'Sí' ambiental a una suministradora de huevos de Mercadona para 214.500 gallinas camperas en zona protegida para las aves en León

Lineal de huevos en un supermercado de Mercadona, con los camperos en primer término.

Carlos J. Domínguez

La Junta de Castilla y León ha aprobado la Autorización de Impacto Ambiental a la ampliación de una granja de gallinas camperas ubicada en el sur de la provincia de León para que aumente hasta 214.500 gallinas y produzca 57 millones de huevos al año, en un paraje enmarcado dentro de una de las figuras más delicadas y restrictivas.

En concreto, la explotación de la empresa Cantos Blancos Norte, del grupo Huevos Guillén, una de las principales suministradoras de huevos de Mercadona, se sitúa en la localidad de Villabraz. Allí mismo ya tiene autorización desde hace siete años para albergar 117.000 ponedoras, aunque ahora la previsión es invertir 2,5 millones de euros para incrementar las instalaciones para poder aumentar el número de animales hasta un 83% más.

La granja se enmarca dentro de la Red Natura 2000 y la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Oteros-Campos, así como varios municipios aledaños dentro de la Zona Vulnerable Páramos de León. Eso no ha sido óbice para el visto bueno final de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental -ya no de la Consejería de Medio Ambiente-, tras un largo proceso de meses y un período de consultas tras el que no consta la presentación de ninguna alegación. El arranque del proceso fue hace casi año y medio.

La ampliación contempla la construcción de dos nuevas naves destinadas a gallinas camperas, además de otras instalaciones auxiliares, con el objetivo de aumentar la capacidad productiva. Según la documentación evaluada por la Administración autonómica, la capacidad total de 214.500 plazas para aves de puesta es equivalente a más de un millar de unidades de ganado mayor, vacas por ejemplo, y es precisamente esa dimensión la que obliga al proyecto a someterse a evaluación ambiental ordinaria.

En sus conclusiones, publicadas hoy en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl), la Junta concluye que la actuación “no causará perjuicio a la integridad de dicho espacio protegido”, reza literalmente la resolución, siempre que se cumplan todas las condiciones impuestas durante la tramitación y que ahora refleja la autorización de impacto ambiental.

Entre las medidas exigidas figuran actuaciones para minimizar molestias a la fauna, controlar las emisiones y garantizar una correcta gestión de los residuos generados por la actividad ganadera. En este último sentido, se constata que la ampliación conllevará un incremento significativo en la producción de estiércoles. Los informes incorporados al expediente estiman que la explotación generará más de 9.100 toneladas anuales de deyecciones de las aves, gallinaza, que serán destinadas principalmente a su aprovechamiento agrícola como fertilizante. Precisamente este aspecto ha centrado parte de las observaciones realizadas por distintos organismos consultados durante la evaluación.

La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) alertó de la necesidad de extremar las precauciones en la aplicación agrícola de estos residuos, especialmente en aquellas zonas vulnerables a la contaminación por nitratos o próximas a masas de agua susceptibles de verse afectadas. Se prevé que ese aprovechamiento sea en campos de cultivo de los municipios leoneses de Bercianos del Páramo, Bustillo del Páramo, Pobladura de Pelayo García y Santa María del Páramo. Además, se obliga a que “las labores de aplicación del estiércol se lleven a cabo fuera del periodo de marzo a julio, ambos inclusive, coincidente con la época reproductiva de la avifauna esteparia”.

El estiércol y su reparto como abono, condicionado

Asimismo, la declaración ambiental obliga a la empresa promotora a reforzar la capacidad de almacenamiento de estiércoles prevista inicialmente, al considerar la Administración que las instalaciones proyectadas podían resultar insuficientes para garantizar una gestión adecuada.

Instalaciones de interior que se muestran en el proyecto ambiental para producir los huevos de Cantos Blancos en su granja leonesa.

La declaración de impacto ambiental favorable de la Junta concede ahora, como es habitual, un plazo máximo de cuatro años para ejecutar el proyecto de ampliación y ponerlo en funcionamiento. Concluye así uno de los trámites administrativos más relevantes y completos de su tramitación, aunque todavía deberá obtener el resto de autorizaciones necesarias antes de poder ejecutar la ampliación prevista.

Ya se había solventado el año pasado otro escollo necesario para tal incremento de la producción de huevos, como era conseguir aumentar el consumo de agua permitido por la Confederación hasta un volumen máximo anual de 15.658,5 metros cúbicos, cuando su concesión previa era de 8.500.

Cuatro metros de espacio para cada gallina

La compañía se encuentra entre las empresas líderes del sector avícola en España y cuenta con más de 30 años de trayectoria. Además de sus centros de producción en el sur de la provincia de León, dispone de instalaciones en Valencia, Murcia, Castellón, Toledo, Guadalajara, Badajoz, Canarias y Navarra.

Disponen de un criterio de “buenas prácticas agrarias, y en especial las buenas prácticas en materia de cría” en el que destacan algunas condiciones como que “las gallinas tendrán acceso de forma ininterrumpida y durante todo el día a un espacio al aire libre”. En esa zona de campeo, cada ponedora cuenta con una superficie mínima de al menos cuatro metros cuadrados, en un espacio con “vegetación en su mayor parte” que “no se destinará a otro uso” que ofrecer un entorno lo más natural posible a las aves, salvo excepciones como huertos frutales, terrenos forestales o pastos.

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