El pregón (IV): el futuro

Panorámica de Boñar desde la montaña.

Permitidme hablar ahora del presente y del futuro de nuestra villa, detenernos un momento para reivindicar las maravillas que tenemos en la Montaña Leonesa. Y esto es algo que tiene más valor si cabe cuando lo escuchamos de muchos de los que nos visitan cada año y que se han quedado con la boca abierta al descubrir nuestros paisajes, nuestros cristalinos e infinitos ríos, nuestros frondosos bosques o nuestra gastronomía…

Gente de lugares tan dispares como Inglaterra, Portugal, Francia o cualquier rincón de España. Muchos de ellos venían por primera vez a nuestra montaña y se han quedado asombrados por su belleza. Y algunos han prometido volver.

Tenemos un entorno privilegiado por el que merece la pena luchar. Ojalá que todos los pequeños negocios que se han emprendido estos últimos años sigan transformando la vida de Boñar y animen a otros muchos a invertir en nuestra montaña. Creo sinceramente que las posibilidades son muchas y que hay que seguir luchando por nuestra tierra. Aquí, y os lo dice un retornado, una de esas cada vez más habituales personas que hemos decidido volver al pueblo, se puede vivir muy bien, tenemos una calidad de vida fantástica, tranquila y disfrutona. Que se entere todo el mundo, que vengan, que nos visiten, que participen de todas las excursiones y actividades que ofrece esta montaña, que compren cualquiera de las magnificas viandas que da esta tierra, qué alternen por los bares, qué se queden a comer y a dormir, que disfruten de esta maravillosa montaña y que, luego, lo cuenten.

El centro urbano de Boñar con la torre de la iglesia destacando.

Y si aquí se puede vivir muy bien es también gracias a todos esos amigos que consiguen que los largos inviernos no sean tan largos entre celebraciones y risas, entre copiosas comidas y canciones. Tener todos esos buenos amigos que me han hecho reír y crecer, en cualquier parte del mundo y en cualquiera de mis días, es una de los mayores tesoros que me ha dado la vida.

Y por supuesto aquí también se puede vivir bien gracias a todos vosotros, vecinos de Boñar que compartís retos y dudas, alegrías y tristezas, conversaciones y hasta este mismo cielo que se llegó a oscurecerse durante el tiempo que duro ese histórico eclipse. Gracias por hacer que la vida cotidiana de esta pequeña comunidad sea tan fácil, por estar unidos en los momentos más duros y también en los más felices como este.

Vista Aérea de Boñar.

Antes de terminar me gustaría pediros un pequeño favor, que recordemos por un momento a todos esos familiares, amigos o vecinos que nos han dejado este año dedicándoles un aplauso desde esta plaza. A los que nos han dejado este último año y a todos los que cada uno de nosotros tenemos allí arriba, para que sepan que están la memoria de este pueblo, que nos acordamos de ellos.

En fin, vecinos, la vida pasa, rápida caravana, así que a disfrutar cada día como si no hubiera un mañana.

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