Por qué la curia de San Esteban de Gormaz de 1187 no puede ser 'Cuna del Parlamentarismo' y sólo corresponde este título a León
La polémica de la financiación por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León con 200.000 euros a un centro de interpretación histórico de la Curia de San Esteban de Gormaz de 1187, y la promoción en la web del Ayuntamiento soriano de este proyecto con las afirmaciones de “ser Cuna del Parlamentarismo” y “las primeras Cortes del Occidente europeo” no sólo han provocado el monumental enfado de los leoneses sino que han desvelado una serie de incorrecciones, tanto en la precisión histórica como en la lingüística, que han puesto de manifiesto otra vez la infamante tendencia a menospreciar toda la Historia del Reino de León y sus grandes logros en la Edad Media.
Da igual que la Unesco reconozca los Decreta de León de 1188 como “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo” en su Registro de Memoria del Mundo. Parece ser indiferente que las Cortes de Castilla y León, las Cortes Generales Españolas compuestas por Congreso y Senado y el Parlamento Europeo hayan dado el reconocimiento a León como 'Cuna del Parlamentarismo' –algo refrendado también por el Rey de España Felipe VI– que siempre habrá alguien que lo menospreciará y negará que sea siquiera mínimamente importante o para tomar en serio. Los esfuerzos de algunos de tumbar como sea la primacía del Reino de León en la creación del sistema estamental de voto son constantes en el tiempo y recalcitrantes en las formas. Y eso indica una manía persecutoria a lo leonés que no parece normal, teniendo en cuenta que pareciera que todo lo bueno que provenga de esta tierra, y que la hace diferente a otras regiones españolas, debiera ser desprestigiado porque lo importante es defender a Castilla por encima de todo.
Y esto, que no se basa más que en la política actual –que no puede obviar la reclamación autonomista leonesa desde una perspectiva que no tiene nada que ver con el nacionalismo o el independentismo– mancha el debate histórico y provoca una serie de discursos poco o nada rigurosos a favor y en contra de la gran aportación legionense a la Historia del mundo: la creación del sistema de voto estamental que asentó las bases del Antiguo Régimen. Uno de los hitos políticos que preparó los pasos a la conformación del sistema parlamentario que, tras las revoluciones Americana, Francesa y las Cortes de Cádiz, devinieron en los de la Democracia Liberal del siglo XIX, hoy conocida como Democracia Occidental Representativa.
La ideología y la Historia
Muchos dicen hoy que “la Historia no debe tener ideología”, para atacar las interpretaciones de los historiadores y los trabajos de los divulgadores no profesionales de esta disciplina; sobre todo dependiendo de qué opción política tengan (la contemporánea dicotomía de izquierdas y derechas), y así darse la razón para apuntalar que es mejor su relato de lo que fue el pasado que el de esos otros. Pero en este mantra hay varias falacias que afectan gravemente al estudio histórico en sí. Más allá de que haya historiadores con una u otra opción partidista, resulta que en realidad cuando se intenta comprender el pasado de forma rigurosa es absolutamente imprescindible entender cómo pensaban las personas de la época en cuestión: es decir, comprender la ideología del pasado para no caer en interpretaciones erradas de lo que realmente ocurrió con las coordenadas del pensamiento presente. El dichoso presentismo que tanto se critica desde la Academia Universitaria asegurando que se maneja de forma poco (o nada) adecuada por divulgadores, periodistas y políticos.
