De la Llagona los Peces a Bragança: tesoros naturales en La Raya que une y separa España y Portugal
El proyecto Iberlobo on bike, cofinanciado por la Unión Europea, consiste en varias rutas cicloturistas en torno a los parques naturales de zona transfronteriza del norte de la Península Ibérica, concretamente en el Parque Natural de Montesinho, el Parque Natural de Douro Internacional, el Parque Natural del Lago de Sanabria, Sierras Segundera y Porto y el Parque Natural de Arribes del Duero más otras áreas naturales como la Sierra de la Culebra. En esta ocasión elegiremos dos de estas rutas para conocer el entorno transfronterizo, que nos llevarán desde Puebla de Sanabria al Llagu de Senabria, la Llagona los Peces y Bragança.
Puebla – Llagu de Senabria – Llagona los Peces
La primera ruta, de unos ochenta kilómetros, parte de Puebla de Senabria, concretamente de su playa fluvial. En constante pero suave ascenso, la ruta nos lleva a Galende, cabecera municipal y localidad que cuenta con un gran número de alojamientos y restaurantes que, cualquier fin de semana, están a rebosar. Esto, que en principio es una buena señal, tiene su parte negativa, no solo en Galende, si no en todo el entorno, y no es otro que el de la vivienda. La oferta de vivienda para quienes quieren alquilar una casa durante todo el año es casi nula, y los precios, como en tantos lugares tensionados por el turismo, están muy por encima de su valor real, haciendo de la especulación un grave problema. Si alguien quiere vivir de forma continua en Senabria, no tiene casi nada donde elegir.
De Galende cogemos la carretera que nos lleva a Ribadelago Nuevo, un pueblo construido después de la tragedia del 9 de enero de 1951 Ese día, la presa del Tera no aguanto la presión del agua que tenía acumulada y reventó. Aguas abajo, el pueblo de Riballagu fue arrasado por la riada y el número de victimas mortales ascendió a ciento cuarenta y cuatro. La mala calidad de los materiales de la presa y una gestión bastante deficitaria de la misma fue ocultada por el régimen franquista, que intentó venderlo como una catástrofe natural sin responsables y tuvo el cuajo de ponerle el apellido del dictador al nuevo pueblo. En Riballagu, una estatua que consta de una madre con su hijo en brazos y un panel con el nombre y apellidos de todas las víctimas recuerda, a quien allí se acerca, lo ocurrido.
De vuelta al Llagu, la aglomeración de coches en las zonas de arena y bares ya de mañana pronostica como será el resto del día. Con una subida continua llegamos a San Martin de Castañeda, pueblo donde Miguel de Unamuno ambientó su obra “San Manuel Bueno, mártir”, aunque con el nombre ficticio de Valverde de Lucena. En este pueblo, el Monasterio de San María (declarado Monumento Histórico-Artístico), un mirador sobre el Llagu y un monumento franquista que a todas luces incumple la Ley de Memoria Democrática son los puntos más destacados de la localidad.
Y ahora sí, mediante una subida constante pero tendida, se va ganando en altitud hasta llegar, previo paso por la zona quemada en el incendio del año pasado y un refugio de montaña, a la Llagona los Peces. Tanto el Llagu como la Llagona pertenecen al Parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto.
Un carril adaptado a personas con movilidad reducida recorre una parte de la Llagona, que, en pleno mes de julio, luce todo su esplendor. El descenso lo haremos por la misma carretera, y poco antes de llegar de nuevo a Galende nos desviamos a Pedrazales, Trefacio, El Puente, Valdespino, Robleda, Sampil, Castellanos y finalmente Puebla. Indicar que, si un pueblo se llama Castellanos como este caso, o Bercianos de Aliste en la misma provincia, es porque, en principio, sus pobladores no eran oriundos de Zamora, por lo tanto, pese a que se repita muchas veces, Zamora no es Castilla. Una vez en Puebla, y si la temperatura así lo aconseja, antes de visitar la localidad un baño en su playa fluvial es más que recomendable.
Puebla – Bragança – Ruidenore – Puebla
La segunda ruta nos lleva desde Puebla a Bragança. Igual que la anterior, partimos de Puebla, pero esta vez con dirección sur. Antes de llagar al primer pueblo, Lobeznos, cruzamos las líneas férreas que atraviesan la zona. La Zamora-Ourense, inaugurado su primer tramo en septiembre de 1952 y el segundo tramo en julio de 1957 y el tren de alta velocidad, que tuvo en septiembre de 2020 la entrada en servicio de la estación sanabresa Otero. Una estación que es punto reivindicativo de la zona debido a la supresión de paradas. Pese a que muchas personas no paran de la hablar de la España vaciada, cuando pueden, ayudan a vaciarla.
Pedralba, Calabor y Portelo son los últimos pueblos de la parte zamorana, donde, a veinticuatro kilómetros de Puebla, entramos ya en territorio portugués. Más o menos en el kilometro treinta y siete al viajero le sorprendió encontrar una tierra del lúpulo desconociendo que esta planta se diera tan al sur. Pedal a pedal se llega a Bragança, localidad que ejerce de fuerte núcleo de la zona. Su Praça da Sé, su Castelo y sus monumentos a los caretos, a los ganaderos y a los emigrantes son paradas obligatorias. A unos ocho kilómetros de Bragança se encuentra su aeródromo, que con una buena conexión a Puebla, bien podría servir de punto de comunicación de todo el territorio, pero la carretera León-Bragança, ese viejo sueño, parece no interesarle a nadie, salvo a los habitantes de esta tierra.
La siguiente localidad a la que llegamos en este recorrido es Varge. Mención especial a su restaurante O Careto, que, junto al monumento de un careto y su río, hacen de este pueblo un lugar idóneo para pasar un día completo. De aquí al Alto la Portela, al Parque Natural de Montesinho y a Rihonor/Rio d'Onor (Ruidenor en su forma autóctona). Esta localidad, como ya contamos en este medio el año pasado, celebra su Festival D´Onor, un festival pegado al territorio y que no se entendería en otro enclave que no fuera este.
Subiendo una importante cuesta, serpenteando por una carretera escoltada por árboles, un nuevo alto y su posterior bajada llegamos a Unxilde, que fue protagonista del programa Camín de Cantares, de la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA), donde Vitoria y Paco desplegaron todo su conocimiento popular. Saliendo de Unxilde y después de disfrutar del agua que regala su fuente, llegamos, como punto y final de la ruta, a Puebla.
Dos rutas para recorrer un territorio tan despoblado como digno de conocer, donde la cultura, la lengua y las tradiciones siguen vivas, donde el abandono está haciendo mella pero que sigue resistiendo. La Raya, un territorio del que tantas líneas se escribieron y se escribirán, sigue contando su propia historia a quien la quiera conocer. Solo hay que acercarse a ella.