Los huertos que se quedan sin agua por los regadíos modernos de la centenaria Presa de la Tierra del Órbigo en León

Imagen de archivo: hombre atendiendo sus huertos.

Sara Lombas

Los pequeños agricultores de la comarca leonesa del Órbigo luchan desde hace más de un año por conservar el agua que llega hasta sus huertos y que les ha permitido regarlos desde hace generaciones. Una comarca bañada por el agua del río que lleva su nombre y cuya cultura se basa en molinos, acequias y huertos que con la modernización del regadío quedarán excluidos de este recurso y, por consiguiente, abandonados.

Con la modernización del regadío de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) el agua ya no puede llegar a los huertos mediante los antiguos sistemas de riego, basados en centenarias presas y acequias descubiertas, sino que tiene que hacerlo mediante grandes tuberías bajo tierra de agua presurizada. Unas obras que ya han comenzado en la comarca leonesa, a través de la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa) por una inversión de 10.404.834 euros cofinanciados por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).

Agua y patrimonio cultural

La Ribera del Órbigo es una comarca de León con un protagonismo excepcional del agua, con un sistema de riego histórico, originado en la Edad Media, incluyendo construcciones tan antiguas como la Presa Cerrajera, que se remonta a principios del siglo XIV. Durante cientos de años los habitantes del Órbigo se han servido del agua para poner en funcionamiento sus molinos y que sus huertos prosperasen. 

Un aspecto tradicional tan reconocido que incluso el Instituto Leonés de Cultura (ILC), dependiente de la Diputación de León, ha aprobado recientemente ayudas para restaurar estas construcciones y otras que aprovechaban la fuerza hidráulica. Aunque los molinos no funcionan en la actualidad, muchos son visitables y, fuera de la temporada de riego, todavía les llega el agua.

Así, la cultura de los vecinos de la comarca está estrechamente ligada a su agua. Una unión que ahora ven separada a la fuerza, ante la llegada de una modernización que, si bien supone el ahorro del agua y una mayor eficiencia energética para los agricultores profesionales, para los vecinos que buscan mantener un pequeño huerto es el golpe definitivo. 

Para defender sus intereses los pequeños agricultores han creado la Asociación para la Defensa y Conservación de Riegos de Huerto y Patrimonio Hídrico que ya respaldan cerca de 345 vecinos de los pueblos de toda la comarca: “Hay gente que, aunque no tenga huerto, se ha unido porque aquí hay una gran cultura del agua. Está en todas partes desde el canal pasa por el pueblo hasta los molinos”, explica el presidente de la asociación, Francisco Catalán. La mayoría de los asociados son vecinos de las localidades de Hospital de Órbigo, Villarejo y San Feliz de Órbigo.

“Reiteramos que no estamos en contra de la modernización del riego, pero creemos firmemente que pueden ser compatibles. Los agricultores regantes (en terrenos rústicos) van a poder regar 1.400 hectáreas de forma cómoda y con gran cantidad de ahorro de agua. Nosotros, que también somos regantes, necesitaríamos el agua para unas 40 hectáreas”, reclaman.

Los vecinos, como en cualquier zona rural española, se valen de sus huertos para producir alimentos que después consumirán ellos mismos o que regalarán a otros. Obsequios que son parte fundamental de las relaciones en los pueblos y cuyo cultivo es el principal ocio de los mayores que residen en las zonas rurales. El grupo de edad que más respalda a la asociación es precisamente el de los 65 y 79 años de edad (un 39% del total): “Es una forma histórica de mantener las relaciones y si desaparece puede afectar muchísimo a su salud mental. Se basa en el autoconsumo, en pasar el tiempo y en llevar a cabo lo que aprendieron desde pequeños sobre agricultura. Si eso se acaba, desaparece una parte importante de la sociedad y patrimonio rural”, afirma Catalán.