El problema fundamental es que el pasado se interpreta en cada época futura haciendo las preguntas sobre él buscando responder a las circunastancias que afectan a la actualidad del que las hace. Así, el mantra tan manido del principio se retuerce de tal manera que incluso los propios académicos universitarios caen en él, al servir una buena parte de ellos a los partidos políticos o a las instituciones (podríamos poner por ejemplo la influencia de la Junta de Castilla y León en ciertos departamentos de las universidades de esta comunidad autónoma para imponer un relato más romántico que científico de los Comuneros de Villalar). Todo esto también esconde un debate nada soterrrado para demostrar que sólo ellos, los historiadores profesionales, pueden escribir de Historia buscando eliminar a los divulgadores del mapa mediático. Y, sin embargo, resulta que caen así de lleno en ese error que tanto critican: interpretar de forma ideológica partidista actual la Historia para evitar que otros expongan relatos del pasado que no les gustan. Ese es el problema fundamental. Y crea una distorsión que nadie quiere reconocer sobre lo que a priori parecería una forma de ser objetivo. Lo que no se puede es dar lecciones de cómo interpretar correctamente el pasado para, a continuación, usarlo como arma política con intenciones de beneficiar a una ideología partidista de hoy en contra de otra. Y de quedarse el relato para sí mismo y así conseguir una plaza en la Universidad o publicar libros y salir en la televisión sin competencia.
Por supuesto que hay excepciones en los expertos universitarios, con historiadores profesionales de muchísimo nivel. Pero también la hay entre eruditos que no han estudiado la carrera (véase Umberto Eco o Mary Beard). El esfuerzo por superar este tipo de presentismos –siendo conscientes de que las preguntas que nos hacemos para explicar los hechos históricos se realizan muchas veces para explicar lo que ocurre en el presente–, es notorio en muchos de ellos. No es fácil y no siempre son correspondidos. Pensar que todos los divulgadores son personas que no tienen honradez intelectual porque no siguen a rajatabla la epistemología historiográfica más hermética y que los profesores universitarios son poco menos que unicornios de honestidad es un grave error. Todos son humanos de este tiempo y todos defienden algo que les interesa de los momentos en que viven. Por cierto, en casa de los divulgadores también cuecen habas (y hay que tener en cuenta que un guiso de este tipo también deja la casa oliendo a podrido).
Y todo esto, que hay que tener en cuenta, se transfiere a la sociedad y a las acciones políticas. Creando bandos irredentos que, a la mínima oportunidad, usarán toda clase de armas para desprestigiar a los otros. Y la Historia es una de ellas. Lo de la notoria polémica de San Esteban de Gormaz como primeras Cortes antes que la de León (que no es tal, como se verá), se ha visto impregnada de la ideología actual, opacando la rigurosidad histórica sólo porque unos son 'leoneses' y otros 'castellanos'. Y esto es una reducción al absurdo que no beneficia al conocimiento riguroso para aprender del pasado.
El posicionamiento político actual con la 'Cuna del Parlamentarismo'
En esta tesitura, necesaria para entender qué esconde realmente la polémica de quién inventó el sistema estamental de Cortes y quién se debe llevar el mérito (y el dinero público), se enmarcan las reacciones a lo que el Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz expone para promocionar su curia de 1017. Tras publicar ILEÓN la exclusiva este jueves de que el municipio soriano vendía su Curia Plena como “la primera expresión de las Cortes en el Occidente europeo” y así poder mostrarla en su centro de interpretación histórica como 'Cuna del Parlamentarismo', la Unión del Pueblo Leonés salió (como no podía ser de otra manera) rauda, presta y en formación a clamar con indignación monumental contra lo que considera una afrenta a la verdad de la Historia (leonesa). Por su parte, el consejero Santonja aseguró que era una manipulación de los leonesistas.
“León es la Cuna del Parlamentarismo y, quien diga lo contrario está muy confundido y ha malinterpretado e intentado hacer daño”, aseguró el consejero de Cultura de Castilla y León, afirmando que no se ha dicho nunca tal cosa de que Gormaz sean 'las primeras Cortes de Europa': “Para nada tiene que ver con lo que denuncian”, reiteró. “Si alguien ha dicho que San Esteban de Gormaz es Cuna del Parlamentarismo está muy equivocado, ya que es León y eso es algo que no es ni cuestionable”, agregando que “las críticas que ha recibido son malinterpretaciones o simples acusaciones falsas y sin fundamento alguno”.
