Quién protege a una iglesia románica del siglo XII catalogada: la sucesión de chapuzas impunes en la Plaza del Grano

Iglesia del Mercado, con el aparato sobre el ábside, y las obras de la nueva Casa de Cura parroquial al fondo.

Carlos J. Domínguez

El último episodio de una polémica actuación sobre la iglesia románica protegida del Mercado en la Plaza del Grano y el Camino de Santiago de León, que finalmente se desveló como protagonizada por la propia Junta de Castilla y León, garante del patrimonio catalogado de Interés Cultural, le ha servido al Obispado de León para tratar de obviar los muchos episodios en los que su actuación y la del párroco, Manuel Fláker, ha sido irregular e impune a pesar de causar daños en el edificio del siglo XII.

Incluso la propia Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, por boca de su nuevo responsable, José Ramón Sola, elegido por Vox para el cargo, como su antecesor, Gonzalo Santonja, ha llegado a bendecir la actuación. Un trabajo que ha consistido en anclar sobre los sillares del ábside noroeste, justo encima de una grieta, un llamativo dispositivo tecnológico compuesto por un fisurómetro y una estación meteorológica, que transmiten datos en tiempo real a través de conexión wifi.

El consejero admite su impacto pero lo limita sólo a algo visual y defiende que precisamente los parámetros que recojan estos aparados servirá para conseguir datos “objetivos, mensurables y precisos del estado de conservación del inmueble” antes de plantear cualquier intervención. Por ese motivo, Solá aseguró que no se retirará hasta que se recojan “datos muy precisos sobre si la grieta en la que está instalado está viva o muerta”, admitiendo de este modo que existe un daño en la zona, del que hasta ahora jamás se había hablado.

Un 'baile' de culpas y otro desmentido

Esta decisión y esta postura contradicen abiertamente a la manifestada por la Delegación de la Junta y el Servicio Territorial de Cultura en León, responsables de la Comisión de Patrimonio: primero atribuyó a la parroquia la instalación del aparato, después ordenó su inmediata retirada al Obispado de León y finalmente, apenas 24 horas después, admitió la responsabilidad de la propia Junta. Tras esto, se decidió “que el dispositivo no está correctamente ubicado y ya se ha solicitado a la empresa instaladora que proceda a retirarlo y a reubicarlo de forma adecuada”, preferentemente en el interior de la iglesia. Todo ello ha sido ayer desmentido por el consejero tajantemente.

El párroco Manuel Flaker (segundo por la derecha) durante las obras de restauración de la fachada de la iglesia.

Aunque costó tres días averiguarlo a la propia administración autonómica, ahora ya al menos se confirma que el polémico aparato es una estación de monitorización vinculada al proyecto KHN (Knowledge Heritage Network), promovido por la Consejería y el Gobierno central con fondos europeos, en un plan dotado en su conjunto de 15,2 millones de euros para instalar 101 ingenios tecnológicos de este tipo en otros tantos BIC de Castilla y León, literalmente para “avanzar en la conservación preventiva y la gestión digital del patrimonio cultural”.

La Diócesis se lava las manos

Desvelada casi una semana después por fin la enésima polémica de un aparato que, según el consejero, permanecerá en el templo románico de la Plaza del Grano hasta que cumpla su función, llega el momento de confrontar este caso con diferentes y graves actuaciones recientes para la conservación de la iglesia románica de Nuestra Señora del Mercado, que es Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1973, y que se ve afectada por otra protección que confiere el BIC y Patrimonio de la Humanidad del Camino de Santiago que pasa por su fachada principal.

Cableado y luces en un capitel románico del interior de la iglesia del Mercado, catalogada y protegida.

Una sucesión reciente de situaciones que hasta ahora habían sido responsabilidad directa de la parroquia, y por ende del Obispado de León, pero que a pesar de considerarse graves y serias nunca fueron objeto de expediente sancionador, que se sepa oficialmente. Una responsabilidad la de la Diócesis que contrasta con un reciente comunicado de prensa emitido a raíz de este último escándalo.

