La Junta presupuesta por fin la conexión León-Bragança pero como simple arreglo de la carretera de Portugal hasta Sanabria

La Junta de Castilla y León lleva años renegando, privada pero también públicamente, de cumplir con una de las reivindicaciones de comunicaciones e infraestructuras que más se ha pedido desde León en las últimas décadas: la conocida como autovía León-Bragança, después reconvertida en una posible vía rápida que desde la ciudad portuguesa en la provincia leonesa recalaría hasta La Bañeza.
Ya en 2017 el entonces consejero de Fomento, y hoy de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, el leonés Juan Carlos Suárez-Quiñones, fue tajante al reconocer que ni la Junta ni el Gobierno entonces del popular Mariano Rajoy ejecutarían jamás con forma de autovía este trazado. Y ya entonces, hace ocho años, se escudó en otro proyecto mucho menos ambicioso, aunque no por ello menos importante, como era el arreglo de la actual carretera autonómica y convencional entre Rihonor de Castilla, en la frontera portuguesa, con Sanabria, en la provincia de Zamora.
Han tenido que pasar esos ocho años para que, al menos, el Gobierno autonómico ponga por escrito su compromiso de ejecutar no la autovía, tampoco una vía rápida con carriles de aceleración, sino esa reforma de la carretera zamorana ZA-921.
Esta infraestructura ha sido incluida dentro de los escasos compromisos concretos del Plan Socioeconómico para la Raya, un compendio de impulsos para tratar de sacar a los municipios de las provincias de la Región Leonesa, Salamanca y Zamora, limítrofes con el norte de Portugal. Se trata de un nuevo macroplan como los que la Junta suele desarrollar por comarcas especialmente dañadas en su situación demográfica, económica y empresarial, marcando una hoja de ruta para mejorar su situación.
El Plan acaba de concluir su fase de alegaciones públicas, previas a su aprobación definitiva, y sus medidas tienen un plazo de ejecución de 6 años, recogiendo a priori una inversión inicial de 83,5 millones de euros (de los que 8,4 aportarán las Diputaciones de Salamanca y Zamora).
Entre sus puntos más importantes, el Plan Socioeconómico para la Raya ya ha sido criticado por su especial falta de concreción en esas inversiones. Pero entre las cifras más novedosas y detalladas aparecen, por fin, 12 millones de euros para ejecutar para la carretera autonómica entre Puebla de Sanabria y Rihonor, el paso fronterizo con el país luso. La inversión se atribuye a la Consejería de Movilidad y Transformación Digital de la Junta.
El proyecto recoge una vía de 16 metros de anchura, suavizando curvas y con un carril adicional en algunos puntos con mayor desnivel. Se estima que esta conexión permitirá reducir prácticamente a la mitad el tiempo de viaje entre Puebla y Braganza.
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Sin embargo, el hecho de que por primera vez haya un compromiso económico y un calendario que situaría esta reforma vial como tarde en el año 2030, no acalla las críticas. Y algunas de las más escuchadas provienen de la Asociación Autovía León-Bragança, que lleva muchísimos años de lucha pública por esta infraestructura, o de la asociación León Propone.
Esta última considera “evidente la escasa cuantía” de los 12 millones, especialmente comparado con los 29 millones de euros que Portugal ha presupuestado para mejorar su tramo portugués desde la frontera a la Raya hasta Bragança, en la carretera N-308. Para ello ha dedicado fondos europeos. El Gobierno luso, además, va muy adelantado porque está en fase de ejecución.
Esta organización defiende que si esta infraestructura se acometiera de manera ambiciosa, la región portuguesa de Tras-os-Montes accedería a la estación del AVE de Sanabria y la autovía Rías Bajas. Se facilitaría la comunicación de toda la región norte de Portugal, con más de 4,5 millones de habitantes y una importante industria, con León y con Asturias, pero también con Valladolid, Palencia y Burgos y los puertos de Oporto y Gijón, lo que tal vez permita reabrir la autovía del mar Gijón-Nantes, detallan. “No es por lo tanto una carretera que beneficie solo a Braganza, Puebla y León, es una vía que ayudará al desarrollo del noroeste de Portugal y de Castilla y León”, argumentan.
Un toque de atención: segregarse de España y pasar a Portugal
Tal era la hartura de los defensores de esta mejora vital de la conexión entre la ciudad portuguesa y Zamora, que beneficiaría también mucho a León en sus conexiones logísticas, que el presidente de la asociación León Propone, José Manuel Martínez, había lanzado un órdago hace escasos meses: que la localidad zamorana y fronteriza de Rihonor de Castilla solicitara su segregación de España para unirse a Portugal. Se trataba de una forma de llamar la atención sobre el abandono que sufre en materia de telecomunicaciones y acceso por carretera.
Según Martínez, esta medida extrema presionaría a la Junta de Castilla y León para mejorar la vía entre Rihonor con Puebla de Sanabria, considerada “una de las peores carreteras” de la red autonómica. La propuesta fue lanzada en la última reunión del Consejo Rayano, celebrada en Bragança, donde se analizó el papel del asociacionismo civil en la transformación de las regiones menos pobladas y desarrolladas de la península Ibérica, especialmente en la Región Leonesa y en la Transmontana portuguesa.
Por su parte, Rionor es una asociación transnacional ibérica creada en 2016 con el objetivo de generar una masa crítica capaz de cuestionar la realidad social del territorio rayano y fomentar la cooperación transfronteriza. Considera que el fortalecimiento de estos lazos es clave para combatir la despoblación y reactivar económicamente las zonas fronterizas de España y Portugal. Para ello, organiza periódicamente los llamados Consejos Rayanos, encuentros públicos donde se debaten estrategias y soluciones para los desafíos que enfrentan estas regiones.