La captura de aquí abajo de la web municipal del municipio castellano y una nota de prensa le desmiente taxativamente. De hecho, ese comunicado oficial municipal destaca, literalmente, que esa curia de 1187 fue “un hito que cambió la historia política de Europa”.
No hay mención ninguna a León, por supuesto.
A todo esto, Santonja también estaba criticando la politización de “un acto cultural” porque el líder de Vox, el leonés Carlos Pollán (hasta hace no mucho presidente de las Cortes Autonómicas de Castilla y León) también dejó clara su indignación. Calificó contundentemente la iniciativa de “innecesaria y desacertada” y aprovechó una publicación en la red social TwiXter para reivindicar el papel de León como origen del parlamentarismo medieval: “León es la cuna del parlamentarismo, un hecho más que contrastado a todos los niveles”. No hay que olvidar que el consejero de Cultura fue elegido por Vox y, cuando ocurrió la crisis de Gobierno autonómico en 2024 y el partido de Abascal salió del mismo, éste se quedó en el cargo con el PP. La insidia entre ellos viene de largo.
Curiosamente el PP, que gobierna la Junta y es el partido del alcalde de San Esteban de Gormaz –que es a su vez presidente de la Diputación Provincial de Soria–, se ha mantenido callado. El PSOE, y más concretamente el alcalde de León (famoso en toda España por reclamar la Autonomía de la Región Leonesa), también. Tampoco hay que olvidar que el líder socialista autonómico, Carlos Martínez fue hasta hace poco... el alcalde de Soria capital.
En todo caso, el líder de los de Abascal en la Comunidad recordó que durante su etapa como presidente de las Cortes de Castilla y León, entre 2022 y 2026, impulsó y participó en “múltiples actividades” destinadas a “visibilizar y ensalzar” a León como 'Cuna del parlamentarismo'. Cómo habrá sido la cosa de grave (por mucho que diga Santonja de que está manipulado lo de que les dé cientos de miles de euros para decir que son Cuna del Parlamentarismo los de Soria) para que salten hasta los de Vox de esta manera defendiendo con tanta contundencia algo propio del leonesismo.
Además, las Cortes en Valladolid antaño presididas por el líder autonómico de Vox también dieron la financiación para la Cátedra de Parlamentarismo de la Universidad de León. Dirigida por Esther Seijas, este periódico se puso en contacto con ella para que diera su opinión sobre que la Junta financiara con 200.000 euros lo que aparentemente parece un despropósito histórico. La reacción el primer día fue colgar porque no podía hablar y prometer que llamaría al día siguiente. Pero en vez de contestar a las preguntas de ILEÓN se limitó a enviar el comunicado que se puede ver en la imagen inferior excusándose con un lacónico “mi opinión queda reflejada en ese documento, es público”. Ante la pregunta otra vez, mediante WhatsApp que es como envió un enlace al documento, de por qué Gormaz no puede ser la Cuna del Parlamentarismo respondió: “La respuesta está ahí. Meridianamente claro. Gracias”. Este periódico se comprometió a reflejar fielmente la respuesta.
El tono y formato del documento (y lo que no se dice en él) es de comentario de texto: se limita a contar lo que todo el mundo sabe en una respuesta plana y oficialista que, por no mencionar, no menciona ni a San Esteban de Gormaz. Es decir, la explicación a lo de por qué la curia castellana de 1187 no puede ser la Cuna del Parlamentarismo brilla por su ausencia, o más bien por incomparecencia. El formato que se sube a su web es una imagen. Con lo cual no se puede pinchar en el link, una nefasta práctica que lo hace inútil más allá de ser una serie de letras de otro color con las que Google no puede siquiera indexar el texto para que se busque en la web. Si esta es la actuación de una oficina de defensa de la Cuna del Parlamentarismo, aviado va León. Y con una directora que ejerce su cargo en una oficina financiada con 25.000 euros anuales –de una poco comprensible manera en la que no toma la responsabilidad de contestar por teléfono a unas preguntas que tienen gran interés para la sociedad en su ciudad–, la primacía leonesa no parece tener un paladín que vaya a servir para algo. La ULE y la Fundación Castilla y León –dependiente de las Cortes autonómicas y que es la que financia esta 'Cátedra', debería tomar nota para que fuera algo proactiva en explicar por qué las denominadas Cortes de León son las que merecen la atención de las instituciones españolas, europeas y mundiales y por qué San Esteban de Gormaz debería manejar otro tipo de discursos sobre su hecho histórico. Además, sobre todo cuando se compara su reacción con (esta sí), la presta salida sin dudar en lo más mínimo para defender la cuna leonesa del mandatario que promocionó la creación y financiación de este ente y aupó a la actual directora a su puesto: Carlos Pollán.