En la nota, se limita a “reiterar el interés que históricamente ha mantenido por el cuidado del patrimonio diocesano y la colaboración con las instituciones públicas competentes para este fin”. Eso sí, después de lavarse las manos sobre el último caso, afirmando que “tanto la parroquia como la propia Diócesis nunca han promovido ni participado en dicha intervención, así como tampoco han tenido conocimiento detallado del proyecto”.

Una sucesión de polémicas

Desde la muerte del anterior párroco don Enrique, Enrique García Centeno en 2017, su sucesor, Manuel Fláker, ha sido noticia por muy diversos motivos en los últimos años en León. Ensalzado por unos, debido por ejemplo al gran auge que ha cogido la parroquia al abrirse masivamente al Camino Neocatecumenal, popularmente conocido como Los Kikos, por su fundador, el leonés Kiko Argüello. Pero también muy criticado por otros, por esa colonización neocatecumenal de la histórica parroquia leonesa y por una sucesión de actuaciones sobre el patrimonio protegido que es el templo, las cuales muchas veces han obligado a intervenir a Patrimonio de la Junta para ampararlas o impedirlas.

Una de las más sonadas fue el derribo de la antigua 'Casa del Cura' frente a la iglesia en 2019, una permisividad de la Junta de Castilla y León que contrastó con el hecho de que a la fachada colindante, idéntica a la de la parroquia, Patrimonio sí le obligara a reformar pero sin poderse tirar, en lo que fue una doble vara de medir.

Años de corte, en parte sin permiso municipal, de toda una calle para las obras de la Casa de Cura de la parroquia.

'La calle es mía'

Tras el derribo, la parroquia proyectó un nuevo edificio en el solar que da hacia la calle Herreros y la pequeña calle Trastámara. Pero aunque obtuvo licencia municipal desde 2018, las obras de construcción demoraron durante años. Y sin obra alguna, en parte por el efecto de la pandemia, durante casi cuatro se le permitió impunemente mantener cerrada la calle Trastámara. Y eso que nunca constó una autorización para ello, como llegó a admitir el Ayuntamiento leonés, que tuvo finalmente que forzar su reapertura para los viandantes. Actualmente vuelve a estar cortada y sin posibilidad de tránsito por las obras que, ahora sí, están en marcha para levantar la nueva Casa del Cura de la parroquia, pero la autorización otorgada expiraba en 2025, según el Ayuntamiento.

Poco después, el propio Consistorio aprobó la concesión de la Medalla de Oro a la Virgen del Mercado, antigua Del Camino, titular del templo, conocida como La Morenica. Pero en previsión de alguna irregularidad o polémica como otras ocurridas en Málaga, Jerez, Sevilla o Cádiz, algunas tumbadas a posteriori por el Tribuan Superior de Justicia, se buscó el subterfugio de otorgarle la medalla no a la Virgen sino a la Parroquia del Mercado.

Los 'cartelones' clavados y 150.000 euros gastados

Apenas seis meses después, a mitad de 2024, la portada y la fachada sur del templo protegido apareció claveteado por varios carteles de grandes dimensiones, anclados por iniciativa el cura. Patrimonio de la Junta se llevó las manos a la cabeza, admitiendo que no sólo no estaba permitido sino que causaba daños y que ni siquiera el Obispado o la parroquia habían solicitado permiso ante la Comisión de Patrimonio, como es obligatorio.

Anclajes en la piedra de la iglesia del Mercado (del Grano) antes de su restauración.

Inmediatamente se ordenó a la Diócesis su retirada pero no se llegó a imponer nunca sanción alguna ni siquiera a abrir expediente. Incluso, también por indicación de Patrimonio, se acabaron retirando varias placas de metacrilato con información de horarios y similar igualmente clavadas en la piedra.

Lejos de sancionar, la propia Junta otorgó una subvención de 150.000 euros públicos para restaurar la dañada fachada sur, la misma en la que se habían clavado los carteles, y a pesar de lo cual llevaba años lamentando Manuel Fáker su mal estado. Recientemente venía pidiendo públicamente otra inversión similar en la fachada norte, del mismo lado en el que se sitúa el ábside en el que ahora aparecen desperfectos sobre los que la Consejería de la Junta ha clavado a su vez los aparatos para monitorizarlos antes de decidir su vuelve a intervenir o no.

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