El amor incondicional a León 20 años después de ser Erasmus en la ciudad: “Volver es como hacerlo a nuestra casa”

Los Erasmus de hace 20 años en León: Mino, Claudia, Francesco, Ludovica, Gloria, Andrea, Mattia y Danielle

Antonio Vega

Más de 300 estudiantes de todo el mundo acuden cada año a la Universidad de León a cursar al menos un cuatrimestre de sus titulaciones. Es lo que popularmente se llama 'Erasmus', en honor al famoso programa europeo de intercambio de estudiantes universitarios nacido en 1987 y que es uno de los mayores logros del proyecto de la Unión Europea. Su éxito ha sido tal que a cualquier beca de intercambio casi se la denomina así de forma genérica, aunque sea con terceros países no europeos, y hoy el programa se ha extendido a otras etapas de la educación y distintas profesiones. Hacer un 'Erasmus' es toda una experiencia.

Pero el intercambio Erasmus también ha mutado con los años, y las crisis. Ahora es un programa más corto, pero hace dos décadas solía corresponder a un curso universitario completo, con lo que el traslado a otro país era de nueve o diez meses. Es lo que le pasó a un grupo de (entonces) estudiantes que arribaron a León desde distintas partes de la península itálica. Sin conocerse se hicieron amigos y 20 años después han vuelto a la ciudad leonesa a reencontrarse y celebrarlo.

Francesco, Claudia, Ludovica, Gloria, Andréa, Mattia, Danielle y Mino disfrutan ya de la ciudad de León en la que es la cuarta vez que vuelven desde su estancia Erasmus en el curso 2005/2006. El contacto y la amistad se mantienen pese a estar repartidos por media Europa y la nostalgia invade un poco los recuerdos, básicamente buenos, que se llevaron de León. Y el Barrio Húmedo como punto imbatible.

León como recuerdo y como punto de inflexión en sus vidas, reflexionan. Alguno recuerda incluso haberse quedado un tiempo de vacío después de regresar de León sin saber muy bien qué hacer con su vida. De su año salieron incluso parejas internacionales que se formaron en León y que siguen juntas con descendencia Eramus.También algunos compañeros encontraron en León su hogar definitivo.

Claudia ha venido de Munich, la ciudad alemana donde reside, y lo tiene muy claro: “León fue el mejor año de toda mi vida”. Francesco, residente en Roma, lo comparte: “Volver a León es para nosotros como volver a nuestra casa”. Mino, italiano residente en Londres, lleva con orgullo que su “tercera nacionalidad” es la leonesa, la cual lleva siempre en el corazón cuando habla con sus colegas o clientes. Los tres han compartido con ILEÓN antes de llegar a la ciudad sus recuerdos, visiones y anhelos.

Han pasado de tomar fotos con cámaras digitales a hacerlo con el móvil, de hablar por Messenger a los grupos de Whatsapp. Las redes sociales, como las conocemos hoy, todavía no eran masivas. En dos décadas el mundo y los sistemas de comunicación han cambiado, pero la experiencia personal resiste como el mejor elemento de unión.

Los Erasmus de hace 20 años en León: Mino, Claudia, Francesco, Ludovica, Gloria, Andrea, Mattia y Danielle

Un León que cambia, pero mantiene su esencia

Los bares son uno de los recuerdos comunes, ya que además cuando llegaron a la ciudad eran veinteañeros. La fiesta y las tapas de León son una de las cosas que marcan y que piensan aprovechar a lo largo de estos días de visita, aunque ya están advertidos que la hostelería leonesa ha puesto al famoso 'corto' en peligro de extinción.

Para Claudia volver a León significa “una emoción muy grande”, destacando que el grupo se mantiene en contacto 20 años después. Y destaca la “solidaridad Eramus”, como ella lo define, que existe en la ciudad hacia los estudiantes internacionales, “que entiende de verdad lo que significa trabajar con la gente internacional, con otra cultura”.

Mino fue durante su etapa estudiantil en León una figura muy activa en la vida social, colaborando en la Radio Universitaria con un programa de fútbol u organizando fiestas Erasmus. Para él, volver a León es sinónimo de “seguridad” y de sentirse “en casa”, confesaba antes de llegar. Está convencido de que su Erasmus en León le hizo cambiar para siempre: “Llegué a León en 2005 con una mentalidad y volví a Italia con otra diferente, de apertura”.

Francesco tiene ganas de volver a pasear por La Palomera, ver donde vivía y visitar los campos de fútbol donde jugaba. “Hay una mezcla de sensaciones diferentes en volver, la última vez que fui (a León) me ha golpeado mucho. Tengo muchas ganas de volver y estar con mis amigos y hablar”, explica. Claudia quiere acercarse hasta el Instituto Leonés de Cultura donde hizo prácticas y Mino visitar los locales que 20 años después siguen abiertos y donde todavía le recuerdan.

"Volver a León es para nosotros como volver a nuestra casa"

¿Y cómo ven León 20 años después? Claudia nota que “han cerrado muchísimo los locales” y que la cultura de las tapas ha encarecido sus precios, pero ve la esencia intacta en el Barrio Húmedo, “En León sigue existiendo La misma cultura”. Francesco si observa que “muchos bares están iguales”, en contraposición con el movimiento de cambio rápido las grandes ciudades, algo que destaca como una señal de “seguridad”, al menos para su visita. Recuerda con cariño lugares emblemáticos como 'El Tizón', en manos de la siguiente generación que lo llevaba hace dos décadas. Para Mino un local para el recuerdo es el local nocturno Glam, centro neurálgico de las fiestas internacionales de la época.

Más allá de la fiesta, los protagonistas destacan el impacto académico y profesional de su estancia en la Universidad de León. Claudia resalta la “paciencia increíble” de los profesores y cómo León despertó su “pasión por los idiomas”, lo que hoy se su profesión. Mino aprendió perfectamente español, idioma básico hoy en su carrera profesional. Francesco, por su parte, considera que el Erasmus en la Universidad de León fue un “acelerador” para su carrera al proporcionarle la habilidad para “construir relaciones”. “Te da la receta para mirar a las personas y entenderlas”, explica.

Mino destaca también el carácter de los leoneses, habitualmente considerado frío, algo que él rebate. “Aunque en el norte la gente es más fría comparado con el sur (de España), cuando se abren después lo dan todo. A mi me ayudaron con todo y tengo un recuerdo de que nos trataron como hermanos. La manera como fueron acogedores fue inolvidable”. Para Francesco los leoneses somos “muy genuinos como población, con una identidad muy fuerte, que sienten ser leoneses y esto me lo transmitieron también a mi”.

Tal es el impacto de la experiencia todo el grupo defiende que una estancia Erasmus debería ser un paso obligatorio en cualquier carrera universitaria. “León Erasmus”, inciden entre risas. “Gracias al Erasmus hemos ganado dos mundiales: uno de fútbol y uno de vida”, señala Mino, reafirmando que su “tercera nacionalidad” siempre será la leonesa.

“Nunca encontré lados negativos de León, y si hay alguien que lo piensa prefiero no saberlo. León es perfecta, la mejor ciudad de España”, concluye Franceso. Palabra de Erasmus.

León siempre merece una visita
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