De recorte de gasto y límite de personal a 'fusionar' titulaciones: así es el plan de ajuste aprobado por la Universidad de León

Nuria González, rectora de la Universidad de León

Antonio Vega

21 de julio de 2026 11:36 h

La Universidad de León aprobó el pasado viernes en su Consejo de Gobierno -con 21 votos a favor, 6 en contra y 8 abstenciones- el llamado Plan de Sostenibilidad y Desarrollo Institucional 2026-2030, que pretende corregir la complicada situación económica que atraviesa la institución académica leonesa y evitar una dinámica de déficit permanente

El documento, al que ha tenido acceso ILEÓN, plantea un amplio paquete de medidas de ahorro, reorganización e incremento de ingresos con el objetivo de recuperar el equilibrio presupuestario y reconstruir el remanente de tesorería en los próximos años. La necesidad del plan responde al progresivo agotamiento del colchón económico del que disponía la institución. Entre 2015 y 2021 la Universidad llegó a acumular un remanente de tesorería de 58,48 millones de euros, pero entre 2022 y 2025 ese fondo se fue utilizando para financiar el incremento del gasto corriente hasta quedar reducido a 18,77 millones, de los que únicamente quedan 6,67 millones corresponden a remanente genérico. Paralelamente, el gasto corriente supera ya en unos 12 millones de euros anuales a los ingresos ordinarios, lo que hace inviable el ritmo actual de gasto sin adoptar medidas.

El objetivo del plan es alcanzar el equilibrio presupuestario ya este 2026 y regenerar progresivamente el remanente presupuestario para situarlo en torno a los 9 millones de euros en 2030, aspirando a llegar a los 12-15 millones en 2033.

El documento advierte que la Universidad cerró 2025 con un déficit de 18,82 millones de euros y que, sin actuaciones correctoras, en 2026 volvería a registrar un desequilibrio superior a los diez millones. La institución alerta de que continuar por esa senda podría desembocar incluso en un remanente negativo, circunstancia que obligaría legalmente a aprobar recortes adicionales y condicionaría la financiación autonómica futura.

La Universidad de León plantea un plan para incrementar sus ingresos que pasa, en primer lugar, por reclamar a la Junta de Castilla y León un nuevo modelo de financiación plurianual que permita recuperar los niveles previos a la crisis y asumir el coste de nuevas obligaciones, como la implantación del Grado en Medicina, las estabilizaciones de plantilla, el convenio María Goyri o el impacto de recientes sentencias judiciales. Al mismo tiempo, se fija como objetivo aumentar un 10% los ingresos propios antes de 2030.

En el último periodo la Junta de Castilla y León tampoco ha dotado a las universidades públicas de financiación para inversiones, como era habitual, por lo que la institución académica ha tenido que tirar de fondos propios para nuevas obras como la futura Casa del Estudiante que se construye en el campus de Vegazana, con un coste superior a los 16 millones de euros.

Para revertir la complicada situación, el plan fija como prioridad inmediata ajustar el gasto de personal al techo autorizado por la Junta de Castilla y León, contener el resto del gasto corriente y recuperar el equilibrio presupuestario ya en 2026. A ello se sumará un programa de búsqueda de nuevos ingresos mediante el impulso de las microcredenciales, la formación continua, la internacionalización, un plan de mecenazgo y una mejor contabilización de determinados ingresos públicos.

Revisión titulaciones

El Plan de Sostenibilidad y Desarrollo Institucional 2026-2030 de la Universidad de León contempla una reordenación de la oferta de titulaciones oficiales como una de las medidas estructurales para reducir el déficit económico de la institución. El documento plantea revisar la viabilidad de grados y másteres en función de su demanda y sostenibilidad, con el objetivo de optimizar los recursos docentes y adaptar la oferta académica a las necesidades actuales.

Entre las actuaciones previstas figura la posibilidad de agrupar docencia entre titulaciones con contenidos similares, rediseñar planes de estudio para compartir asignaturas básicas y transversales e impulsar dobles grados y títulos conjuntos cuando ello permita mejorar la eficiencia. Asimismo, la Universidad prevé revisar la oferta de másteres oficiales, especialmente aquellos con menor número de estudiantes matriculados.

En concreto se van a revisar, fusionar o eliminar todos aquellos estudios de grado con muy baja demanda (menos de 20 alumnos de nuevo ingreso) o másteres con menos de 5 estudiantes matriculados, intentando reorientarlos hacia títulos propio.

Por otra parte para subir hasta un 10% los ingresos por titulaciones la institución potenciará la formación permanente y los títulos propios, con la previsión de incrementar entre un 30% y un 50% su oferta en los próximos tres años.

El plan aprobado no concreta qué titulaciones podrían verse afectadas ni plantea el cierre de ningún grado o máster en particular, sino que establece un proceso de evaluación general de toda la oferta oficial. Paralelamente, apuesta por potenciar las microcredenciales y la formación permanente como nuevas vías para diversificar la enseñanza y aumentar los ingresos propios de la institución.

Reorganización interna

Según lo aprobado, la Universidad acometerá un importante plan de contención del gasto, con especial incidencia en el capítulo de personal. Entre las medidas figuran el retraso de ofertas de empleo público y nuevas convocatorias —salvo las imprescindibles, como las vinculadas al Grado en Medicina—, la suspensión temporal de determinados tramos de la carrera profesional del personal técnico y administrativo y la limitación de años sabáticos, permisos de investigación y contrataciones de sustitución. A ello se sumarán medidas de ahorro energético y de funcionamiento, como el cierre selectivo de instalaciones por las tardes, el cierre de la Universidad durante un mes en verano, la reducción de gastos de impresión, viajes y movilidad del personal.

Otra de las principales medidas es una profunda reorganización de la Fundación General de la Universidad de León (FGULEM). Por ello se anuncia que se revisarán los encargos que presta a la institución para reducir costes, el Hospital Veterinario diferenciará claramente entre su actividad docente y la asistencial para avanzar hacia la autofinanciación de esta última, se disminuirá el gasto en distintos programas y servicios y se reorientarán recursos hacia el futuro plan de mecenazgo. También se impulsarán nuevos convenios, títulos propios y cursos especializados que permitan generar ingresos adicionales aprovechando las instalaciones universitarias.

El plan de ajuste contempla también una transformación de la gestión interna mediante la digitalización y automatización de procesos administrativos, la revisión de la estructura del personal de administración y servicios, la actualización de tarifas de gastos generales en proyectos financiados y la implantación de nuevas herramientas para captar recursos externos. Todo ello se plantea como parte de una reforma estructural que permita reducir costes sin afectar, en la medida de lo posible, a la actividad esencial de docencia e investigación.

La hoja de ruta de la Universidad de León que lidera la rectora Nuria González prevé aplicar durante 2026 las medidas más urgentes, profundizar en los ajustes durante 2027 y comenzar una recuperación gradual del gasto a partir de 2028, siempre vinculada a la obtención de mayores ingresos y a una mejora de la financiación autonómica.

El documento reconoce riesgos como un posible conflicto sindical, que ya se han pronunciado en contra de forma crítica, una posible pérdida de calidad en determinados servicios o la posibilidad de fracaso de las medidas para incrementar ingresos, aunque sostiene que el objetivo final es garantizar la viabilidad económica de la Universidad sin renunciar a su desarrollo futuro.

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