Por qué San Esteban de Gormaz no es la Cuna del Parlamentarismo
Visto que la experta de Derecho Constitucional de la Universidad de León no asume la función de explicar por qué la Curia de San Esteban de Gormaz no puede ser considerada la Cuna del Parlamentarismo. Tendrán que ser otros los que lo hagan, pese a no recibir emolumentos del erario público –lo que viene a obligar a los profesores de universidad a compartir su conocimiento con la ciudadanía, ya que se les financia con dinero de todos y se supone que su saber es patrimonio público– en la cantidad que aporta la fundación dependiente de las Cortes de Castilla y León y lo que sume la ULE a esta oficina tan poco eficiente en el primer caso de ataque a la primacía leonesa en este hito histórico.
Comparativamente, la respuesta de la Cátedra de Parlamentarismo a la falsaria adscripción de la curia soriana contrasta de forma mayúscula con la de la oficina del Instituto Leonés de Cultura de la Diputación dedicada a corregir los errores con lo leonés en medios de comunicación. Su reacción fue inmediata y fulminante, y sin medias tintas: 'El ILC denuncia el 'fraude' historiográfico de la Junta al subvencionar una falsa Cuna del Parlamentarismo en Castilla'.
Así, la cuestión es que la promoción cultural del Ayuntamiento soriano –con unos 230.000 euros de ayudas autonómicas para celebrar una fiesta recreacionista y crear el centro de interpretación dentro de la convocatoria de 2025 de subvenciones para proyectos culturales en municipios de menos de 20.000 habitantes inscrita además en el Plan 'Nos Impulsa' de la Junta de Castilla y León– y la comunicación sobre el proyecto 'Puerta de las Cortes, Castilla 1187' afirma taxativamente que “pone en valor su historia como cuna de las primeras Cortes de Castilla y del parlamentarismo europeo” y que “impulsa la recuperación y difusión de un episodio histórico fundamental: la reunión de la Curia Regia celebrada en mayo de 1187, considerada la primera asamblea representativa del occidente europeo”.
Pues bien. Es entendible que como promoción se exagere a veces un poco en las notas de prensa (el márketing es lo que tiene) y que se juegue con cosas que son ciertas como que hubo representación ciudadana en aquella primera asamblea del Reino de Castilla independiente de la Corona Leonesa para dar lustre a este hito histórico del primer Reino de Castilla realmente independiente dándole relevancia pública.
El problema está en cuanto se comprueba que los representantes ciudadanos castellanos fueron como testigos a la asamblea medieval de la localidad soriana. Y que no votaron como se comenzó a hacer en el Reino de León a partir de 1188 creando el sistema de voto estamental. Se limitaron a asentir, como si fueran notarios populares que el rey Alfonso VIII había acordado casar a su hija Berenguela con Conrado de Hohenstaufen, un príncipe del Sacro Imperio Germánico. Algo que aseguran que era novedoso... pero no: en 1135 también estuvieron presentes ciudadanos de todas las villas para la coronación en León del Emperador Alfonso VII y en la Curia Regia de 1017 en la que se aprobó el Fuero de León probablemente también, ya que se aprobó la creación de un concejo ciudadano de la ciudad y, por mera lógica, tuvieron que estar presentes los que lo componían (con voz pero sin voto), para al menos comunicarles lo que estaban haciendo.
