Los 'mamotretos' hosteleros que ya no están en la plaza de San Marcelo de León pero que siguen generando problemas

Parte superior desprendida, daños aún visibles en la Plaza de San Marcelo y todavía parte de la terraza fija de Korazón de Pizza instalada.

Carlos J. Domínguez

Hace una semana se producía una escena que llamaba poderosamente la atención en pleno centro de León, en la plaza de San Marcelo: los Bomberos de la ciudad tenían que acabar por las bravas con una estructura fija de la terraza exterior de un conocido establecimiento hostelero, utilizando una radial. Era la solución de urgencia a un problema que ese velador venía provocando desde tiempo atrás sin que de momento se le pusiera solución. Porque se trataba de una estructura que incumple la obligación de que las terrazas de bares y restaurantes de la ciudad sean fácilmente desmontables, precisamente por si ocurre algún imprevisto que requiera emergencia.

En este punto ese ejemplo de peligro inminente se produjo de lleno y concitó la atención de cientos de personas: el domingo 8 de febrero se producía el colapso de un muro en el edificio situado justo encima de esta terraza mencionada, la de la pizzería antes llamada Kiosko de Pizza y ahora Korazón de Pizza. Una gran cantidad del muro de ladrillo de la vivienda superior se vino abajo a causa de su mal estado y la sucesión de temporales de lluvia y viento, sin producir, por fortuna, ningún daño personal.

Sin embargo, los bomberos tuvieron que emplearse a fondo y no les resultó fácil poder acceder con la celeridad habitual y en condiciones de seguridad. Parte del problema era, precisamente, el impedimento que les supuso la estructura fija de la terraza. Una estructura cuyo montaje fue objeto de un expediente sancionador por parte de Patrimonio de la Junta, a raíz de una denuncia, en el año 2024, mientras no consta que el Ayuntamiento de León, competente en materia de veladores por aplicación de su propia ordenanza, hiciera nada por impedirlo.

Aquel expediente contra la sociedad responsable del restaurante se abrió en realidad por incumplir la obligación de comunicar el 'mamotreto' de terraza estable ante la Comisión Territorial de Patrimonio de León, por entenderse que estaba dentro del ámbito de protección del Camino de Santiago a su paso por la ciudad. Hay que recordar que el Camino de Santiago en todo su recorrido está catalogado y protegido como BIC y Patrimonio de la Humanidad. ILEÓN ha podido confirmar ahora de fuentes oficiales de la Junta que aquel expediente acabó en multa y la empresa la pago sin recurrir la decisión.

Sin embargo, en su resolución, Patrimonio determinaba que a partir de ese momento, en noviembre de 2024, la empresa “debería adecuar la instalación a las condiciones establecidas en la vigente ordenanza municipal reguladora de la instalación de terrazas y elementos auxiliares en terrenos de uso público” de la ciudad. Es ahí donde, al menos en apariencia, la terraza continuó con la misma gran estructura montada, hasta que los bomberos tuvieron que cortarla para garantizar la seguridad y el acceso de sus medios a la zona del derrumbe.

Los bomberos tuvieron problemas para acceder a la zona derrumbada en San Marcelo por la terraza fija instalada, que acabaron teniendo que cortar.

Aquel suceso puntual ha vuelto a sacar a la luz el riesgo que supone que algunos pocos empresarios de hostelería de la ciudad persistan en instalar 'mamotretos' para ofrecer terrazas cubiertas y estancas a sus clientes, y ganar dinero con ello aunque sea a costa de incumplir e incluso de provocar riesgos públicos. Y resulta curioso que la plaza de San Marcelo fuera donde se conocieran dos de los casos. Claro que ha sido uno de los espacios donde más han proliferado las terrazas en la última década, multiplicándose por 10.

El primero en el tiempo, que provocó un amplio escándalo y muchas críticas vecinales y sociales, no fue el de esta pizzería sino el del Restaurante Marcela, que en el año 2021 fue sancionado también por Patrimonio tras desvelar ILEÓN el montaje de una estructura totalmente estanca, incluso anclada sobre el suelo de la plaza y usurpando parte de las escaleras.

Tras mucha resistencia, al final la presión de la polémica pudo con la estructura que tapaba la vista del centro monumental de la ciudad y que también afectaba de lleno a zona protegida del Camino de Santiago, como certificó la Junta. Por eso, finalmente fue retirado con bastante discreción a final del verano de 2024, con la excusa pública pero poco creíble de que iba a ser reparad y reinstalado. Habían pasado por entonces tres años de situación irregular. Y aunque el 'mamotreto' no ha regresado a su emplazamiento, sin embargo el asunto no se ha zanjado, aún colea.

De un asunto doméstico al más alto nivel judicial

La sociedad propietaria, Vamuca San Marcelo, vinculada a la familia Vázquez, conocida por el 'imperio' Piva y su posterior gran apuesta hostelera en la ciudad, todavía continua cinco años después manteniendo un pulso contra la sanción por instalar aquella terraza cerrada y fija, de modo que ni siquiera ha abonado la multa impuesta por Patrimonio, por una cifra por cierto, que siempre se ha mantenido oculta públicamente.

Vista de los polémicos veladores del restaurante Marcela, el 'mamotreto' que ocultaba el centro monumental.

La lucha de la propiedad contra la sanción autonómica le está costando mucho tiempo y dinero. Porque no satisfechos con el rechazo de su recurso de alzada de agosto de 2022, el propietario acudió a los tribunales de Justicia. Según ha conocido ahora ILEÓN, en noviembre de 2023 el Juzgado de lo Contencioso 3 de Valladolid emitió sentencia dando la razón a la multa de la Junta y contra el empresario. Aún no contento, la sentencia fue recurrida -y ya era el cuarto recurso- a la instancia más elevada posible en la autonomía, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla y León. Cinco años y medio después de originarse el conflicto a costa del velador más censurado de la ciudad, sigue pendiente todavía una decisión final del caso.

Del caso del Restaurante Marcela llamó mucho la atención la maniobra municipal para, al contrario que Patrimonio de la Junta, favorecer por todos los medios posibles su polémica instalación. Como también desveló en exclusiva ILEÓN, cuando la empresa solicitó el permiso del Ayuntamiento de León, el que fuera entonces jefe de la Policía Local elevó un informe denegatorio del permiso: señalaba al menos cuatro graves motivos, patrimoniales y hasta de seguridad, para recomendar que no se permitieran aquellas grandes estructuras. La maniobrabilidad de los Bomberos en caso de siniestro era uno de aquellos motivos. Paradógicamente, el cuerpo de Bomberos no vio el mismo problema y otorgó sus bendiciones.

Sin embargo, otro segundo informe policial dos meses del primero denegatorio, ya no encontró impedimento alguno. También fue favorable el pronunciamiento del área de Fomento y Hábitat Urbano, que defendió que la estructura fija “no menoscaba el patrimonio histórico artístico”, muy al contrario de lo que luego hizo la Junta. El grave susto de la semana pasada ha vuelto todas aquellas maniobras, aún pendientes de resolución, a la actualidad.

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