León construirá una rampa peatonal con pérgola al parking de San Marcelo tras la polémica de hace cuatro años
El centro monumental de León se prepara para la inminente construcción, por parte del Ayuntamiento de León, de un nuevo elemento moderno pero, en principio, discreto muy cerca de donde el bautizado como 'mamotreto', un velador cerrado de un conocido bar y restaurante, tuvo que ser desmantelado y multado por la Junta tras años de polémica.
El nuevo proyecto municipal consiste en la construcción de una rampa de acceso peatonal que habrá de comunicar el interior subterráneo del parking de San Marcelo con el exterior de la plaza del mismo nombre. El diseño será en acero inoxidable y una amplia superficie transparente, de cristal, tratando de que cause el menor impacto visual posible, según asegura el Consistorio.
Se trata de una solución hasta cierto punto similar a la planteada hace casi cuatro años, pero sobre el papel mucho menos invasiva,. Y es que aquella primera intervención diseñada causó en 2022 tal número de críticas previas que obligaron al alcalde, el socialista José Antonio Diez, a dar marcha atrás públicamente.
El lugar elegido para ese nuevo acceso de movilidad es el mismo pero entonces se planteaba una intervención que prácticamente desmantelaba todo el exterior: desaparecían parterres y jardines, la gran maqueta metálica de la ciudad de León, todos los muros de desnivel y hasta los dos únicos árboles de la zona, dos históricos tilos. En aquella intervención, tan sólo sobrevivía la antigua fuente de piedra situada justo en el centro de la zona. Los actuales muros en desnivel iban a ser entonces sustituidos por unas rampas que unificarían y darían continuidad a las dos alturas de la plaza, como se hizo hace unos años sólo en la parte trasera de la iglesia de San Marcelo. La intervención era de gran calado pero suscitó fuertes críticas y la anunciada postura política en contra de una oposición que suma mayoría, de modo que se acabó enterrando la iniciativa.
Ahora, en cambio, se recoge en apariencia sólo una pequeña parte de aquel proyecto: el “desmontaje del lucernario que cubre la antigua entrada al parking”. Allí, en una zona ahora muy visible por estar cubierta por un cristal translúcido, se ejecutará la nueva rampa. El equipo de Gobierno no muestra imágenes de cómo quedará pero defiende que la obra resulta imprescindible por razones de básica seguridad en el interior del aparcamiento subterráneo, también conocido como de Santo Domingo por tener allí su acceso en coche.
Y es que cuando acabó tras 75 años la histórica concesión desde que el parking se ejecutó en 1972 se han realizado informes sobre el estado en el que se permitió que lo dejara la empresa concesionaria y son demoledores: suspende hasta en lo más básico en cuestiones de seguridad, especialmente ante posibles incendios en el subterráneo. El incumplimiento ha sido flagrante durante décadas.
Nueva concesión, plan de choque y mucho dinero perdido
Por ese motivo, el equipo de Gobierno, una vez que descartó municipalizar el aparcamiento más céntrico y usado de León, como le reclamaban desde la oposición tanto UPL como PP, decidió tirar por la calle del medio y ganar tiempo para resolver cómo se gestionará dentro de dos años, lo más posible a través de una sociedad mixta público-privada. Pero mientras, tras acumular ingentes pérdidas económicas para las arcas municipales por el retraso en tomar una decisión -se cifró en un agujero de 1.300 euros al día y más de un millón de euros en total-, se decidieron dos cosas: sacar a licitación temporal por dos años la gestión del aparcamiento de San Marcelo y acometer un plan de choque para limar los muchos desperfectos y la nefasta y peligrosa imagen.
Es en este plan de choque, cifrado en conjunto en 460.000 euros de los 653.000 anunciados inicialmente, es en el que se enmarca la nueva y moderna rampa, cuyo coste concreto el Ayuntamiento tampoco detalla, así como los plazos. Lo único que se sabe es que el PP en la oposición ataca con dureza por el retraso que acumula ya varios meses, porque las principales obras deberían haber comenzado el pasado 1 de diciembre, una vez que desde agosto ya se encarga de la gestión la nueva empresa concesionaria temporal.
Características y el nuevo gusto por las 'pérgolas'
La memoria realizada sobre la pasarela detalla las características de una estructura que se ejecutará en el lucernario lateral situado detrás del actual punto de acceso por escaleras y ascensor, una zona que fue en su día el antiguo acceso. Tendrá 5,79 metros de largo por 1,78 de ancho y 1 metro de alto, sumado a la altura del actual murete, de modo que en total adquirirá una altura de 2,30 metros. El murete hoy a la vista no llega a los 12 metros de longitud, por lo que la nueva pérgola ocupará menos de la mitad.
El proyecto ya ha pasado uno de los mayores problemas en la zona donde se prevé: el visto buen de la Comisión Territorial de Patrimonio, que lo otorgó en su última reunión, la del mes pasado, por entender que la estructura en general mantendrá “la morfología en la Plaza de San Marcelo” gracias a su “diseño neutro y ligero de acero inoxidable y vidrio para asegurar la continuidad estética y la mínima afección visual”.
Por concretar cómo se verá cuando se ejecute, el nuevo acceso peatonal irá cubierto con una marquesina de vidrio montado en estructura de acero mate, “muy liviano” y “prácticamente sin ningún elemento opaco, más allá de los mínimos elementos estructurales”. Se están prodigando últimamente en la ciudad los diseños con marquesina o pérgolas, muchos de ellos bastante criticados por su alto coste y escasa operatividad.
Casos como el nuevo intercambiador de autobuses de Eras de Renueva frente al Auditorio, que no resguarda de la lluvia; la llamada “solución intermodal” que unir por acera cubierta las estaciones de tren y autobús de la ciudad ejecutada por la Junta; o la solución estética propuesta para una nueva y cara pasarela de 2 millones de euros sobre el río Bernesga pactada con UPL hace años y que se encargará a la empresa 'B' de la Junta, Somacyl, que tendría que cortar numerosos árboles de la zona pero que ha quedado desierta ya dos veces.
Una 'ratonera'
Eso sí, en el caso de San Marcelo, cuando entre en funcionamiento la rampa cubierta los usuarios del parking podrán respirar más tranquilos. Porque se habrá eliminado un riesgo importante y que ha estado siempre presente al disponer sólo el subterráneo de una única zona de evacuación ante incendios, que era la propia rampa de salida de los coches situada frente al edificio Botines de Antonio Gaudí.
Aunque hasta ahora no se ha cumplido, hace muchos años que las normas de seguridad más básicas obligaban a contar con al menos dos salidas de planta y recorridos alternativos ante una llamada “hipótesis de bloqueo” por fuego o humo. Dicho de otro modo, llegado el peor de los escenarios, que por suerte nunca se ha producido, el aparcamiento lleva mucho tiempo siendo una 'ratonera'. Y pronto mejorará al menos en lo básico, aunque, vistos los antecedentes, no pocos permanecerán expectantes al resultado estético final en una de las zonas más sensibles y monumentales de la ciudad.