Qué dice la Historia del Derecho de Curias y Cortes en León y Castilla
El catedrático de Historia de Derecho de la Universidad de Valladolid, Félix Martínez Llorente, explica en un artículo académico titulado 'De Curia a Cortes bajo el reinado de Fernando III de Castilla y León (1217-1252): el ordenamiento de Sevilla de 1250', publicado en la Revista Araucaria en 2021 las diferencias entre las curias leonesas de Alfonso IX y las castellanas de Alfonso VIII. Algo que es propio de costumbres políticas distintas.
Un inciso: hay que recordar que hasta 1157 las curias anteriores eran todas propias de lo que sería la Corona Legionense (compuesta por los reinos de León y Galicia hasta 1065, añadiendo el reino de Castilla desde ese año y el de Toledo desde 1085) y que tras la muerte del Emperador Alfonso VII se produjo la independencia definitiva de la corona castellana del poder de la urbe regia leonesa. Esta última continuó por separado compuesta por los reinos de Castilla y de Toledo hasta 1230, año en que las dos se mancomunaron dinásticamente de nuevo como propiedades soberanas del monarca Fernando I de Castilla y III de León, al que llamaron el Santo.
Martínez Llorente apunta en este estudio de la evolución de las curias a las cortes que si bien queda demostrado indubitablemente que acudieron representantes ciudadanos a Gormaz, no supuso un avance en el sistema legislativo al no poder decidir y estar allí como una especie de notarios populares, testigos en esencia, de lo que allí ocurría: “Las nuevas 'Curias plenas' y extraordinarias de finales del siglo XII se distinguen ya de las 'curias' tradicionales por esa ampliación de la base social que supuso la integración en las mismas del estamento burgués o urbano, reflejada a través de expresiones como 'civibus electis' de 1188; 'multis de qualibet villa regni mei', de 1202, o el 'ciuitatum et uillarum quarum maiores iurauerunt', de la curia castellana de 1187. Una presencia que es requerida y autorizada por el rey, nunca exigida por el estado llano”.
Así, Martínez Llorente concluye que mientras en León se produce un cambio en la forma de legislar, al incorporar a ciudadanos elegidos en las decisiones, “por el contrario, en el reino de Castilla, las ocasiones en las que dicho colectivo acudió, mediante sus representantes, a las reuniones extraordinarias de la curia regia, se circunscribieron a aquellas en las que se prestaba pleito homenaje al rey, o bien se rubricaba la firma de algún contrato matrimonial regio, siendo más escasas las que conocieron de la promulgación de nuevas normas o disposiciones”.
Además, destaca, para aclarar conceptos que “la 'curia plena', designada desde la segunda mitad del siglo XII como curiis, en latín, y curtiis, en lengua romance, evolucionó, fonéticamente, a Cortes ya a mediados del siglo XIII. Por lo que se refiere a la expresión curia plena aparece documentalmente registrada hasta en cuatro ocasiones, tanto en León como en Castilla: León, 1188; Benavente, 1202; León, 1208 y Burgos, 1220”.
Por qué San Esteban de Gormaz no serían Cortes
Con esto anterior se puede concluir, interpretando ya desde las líneas de este artículo las diferencias que señala el catedrático (y no en sus palabras directamente), que San Esteban de Gormaz en 1187 no se puede considerar curia estamental con ciudadanos con derecho a voto, sino que era mucho más similar a una curia regia. Y el uso popular de la palabra 'Cortes' para referirse posteriormente a la asamblea soriana como algo del pasado, que recordaba a las que se convocaban en siglos posteriores, no implicaría que fueran en realidad un parlamento legislativo medieval estamental.