Por ello han presentado ante CHD 166 recursos contra las nuevas ordenanzas aprobadas en la Comunidad de Regantes Presa de la Tierra, a la que pertenece su territorio, y que, según denuncia, excluyen del censo a algunos de los vecinos del agua para regar los huertos que se ubican dentro del pueblo (es decir, en suelo urbano). “La Comunidad de Regantes de la Presa de la Tierra ha hecho efectiva, sin haberse resuelto aún los recursos de alzada, la expulsión de todos los regantes de huertos y fincas del casco urbano de forma unilateral, si aviso previo y sin explicación alguna. La Comunidad dice que cumple las normas de la CHD, algo que la Presidenta y el Jefe de Infraestructura niegan haber tramitado esa norma”, afirman desde la asociación.

Sin embargo, ILEÓN se ha puesto en contacto con la secretaria de la Comunidad de Regantes de Presa de la Tierra, Laura Carrera, que afirma que los huertos en suelo urbano nunca han formado parte del censo de regantes del que dicen que se les excluye, sino de un padrón de regantes de la junta de riego local, que se recaudaba a través de las juntas vecinales y que iba destinada a la Comunidad de Regantes. Además, Carrera explica que la Comunidad sí que ha trató de incluir los terrenos en suelo urbano, sin éxito, ya que la página de CHD no les permitía hacer ese trámite.

Francisco Catalán, en cambio, asegura que los huertos urbanos sí que estaban anteriormente integrados en la Comunidad de Regantes a través de este pago de padrón que, con la reforma de las ordenanzas de regantes de Presa de la Tierra, ya no les dejan pagar. 

En cualquier caso, el agua no llegará hasta sus terrenos ya que las infraestructuras de Presa de la Tierra dejarán de transportar agua.

Una modernización que beneficia a los grandes agricultores

Por otro lado, los vecinos cuyos huertos se encuentran fuera del pueblo (en suelo rústico) sí pertenecen al censo de la Comunidad de Regantes pero tampoco les llegará el agua si no pagan de sus bolsillos los cambios que conlleva la modernización como la instalación de nuevos pasos de agua o el contador. 

Unas obras que no son viables en entorno urbano ni para todos los bolsillos: “También tienes que solicitar el riego, como todos los demás, y si te toca ir a regar a las 6 de la mañana tienes que ir. Lo que pasa es que ellos están acostumbrados a regar cuando quieran y eso se acaba”, explica Carrera. 

Los vecinos que presentan los 166 recursos contra las ordenanzas lo hacen después de varias votaciones en la Comunidad de Regantes en las que participaron como propietarios aquellos dueños de huertas en suelo rústico, independientemente de su tamaño. Primero en 2017, cuando todavía no se conocía la diferencia que podría suponer la ubicación de los huertos, y una vez más años más tarde. 

En este proceso se votó a favor de la modernización y la reforma de las ordenanzas, pero la evidente diferencia del peso de voto que beneficiaba a los grandes agricultores (con las nuevas ordenanzas 5 hectáreas equivalen a un voto que con las anteriores equivalía 1 hectárea) hizo que la opinión de los pequeños agricultores pasase desapercibida. “Esta modernización es en beneficio de los agricultores que tienen más fuerza, eso es innegable. Pero desde la Comunidad de Regantes les hemos transmitido que se les va a ayudar, pero tienen que adaptarse”, aclara Carrera.

Los 166 recursos presentados ante CHD todavía no tienen una respuesta aunque los regantes rebajan los ánimos de conflicto: “Quiero dejar claro que la Comunidad de Regantes no se niega a darle agua a los huertos, estamos pendientes de lo que diga CHD. Si nos dicen que podemos dar agua al casco urbano nosotros estamos encantados. Disparan contra nosotros pero no somos los responsables”, afirma su secretaria. 

Por ahora, la asociación ya cuenta con los ayuntamiento de Hospital, Villarejo y Villares de Órbigo, que afirman que ya han aprobado en pleno y trasladado a CHD el apoyo a los pequeños agricultores de Presa de la Tierra; una infraestructura centenaria que recorre una comarca y que, si nada lo evita, tiene contados los días para quedar abandonada y, con ella, toda una cultura. 

Etiquetas
stats