Paraguas y goteras bajo las pérgolas de dos millones de euros que deben proteger de la lluvia y el frío en León
Las lluvias de los últimos días en León han supuesto la prueba del algodón para las nuevas pérgolas bioclimáticas instaladas en el entorno de la Delegación Territorial de la Junta en la capital leonesa. A pesar de su elevado presupuesto, el techo de dichas estructuras, formado por listones de madera y, desde finales del año pasado, placas solares, no impide que la lluvia cale por completo a transeúntes, ya que el agua se filtra desde arriba.
Las dos pérgolas bioclimáticas de la Avenida de los Reyes Leoneses son, en realidad, una suerte de intercambiador de autobuses urbanos e interurbanos. Próximamente, varias líneas que hoy en día recorren el centro de la ciudad haciendo paradas, por ejemplo, en Santo Domingo, usarán estas estructuras (además de las numerosas marquesinas rojas que se han instalado para la línea de autobuses interurbanos) para dejar y recoger viajeros, que se supone que esperarán al resguardo de estas dos moles.
El proyecto del Ayuntamiento de León tiene un coste de 1,8 euros financiados a través de los fondos europeos Next Generation y la obra fue adjudicada a la empresa Arcor SLU, vinculada a la familia Ulibarri. El Consistorio ha descrito la obra como una serie de “actuaciones de mejora en itinerarios peatonales mediante la pérgola bioclimática en la avenida de los Reyes Leoneses, entre la plaza de San Marcos y la Calle Cruz Roja de León”. En concreto, el objetivo (al menos, en teoría) es el de ofrecer una cubierta que proteja del frío y la lluvia en invierno y proporcione sombra en verano a los peatones, pero también a los usuarios de autobús.
Llama la atención que, a pesar de la suma millonaria invertida y la apariencia moderna, en realidad, lo que más protege de las inclemencias del tiempo son las marquesinas instaladas para los autobuses de la línea gestionada por la Junta de Castilla y León, de un diseño mucho más tradicional y, por lo que parece, efectivo.
Los peatones que recorren estos metros de la Avenida de los Reyes Leoneses en realidad no cierran sus paraguas, ya que la lluvia es igual de intensa bajo las pérgolas que a cielo descubierto. Los bancos de madera instalados al fondo de las estructuras, además, se encuentran empapados por la lluvia.
Ciertamente, el viento de los últimos días ha tenido parte de culpa a la hora de empujar el agua y, sin embargo, tan solo se trata de un factor más y el menos relevante, teniendo en cuenta que a través de los listones de madera (espaciados entre sí por varios centímetros) se filtra completamente el agua que resbala de las placas solares, que tampoco resultan una cobertura idónea ante la lluvia.
Con todo ello, está por ver si en verano, al menos, estas pérgolas bioclimáticas sirven para ofrecer sombra a los peatones y a los leoneses que esperan la llegada de su autobús. Todo ello, a la espera de que el Ayuntamiento aclare cuándo se hará efectivo el cambio de las líneas de autobús que comenzarán a llegar a este intercambiador y a las marquesinas instaladas frente al mismo.