La Junta no ejecutó en León ni un metro de los 100 km de autovías prometidos en su último Plan de Carreteras

Juan Carlos Suárez-Quiñones y Antonio Silván, sucesivos consejeros de Fomento, y una de las carreteras prometidas como autovía en León.

Carlos J. Domínguez

La hemeroteca y el archivo fotográfico nunca mienten. Si se busca en los de cualquier medio de comunicación, entre los primeros aparecerán grandilocuentes promesas, alarde de títulos y magníficos planes de inversión en materia de carreteras de la Junta de Castilla y León para la provincia de León. Pero si se profundiza en los segundos, la realidad es justo la contraria: no hay fotos de ningún consejero autonómico inaugurando en las dos últimas décadas un sólo metro de autovía.

La cosa no sería más que anecdótica si no fuera porque las promesas de la sucesión de gobiernos del Partido Popular (PP) en la Junta respecto a la mejora de infraestructuras fueron compromisos plasmados en planes oficiales. Programas de obligado autocumplimiento, que recogían cifras de muchos millones y de kilómetros para la provincia leonesa en construcción de autovías nuevas. Sin embargo, el resultado final de ambas ha sido el mismo: cero.

Esta es la triste cuenta final del análisis de una de las planificaciones más mediáticas de lo que va de siglo. Se trataba del Plan Regional Sectorial de Carreteras 2008-2020. Teniendo en cuenta las fechas de inicio y final, se puso en marcha siendo consejero de Fomento el leonés Antonio Silván. Y lo tenía que haber rematado su sucesor, el también leonés Juan Carlos Suárez-Quiñones.

En la imagen, dos presidentes del PP en la Junta, Mañueco y Herrera, y dos consejeros de Fomento, los leoneses Silván y Quiñones.

En medio, la crisis

El Plan -todavía disponible en la web de la Junta- recogía compromisos con cifras tan claras como abultadas. En suma, la Junta de Castilla y León se comprometía a ejecutar prácticamente 100 kilómetros (99,2 para ser exactos) de autovías de nueva construcción: en concreto 86,2 kilómetros entre cuatro proyectos de desdoblamiento de carreteras de titularidad autonómica; y otros 13 de desdoblamientos para acceso a las dos principales ciudades, León y Ponferrada. No hay noticia de ninguno de ellos.

Planteado en inversión pública, es decir, en el dinero necesario para esos proyectos, la cifra total era de 424,25 millones de euros en los doce años de duración del Plan. Casi 400 (398,25 millones) era la suma de las cuatro autovías nuevas mencionadas y 26 millones más se dedicarían a los accesos desahogados a las dos capitales. Pero nuevamente se da el mismo nulo resultado final de ambas cuantías.

Para poner en contexto la situación, hay que recordar el estallido de la crisis global a partir del 2008, que trastocó los planes de inversión de todas las administraciones públicas y fue muy notoria también en la Junta de Castilla y León. Podría haber ocurrido que al menos alguno de los proyectos se hubiera demorado pero avanzara de alguna manera y hasta el actual año 2026 se pudiera haber construido, pero tampoco se da el caso: no hay una sola autovía autonómica nueva en dos décadas.

Al detalle, las autovías 'soñadas'

El Plan de Carreteras detalla las cuatro autovías leonesas comprometidas en la página 173. La más cuantiosa era la conversión en vía de alta capacidad de la actual LC-631 entre Toreno y Páramo del Sil, en la comarca de El Bierzo. 182,60 millones previstos para ejecutar 16,6 kilómetros, a causa de una orografía muy compleja.

Por otro lado, la autonómica CL-626, también conocida como el Eje Subcantábrico, aparecía con dos proyectos prometidos: el tramo Villablino-Piedrafita de Babia, con 71,40 millones para 11,9 kilómetros también bastante accidentados; y el tramo La Magdalena-La Robla, otros 40 millones más para 16 kilómetros de doble carril en ambos sentidos.

La carretera autonómica CL-622, entre León y La Bañeza por el Páramo, prometida autovía de la Junta nunca acometida.

Finalmente, se consignaban 104,25 millones de euros más para la nueva autovía entre las ciudades de León y La Bañeza, es decir, en la CL-622, a través de Santa María del Páramo, un total de 41,7 kilómetros, según el Plan. Este caso era muy relevante, ya que formaba parte de la muchas veces prometida y jamás impulsada autovía León-Bragança, es decir, entre la capital leonesa y la ciudad del noreste de Portugal, para ofrecer una crucial salida hacia Europa desde el norte del país vecino y con un gran beneficio logístico para la provincia de León.

El contexto de crisis no fue óbice para que en 2011, el todavía consejero de Fomento Antonio Silván sacara pecho anunciando que la Junta estaba cumpliendo su parte con esta autovía, redactando el estudio informativo precisamente del tramo León-La Bañeza. Nunca más se supo de él, salvo que en 2025 se presupuestaron ridículas cantidades de simple arreglo de las actuales vías hacia Bragança.

Penetraciones por San Andrés, Villaquilambre y Molinaseca

Respecto a los desdoblamientos de acceso a las dos ciudades, se incluían en el Plan comprometido dos autovías, ambas de 4 kilómetros de longitud: tanto en la carretera de La Magdalena CL-632, y por lo tanto por San Andrés del Rabanedo, como en la llamada León-Collanzo, la LE-311, es decir, desde Villaquilambre a la capital leonesa. Dos desdoblamientos que habrían sido vitales para descongestionar el gran tránsito de los dos mayores municipios del alfoz leonés. Cada uno de estos proyectos se cifraba en apenas 8 millones de euros de inversión.

La cifra subía hasta los 10 millones para 5 kilómetros en el acceso a Ponferrada por la carretera LE-142, es decir, por el Camino de Santiago desde cerca de Molinaseca. Ni que decir tiene que tampoco este vial doble de El Bierzo fue nunca una realidad y, al igual que con el resto de los casos, la Junta de Castilla y León tampoco ha vuelto a hablar de aquellos compromisos.

Un nuevo Plan sin nada para León... y en papel mojado

De que se quedaron en papel mojado para siempre da buena cuenta el hecho de que en un hipotético próximo Plan de Carreteras plurianual del Gobierno autonómico, ya con Vox, jamás se recogieron aquellas promesas de nuevas autovías y accesos desdoblados. Hay que remontarse a 2024, siendo ya consejera de Fomento, María González Corral, sucesora de Suárez-Quiñones, para profundizar en el anuncio de un llamado Plan Autonómico de Carreteras 2023-2034, pero e detalle dejaba fuera todos los proyectos para León. Sólo se recogían proyectos concretos a muy largo plazo en Ávila, Burgos, Salamanca, Segovia y Soria.

Sin embargo, aquí el agravio no se ha consumado: lo cierto es que a pesar de los anuncios no consta que exista ningún nuevo Plan de Carreteras finalmente aprobado por el Gobierno autonómico y en vigor o ejecución. Y es que las únicas inversiones, muy escasas, de la Junta en los últimos años se han limitado a labores de conservación e infraestructuras que, como por ejemplo la variante de Guardo, esperaban desde hacía 15 años, por lo que ahora se planteaba que los fondos mineros -y no fondos propios del presupuesto de la Junta, como en el resto de provincias- salieran al rescate. La pelota queda ahora en el tejado de Cristina Sanchidrián, la recién nombrada consejera Movilidad, Transformación Digital e IA.

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