¿Sueñan los pastores eléctricos con ovejas robóticas?

147 Rodera   22022026    22 de febrero de 2026    ILEÓN

Siempre que me pongo a escribir o dibujar sobre una burrada, sale otra más grande con luces de baliza y sirena y, claro, me amontono. Luego esto se publica cuando el disparate ya ha sido superado ampliamente por uno mayor. Bueno. Me da igual. Se fastidian ustedes. A ver. Ojo. Cuidao. María Guardiola, la que era presidenta de nuestros vecinos extremeños –la verdad es que somos vecinos de todo el mundo, Castilla & León, aparte de ser más grande que y hacer raya con Portugal limita con nueve autonomías–. Bueno. Eso. María Guardiola, la presidenta que era y quiere seguir siendo de los extremeños, proclama que… voy a ponerlo con mayúsculas y cursivas: EL FEMINISMO QUE DEFIENDO ES EL QUE DEFIENDE VOX. Ole su coño. El modelo. Es tan cómico que hasta la encantadora Julia Otero, musa de la Transición, novia de España, poseedora de innúmeros premios y credibilidad gabilonda –que no nos contaran cosas no significa nada: estos periodistas CINCELARON LA DEMOCRACIA– trató, desdichadamente, de hacerse la graciosa. Escribe ella, ja, ja, ja, literalmente: También tenemos el antiracismo del Kukluxklan / el veganismo de los leones o el pro-judaísmo de los nazis. Vale como plantilla. Voy a ver si supero a a la risueña reina de la radio y presentadora pelopincho del ameno concurso 3X4: Las matemáticas que defiendo son las de los chistes de Jaimito. La sanidad que defiendo es la del vudú filipino. El diálogo que defiendo es el de Gengis Khan. La economía que defiendo es la de los belgas en el Congo. LA JUSTICIA QUE DEFIENDO ES LA DEL TRIBUNAL SUPREMO. Soy la mea. Luego le preguntarán –o no– a Guardiola qué entiende por feminismo. Ella. Porque lo que la extrema derecha entiende por feminismo sí se sabe bien. El único Guardiola bueno sigue siendo José –que no Pep–. Estas divertidas o afantasmadas polisemias me recordaron, junto con lo de Bad Bunny –¿se acuerdan de Bad Bunny?– que en inglés –americano– urban no significa urbano. Vamos, sí significa urbano, pero no nuestro urbano, de ciudad. Eeeerm… Bueno, sí, de ciudad, de urbe, pero refiriéndose a los urbanitas que viven en la ciudad –o urbe– porque no tienen más cojones. Ya que en las grandes ciudades norteamericanas las personas, ejem, normales trabajan en la ciudad, PERO –la, la, la, la– viven en las afueras. En los suburbios. De suburbian o suburbial que aquí nos suena a barrio o, todavía peor... ¡a polígono! Es decir, que urban es sinónimo de pobre –y de negro, claro–. Por eso la urban music no suena precisamente a Kraftwerk. Y suburbia es sinónimo de urbanización o de asentamientos de esos de adosados. Al revés que aquí, vaya. Los sinónimos de pobre siempre son muy elocuentes. Trabajador no suele significar hacendoso o laborante. La clase trabajadora es el colectivo que trabaja, pero el único que no lo dice. Los que lo repiten todo el rato son los esforzados empresarios, los políticos y los cómicos y cantantes ligeros. Ese viene a ser siempre el tema de estas notas: la percepción del verbo.

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