Las mujeres que mantienen viva la trashumancia en León, pastoras que caminan juntas y se reivindican

Violeta Alegre con su rebaño.

Abel Aparicio

19 de julio de 2026 10:06 h

Solas, de una en una y dispersas. Sin conocerse, sin compartir conocimientos, experiencias, problemas y sentimientos. Un sector, el de la ganadería, el de la trashumancia, en el que para muchos ojos parecía que no trabajaban, que no estaban, que no eran, que no existían. Para ponerle voz a esto surgió en 2016 Ganaderas en Red, que tal y como se puede leer en su página web, son “una comunidad de mujeres ganaderas de extensivo y pastoras de diversos territorios a nivel estatal. GeR es un espacio horizontal donde hemos aprendido, juntas, a nombrarnos y reivindicarnos”.

En pleno territorio como es la montaña leonesa, declarada Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), máxima distinción que identifica espacios únicos que destacan por sus valores paisajísticos, agronómicos, culturales y antropológicos por la FAO en 2022. En concreto a unos cinco kilómetros de Abelgas de Luna, Yolanda Sampedro, Paula García y Lucía Sampedro acompañan a la ganadera de extensivo Violeta Alegre, que llegó la noche anterior a Abelgas con su rebaño procedente de Lago de Omaña.

Yolanda, que forma parte de la fundación Entretantos, explica que a través de esta organización se creó Ganaderas en Red, donde empezaron muy pocas mujeres y hoy son unas doscientas. “Ya no solo saben unas de otras, si no que tienen impacto político tanto en el tema de la ganadería extensiva como en temas de género dentro del sector”, indica Sampedro, quien recuerda que este 2026 es el año de los pastizales declarado por la UNESCO, a lo que hay que sumar el Encuentro europeo de mujeres ganaderas y pastoras celebrado en España en marzo cuya declaración se llevó a Nepal al Encuentro mundial de mujeres pastoras celebrado el pasado mes de mayo. Yolanda resume que Ganaderas en Red sirvió para que “desapareciera esa idea de que fueran ellas solas las locas que estaban pastoreando y vieran que eran muchas, que cada vez son más y que juntas están consiguiendo mucho reconocimiento, tanto que son llamadas para redactar los estatutos de mujeres rurales o a jornadas sobre ganadería extensiva en el Congreso”.

Rebano de Violeta Alegre

Paula García y Lucía Sampedro son las productoras de un nuevo documental que están rodando sobre pastoras y ganaderas. Este no será el primer trabajo que realizan para Ganaderas en Red, el primero lleva por título 'Mujeres de viento, tierra y ganado', un trabajo que ofrecen de forma gratuita tanto a instituciones, centros educativos y asociaciones con el objetivo de divulgar la labor de las ganaderas y pastoras. Paula García explica que uno de los capítulos del podcast 'Contando ovejas' se dedicó a la trashumancia. “En ese capítulo no se habló de la trashumancia como se suele hacer, si no que se hizo desde el punto de vista de la mujer, con toda la labor invisible que hay”, explica García, que indica que, aunque empezaron a rodar el pasado mes de mayo, llevan un año con mesas de trabajo y reuniones. Por su parte Lucía incide en que “las propias ganaderas son las guionistas, porque saben mejor que nadie de qué va esto, ellas son las que lo viven”.

Lucía no quiere dejar pasar la oportunidad de hablar de la maternidad dentro de la trashumancia, “todas las ramas de la maternidad son explicadas por ellas mismas, y creo que este es un tema que no se ha tocado en un documental”. Yolanda nos lleva a otra vía de trashumancia, la que va de Jaen a Teruel, con más de veinticuatro días de trashumancia, y en él se ve claramente toda la infraestructura que hay detrás de ese vieje y que recae íntegramente en la mujer.

Como conclusión, Paula destaca que proviene de un entorno urbanita y rodeada de gente joven, nada ligada a este ámbito y nota un desconocimiento casi total sobre el tema. “Antes la gente, aun viviendo en ciudades, estaba más conectada a la tierra. Ahora no puedes seguir las temporadas ni en los supermercados, porque te ofrecen esos productos todo el año, con lo que ello conlleva. Lo que más sorprende es que exista la ganadería extensiva, porque ni si quiera tienen conocimiento de la intensiva”.

Lucía, Yolanda, Violeta y Paula

Violeta Alegre

“Abajo los pastos se acaban, por eso vienes aquí arriba, en busca de hierba verde que este año, como ves, no es el caso debido una sequía impresionante. Además, evitas muchos sulfatos y químicos que aquí no sufres”. Quien dice esto es Violeta Alegre, que acaba de llegar a los puertos de Abelgas, localidad natal de su marido Gregorio Fidalgo, cuyo nombre apareció escrito en lo que es considerada la biblia de la trashumancia, “De Babia a Sierra Morena. Un viaje ancestral por la Cañada de la Vizana o de la Plata y otras vías pecuarias”, una obra que actualmente se encuentra agotada. Esta pastora, que lleva pastoreando treinta y siete años, cumple veinticinco subiendo a los puertos con sus ovejas.

El matrimonio está con las Ovejas en Soto de la Vega y San Pelayo durante el invierno. A mediados de abril juntan los dos rebaños y caminan hasta Lago de Omaña. A mediados de Junio Gregorio baja con las ovejas parideras mientras Violeta se queda, con el resto, en Lago. Si hay agua suficiente, que este año no es el caso, estira un poco más la estancia en Lago, pero este año tuvo que adelantar la subida a los pastos de Luna. La bajada la realiza a mediados de septiembre.

Violeta Alegre con su rebaño

Echando la vista atrás, Alegre lamenta que estos pastos antes se segaban y los ganaderos guardaban la hierba, una hierba que era mucho más abundante, pero con estos cambios de clima y estas sequias tan grandes, se encuentran el poco pasto que hay seco. “No hace muchos años para dormir me tapaba con una mantina, ayer dormí con la ventana abierta. Eran las doce de la noche y en Lago había veinte grados. Es un cambio muy grande en muy poco tiempo”.

En la actualidad cuentan con mil doscientas ovejas, pero el próximo año, debido a la jubilación de Gregorio, Violeta seguirá con un solo rebaño. “Yo sigo, me quedan todavía unos años por cotizar y no me veo trabajando en otra cosa. Aquí soy feliz”, explica Alegre, para añadir que “la ganadería es un trabajo que o lo odias o te engancha, no hay término medio, si solo te gusta un poco, lo acabas dejando”. La pastora, con la mirada puesta en su rebaño y los perros que lo custodian, explica que en este trabajo puedes pasar mucho calor, mucho frío, que son muchas horas sola, no hay festivos, pero que le compensa.

Sobre el futuro de la trashumancia en León, Violeta no lo ve muy halagüeño, aunque este fin de semana coinciden tres rebaños en Abelgas. “Muchos pastores están muy próximos a la jubilación, y el relevo es mínimo. Preguntada sobre qué mejoraría, Violeta Alegre tiene muy claros cuatro puntos: reducir tanta burocracia, recompensar a la gente que aún sigue subiendo a los puertos de montaña, pagar un precio justo y no tener que ”pelear“ con las nuevas incorporaciones o la gente de las vacas. En cuanto a esto último, explica que ”hay sitios que siempre fueron exclusivos para ovejas y el suelo sigue intacto. Si se sobrecarga con animales de gran tamaño, el suelo sufre y se acaba. Está muy bien ayudar a los nuevos, pero sin dejar de lado a los que hace muchos años que estamos aquí“.

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