León y Asturias.
La esperada obra aparecía ya entre los compromisos formales de la Consejería de Fomento ya en su Plan de Carreteras 2008-2020, que se aprobó hace casi 20 años, pero que ha tenido un grado de cumplimiento casi nulo. El desastroso tramo final de la LE-482 no ha sido una excepción.
Ha sido este pasado mes de junio cuando por fin la Junta, a través de su Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, ha dado por fin un paso administrativo concreto, que había anunciado a principios de año pero tampoco había materializado: ha salido a licitación la redacción del proyecto de ejecución, la dirección de obra y la coordinación de seguridad y salud para transformar el actual camino de montaña en la prometida carretera de acceso al Principado y al importante puerto de Pinos, un ansiado recurso ganadero por sus ricos pastos.
El contrato, promovido en una colaboración con la Diputación de León, parte con un presupuesto de algo menos de 100.000 euros (94.380 euros). La empresa adjudicataria dispondrá de un plazo de cuatro meses desde la firma para elaborar ese proyecto, que no las obras. Ese plazo prácticamente aboca a esperar hasta final de este año.
Hay que tener en cuenta que después de este trámite, todavía le restará a la Junta licitar y adjudicar la ejecución material, estimada en otros ocho meses cuando se haya designado a la empresa. Eso quiere decir que todavía no resulta posible conocer un plazo de conclusión e inauguración de esta esperada obra.
Fondos mineros y mucho menos dinero que hace años
También resalta el hecho de que, a pesar de casi dos décadas de retraso, la Junta no asumirá el coste de esta nueva carretera, en la mayor parte de su recorrido, con sus propios presupuestos, como sí hace en las demás provincias de la Comunidad. También en este caso, lo que hará será aprovechar la financiación del Fondo de Transición Justa de la Unión Europea, dentro del Programa Transición Justa España 2021-2027. Se trata de un dinero del antaño conocido como Plan del Carbón, que debería estar exclusivamente orientado a la rehabilitación ambiental y al impulso del turismo sostenible de las antiguas zonas mineras pero que la Junta, especialmente desde la Consejería de Medio Ambiente, destina a otros usos de manera muy recurrente.
Otra curiosidad es que la previsión de inversión total divulgada ahora para esta actuación en los pliegos en marcha para redactar el proyecto asegura que la obra final podría ascender a 2,6 millones de euros. Y es que el mencionado y ya extinguido Plan de Carreteras nacido en 2008 recogía ya para entonces una previsión de 15,4 millones para un total de 7,7 kilómetros de vía.
Detalles técnicos
En la documentación actualizada y en marcha, la carretera proyectada suma cerca de siete kilómetros y pretende corregir una situación que Babia denuncia desde hace más de una década. El primer tramo, de 5.074 metros entre el pueblo de Pinos y el refugio del puerto del mismo nombre, sigue siendo un camino de montaña sin pavimentar, de apenas tres o cuatro metros de anchura. Plantea además deficiencias de drenaje, incluidas algunas zonas de paso sobre arroyos.
El segundo, de 1.940 metros desde el refugio hasta el límite con Asturias, ya está pavimentado, porque al ser esta zona propiedad del municipio de Mieres hace muchos años que el Principado ha invertido. Sin embargo, el informe previo asegura que allí se mantiene una sección estrecha de unos 3,60 metros y carece de señalización y balizamiento suficientes.
Ahora, el proyecto plantea una calzada de cinco metros, suficiente para que dos turismos puedan cruzarse con mínima seguridad. Se prevé una base de 30 centímetros de zahorra artificial y una capa de 10 centímetros de mezcla bituminosa en caliente, además de la reparación o implantación de drenajes longitudinales y transversales, señalización y barreras metálicas. Estas últimas se pintarán para reducir su impacto visual en un paisaje que ya se advierte que es de “alto valor ambiental”.
La Junta presenta en sus documentos la nueva infraestructura como una vía de uso principalmente turístico y un tráfico de baja intensidad, limitado a vehículos tipo turismo, con la que facilitar la conexión entre las vertientes leonesa y asturiana, y responder a una creciente demanda asociada al turismo de naturaleza y a pruebas deportivas, como ya ha ocurrido con algunas carreras ciclistas, entre críticas por su estado. Eso quiere decir que no se concibe como una carretera de uso comercial ni para tráfico pesado.
El conflicto con Mieres de trasfondo
Pero esta ansiada carretera tiene también una dimensión política y territorial, a la cual la Junta no se refiere en ningún momento en la documentación. El acceso al puerto de Pinos ha estado en el centro del conflicto entre el municipio de San Emiliano y el concejo asturiano de Mieres, propietario de terrenos en suelo leonés desde que comprara los terrenos hace un siglo y beneficiario histórico de una comunicación mucho más cómoda para sus ganaderos. Los pueblos de Babia con derechos históricos allí, el Ayuntamiento y diversas asociaciones llevan años denunciando que el abandono del camino ha contribuido a ese desequilibrio en favor de un municipio de otra autonomía y han reclamado incluso la expropiación de las fincas mierenses. Además, han sumado varias victorias judiciales a su favor.
Entre los compromisos del Gobierno autonómico de Castilla y León para revertir esa situación, destacó la promesa del presidente Alfonso Fernández Mañueco, reunido en marzo del año pasado con el alcalde de San Emiliano, el socialista David Marcello, de ejecutar cuanto antes la carretera LE-482. Ahora existe una licitación y un plazo de cuatro meses para el proyecto. Eso ya es más que todos los planes incumplidos de dos décadas, pero aún queda el paso decisivo: que la carretera prometida durante años deje de ser un expediente y se convierta, por fin, en una realidad asfaltada. Babia y también la comarca de Luna esperan que siga los pasos de la otra nueva y reclamada vía ejecutada por fin en 2024, la conversión en carretera del camino de La Farrapona, en la que se invirtió 1,6 millones de euros.