Si no se legisla nada, no se parlamenta nada, se reúnen nobles y eclesiásticos (como se llamaba la asamblea míxta procedente del concilio eclesiástico y el palatinado nobiliario) para certificar un tratado internacional del rey, con la presencia de ciudadanos (posiblemente llamados allí para que a la vuelta a sus localidades puedan proclamar la buena nueva), es bastante poco adecuado llamarlas 'Cortes'. Más cuando este apelativo es de un siglo posterior y referente a las que votan los tres estamentos: oratores, bellatores et laboratores (es decir: obispos y abades, nobles y ciudadanos), para redactar una legislación. Un tratado internacional no es una legislación con derechos y obligaciones, no se asemeja el resultado de aprobar que el rey casa bien a su hija en la Germania a los preceptos de los Decreta de Alfonso VII que evolucionan el Fuero de León con derechos ciudadanos como la inviolabilidad del domicilio o que el monarca tenga que solicitar la aprobación de los tres estados para declarar la guerra.
Para desgracia de San Esteban de Gormaz –cuyos habitantes tienen todo el derecho del mundo en disfrutar de un momento histórico innegablemente interesante en la historia de Castilla, faltaría más–, por no ser, no es tampoco la primera Curia con representación ciudadana del reino castellano: también estuvieron presentes en Palencia en 1129, pocos años después de la muerte de la primera reina total de la Europa Occidental (esta sí), Urraca I de León, de la que este año se cumplen 900 años de su muerte. Celebrar una fiesta que recree el pasado está bien y es la moda del momento. Hacerlo con rigor histórico y sin exageraciones que puedan generar polémicas de este tipo con inexactitudes flagrantes que cabreen a los habitantes de la otra región con la que comparten autonomía parece mucho mejor.
La precisión histórica a la hora de hablar de los reconocimientos
El problema fundamental en todo este tipo de polémicas es que la gente se pone a discutir con vehemencia de cosas que todos parecen tener claro, pero luego no son ni rigurosas ni ciertas (aunque conserven cierto sentido figurado en el lenguaje habitual). Y eso pasa en todas las posturas. Por mucho que se empeñen en defender los leoneses que “la Unesco considera a León la Cuna del Parlamentarismo”, eso no es cierto. Así, directamente: no es verdad. Lo que hizo la Unesco es incluir los Decreta de 1188, salidos de un incipiente sistema de voto estamental –con participación representativa ciudadana que se diseñó a partir de la Curia Plena de San Isidoro de ese año convocada por Alfonso IX– en el Registro de la Memoria del Mundo. Es decir, que lo que esta agencia de la ONU (que se denomina oficialmente Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), ha dado importtancia mundial a este documento histórico. No habla en ningún momento de ninguna cuna de asambleas legislativas. ¿Punto para los críticos a las Cortes de León? Esperen, que no es tan así.
Las Cortes de León sí tienen el reconocimiento oficial, literalmente, como 'Cuna del Parlamentarismo'. Lo que pasa es que no fue la oficina de las Naciones Unidas (la ONU) la que se lo concedió, sino que, paradojas de la vida, fue la Junta de Castilla y León en 2011 (sí, la misma que ahora financia con 200.000 euros el proyecto de San Esteban de Gormaz que se adjudica en su promoción oficial esta figura de reconocimiento). Y, tras la inclusión de los Decreta en la Memoria del Mundo, las Cortes Generales Españolas homenajearon a la ciudad de León como origen del parlamentarismo moderno en 2019, durante uno de los actos de conmemoración del 40.º aniversario de la Constitución Española en el Congreso de los Diputados. Y no sólo éstas, sino que el Parlamento Europeo las reconoció de esta misma manera en la reunión del año 2025 en San Isidoro en León, en la que las proclamó como pioneras el mismo rey de España Felipe VI.
Es decir, que lo del Ayuntamiento de Soria de verse como una cuna del parlamentarismo no parece muy pertinente si es exclusiva oficialmente de León por parte de la autonomía de Castilla y León, y sus instituciones legislativas herederas de aquellas curias plenas estamentales iniciadas desde León en 1188: las de la autonomía de Castilla y León, las del Reino de España y las de la Unión Europea.
