'El oeste, perros apaleados pero fieles'

'El oeste, perros apaleados pero fieles', cartel entre Entre Losacio y San Martín de Tábara

Un año después del incendio forestal de Puercas, donde ardieron más de 4.000 hectáreas, cuatro años después de los incendios de Losacio y Ferreras de Arriba, donde ardieron entre ambos unas 60.000 hectáreas, todo sigue parecer igual en la Sierra de la Culebra, en el noroeste de Zamora, corazón del País Leonés.

Recorrer en bicicleta los cien kilómetros que unen estas tres localidades partiendo de Villardeciervos, pasando por Tábara y Otero de Bodas entre otras, donde el fuego de estos incendios les afectó de pleno, no es plato de buen gusto para nadie. Sin embargo, poco o nada cambió desde entonces. Montones de leña quemada ejercen de escolta en demasiadas carreteras, paisajes sin un solo árbol y con las huellas de las máquinas que los retiraron, monolitos recordando la tragedia y los nombres de los muertos, porque sí, los muertos tienen nombre y apellidos, son las consecuencias de una tragedia que algún iluminado fotografiado en plena zona quemada en mocasines quiso solucionar montando unos conciertos que tuvieron que ser suspendidos por el enfado de los habitantes de estas tierras.

La población no es muy abundante en esta zona, digamos que no lo es en todo el oeste, y claro, nada es casual. En la cercana Sanabria llevan reivindicando desde 2018 una mejor atención sanitaria y que no recorten frecuencias en las paradas de sus trenes. En Tábara no se cansan de hacer lo mismo, pero como indiqué, todo sigue igual, recortes y más recortes en servicios públicos. A pesar de ello, lo que parece importarle a aquellos que jamás trabajaron ni cotizaron fuera de cargos públicos parece ser la denominada “prioridad nacional” y la regularización de inmigrantes, pese a que el sindicato de la patronal agrícola y la Asociación Leonesa de Edificación y Obra Pública (ALEOP), dos ejemplos de organizaciones nada sospechosas de comulgar con ideas de izquierdas, lo vean con buenos ojos. Ya saben, el problema de la inmigración en Riomanzanas o Bercianos de Aliste.

Entre San Martín de Tábara y Losacio, justo en la curva de la antigua estación de tren, donde se observan más molinos eólicos que en toda la Comunidad de Madrid, hay un cartel señalizando la vía férrea Zamora-Orense. Alguien, no se sabe quién, decidió dejar por escrito el sentir de demasiada gente en ese letrero: 'El oeste, perros apaleados pero fieles'. Mientras escribo estas líneas, un nuevo incendio asola el norte del País Leonés, concretamente en Sena de Ḷḷuna, donde se encuentra uno de los puentes más fotografiados del Estado y que forma parte de una autopista con un peaje ilegal y que sufrimos cada año quienes vivimos a un lado y al otro del cordal. Lo dramático de esta situación es que para el nuevo responsable de incendios forestales de la Junta de Castilla y León las labores constantes de mantenimiento, limpieza y desbroce preventivo fuera de la época veraniega no son una prioridad, siguiendo la línea de su antecesor, cuando dijo que “mantener el operativo de incendios todo el año es absurdo y un despilfarro”. Los datos demuestran que la Junta de Castilla y León recortó en prevención de incendios un 86% desde 2009 hasta 2022

Sí, en esta tierra todo sigue igual, como indicaba el letrero. Mientras las luces de la Villa y Corte ciegan a las personas que allí nos representan y las alfombras a orillas del Pisuerga desestabilizan a quienes dicen llevar hasta allí nuestra voz, aquí parecemos conformarnos con un oeste abandonado y despreciado como si fuese un castigo divino. Sin infraestructuras, sin sanidad y educación públicas y con apuestas por una privada que casi nadie puede pagarse, aunque crea que sí, con demasiados empleos precarios y eventuales

Recuerden, perros apaleados pero fieles.

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