Como se ha explicado anteriormente, la definición de Cortes de León de 1188 se ha hecho muy popular, pero tienen razón aquellos que puedan criticar que no se convocaron como tales. Pero es que el detalle tiquismiquis aquí es irrelevante si tenemos en cuenta que es el Reino de León el que diseña el nuevo sistema de voto estamental que abre las puertas al Antiguo Régimen parlamentario. Y si la urbe legionense es el centro de ese reino, donde se supone que estaban los más granados juristas del mismo impartiendo justicia junto al magistrado máximo que es un rey medieval actuando como árbitro y juez, parece evidente que se la puede definir perfectamente como Cuna del Parlamentarismo. Y más aún porque (como se explica en el glosario de abajo) entre tres brazos hay que parlamentar para pactar que salgan las leyes: primero con uno, segundo con otro y luego vuelta con el anterior hasta que se consiga un mínimo de 2 a 1. Y eso ya teniendo que negociar, parlamentar y pactar con los procuradores de cada estamento para decidir el voto final una vez recibida la oferta de los otros dos brazos (y con las deliberaciones internas influidas con la compra, o persuasión por medios más suaves, de voluntades gracias a las armas de seducción política de los otros procuradores de los diferentes grupos con sus contactos). Si esto no es parlamentar a todos los niveles para conseguir una solución que respete la mayoría, que venga Dios y lo diga.
Afrontar la polémica política actual
Con todo, la discusión sobre quién tiene la primacía del parlamentarismo europeo navega en dos ámbitos muy distintos, el historiográfico y el político; pero como se puede observar, si no se separan los términos históricos de los actuales o contemporáneos es bastante complicado determinarla. Sobre todo porque el debate del pasado se ve completamente mediatizado por el presente, y la misma pregunta a resolver tiene que ver con una serie de capas de polémica que aúnan el quién tiene la razón entre los medievalistas, la disputa de la escuela leonesista con la tradicional castellanista que ha influido en la historiografía española durante los dos últimos siglos, la del autonomismo leonés y el leonesismo, la indignación de los ciudadanos de León a pie de calle... y la de los sorianos que se hayan podido ver atacados por los leoneses defendiendo lo poco que consideran que les queda (la dignidad histórica) y tanto les cuesta mostrar a España. Que es la historia de un reino olvidado por todos y que casi ni incluye la Junta de Castilla y León en los libros de texto (de los que está desaparecido en los de las demás comunidades autónomas pese a que ellos defienden que han aportado hitos de este calibre en la Historia mundial). Eso por no recordar la crítica política a la Administración autonómica que es la que creó la figura de la Cuna del Parlamentarismo hace 15 años y ahora financia otra sede con un dinero que nunca aportó a la original. Una curia, la de San Esteban de Gormaz de 1187, que desde León ahora se ve como impostora.
Es decir, que lo de las Cortes de León tiene una serie de coordenadas que impiden un debate racional (por no hablar de los zascas y megazascas contestados con palabras bastante gruesas y actitudes extremadamente agresivas de algunos tuiteros castellanistas que desprecian a los más leonesistas en las redes sociales como TwiXter). Un ruido muy poco conveniente para tomarse las cosas con calma y buscar un consenso común con un acontecimiento como el desarrollo de las Cortes Estamentales por primera vez en el continente europeo cristiano romano (y por ende del planeta), que bien manejado sería un maravilloso material para la Marca España. Si se preguntan por la tradicional Cradle of Parliamentarism histórica hasta hace unos años ['Cuna del Parlamentarismo' en inglés] de la Carta Magna de Juan sin Tierra en 1215, ya está reconocido por todos que no lo es. Aparte de ser casi treinta años posterior a la época en la que el Reino de León fue pionero, ésta tiene un grave problema porque no tuvo la presencia siquiera del pueblo llano. Se convocó como curia regis y casi más bien que es un palatium, porque sólo participaron los magnates ingleses para torcier el brazo del hermano de Ricardo Corazón de León y así imponer sus intereses nobiliarios. En Inglaterra no consiguieron los ciudadanos representatividad estamental hasta 1295. En Francia fue en 1300. Mientras en la península ibérica hasta 1250 no lo hizo Castilla (hasta 1332 no se fusionarían las Cortes leonesa y castellana), las cortes condales catalanas en 1214 (sin ser reino), el Reino de Valencia hasta 1283 y la Corona de Aragón al completo en 1301.
Y hay que tener en cuenta también que las cosas de palacio van despacio. Los avances políticos medievales de 1188 a 1348 fueron lentos, pero seguros. Las curias regias, plenas y extraordinarias fueron avanzando hacia el concepto que tenemos de Cortes y sólo llamamos a las de León así familiarmente por ser las primeras en las que queda claro que los Decreta de Alfonso IX se aprobaron en curia por una asamblea de episcopis et magnatibus, et cum clericis ciuibus Regni sui especificando a continuación (repitiéndolo para dejarlo claro en su segundo párrafo) cum electis ciuibus ex singulis ciuitatibus [que se traduce como 'con ciudadanos elegidos de cada una de las ciuddes' del latín medieval]. Y ojo, recuerden que curia viene a significar 'lugar de reunión' (que debió ser San Isidoro).
Con todo, sería bueno –sí– separar la ideología partidista actual de este debate, porque con tanto griterío innecesario se hace mucho más complicado intentar comprender este proceso sin entender el pensamiento medieval. Y también que todos los que tanto claman hoy –unos moridos de amor por León y otros más bien intentando que no tenga crédito ninguno menospreciando hasta su existencia– defender las esencias legionenses del origen del parlamentarismo medieval deberían tener más cuidado en la precisión de lo que defienden. El regionalismo leonés es extraño en el sentido de que no necesita mentir para promocionarse: la verdad con rigor del Reino de León se ha ocultado tanto que resulta sorprendente y tiene la ventaja de que es incontrovertible (no como otros nacionalismos que se inventan cuentos) y cuando la gente en el resto de España se da cuenta de que no les han contado una historia tan apasionante, muestra un gran interés en conocerla.
La Unesco no aprobó la Cuna del Parlamentarismo, pero sí destacó como un tesoro mundial la constitutio medieval legionense de los Decreta de Alfonso IX con derechos ciudadanos que mejoraban los del Fuero de León de hace mil años. En el Reino de León se desarrolló por primera vez el voto estamental que duró 600 años hasta la Asamblea de la Pelota de París en 1789 que dio paso a la Revolución Francesa (con permiso de la Revolución Estadounidense de 1776) que cuajó el desarrollo de concilio a curias para evolucionar en Cortes de la Edad Moderna y en las contemporáneas Cortes de Cádiz de 1810 que legislaron la Constitución de 1812, la Pepa. Que las curias plenas leonesas fueron ejemplo de los otros reinos de la cristiandad occidental y pioneras hasta que llegó el Estado Nación Liberal contemporáneo para inventar la democracia representativa que evolucionó en nuestra actual Democracia Occidental. Y que tanto el Congreso y el Senado españoles (las llamadas Cortes Generales) y los parlamentos autonómicos españoles beben de aquella reunión de obispos, nobles y ciudadanos que convocó un joven rey legionense acosado por el ataque de Castilla y Portugal. Por eso hoy proclaman en León (así, de forma informal), que son Las Cortes que se adelantaron al Renacimiento.
La Curia Plena de San Esteban de Gormaz podrá ser una de tantas puertas que se abrieron para llegar al parlamentarismo actual (una solución sería que usara como lema 'La Puerta Castellana al Parlamentarismo', evitando el choque institucional con la cuna leonesa), pero lo que está claro que es una de las cancelas por las que se salía de la habitación donde estaba la Cuna del Parlamentarismo; que quedan pocas dudas de que al respecto del origen de las Cortes Estamentales del Antiguo Régimen es el Reino de León. Y ese es el verdadero mensaje que lanzar al mundo sin más discusión.
Más cuando el reconocimiento oficial de 'Cuna del Parlamentarismo' por parte del Reino de España y la Unión Europea corresponde en exclusiva a León, y eso es legislativamente incontrovertible.