“Esperemos que lo que no consiguió Franco, no lo consiga la despoblación y el antruejo siga celebrándose”

Personajes del antruejo de Velilla de la Reina.

Abel Aparicio

21 de febrero de 2026 10:33 h

“Cuando yo tenía seis o siete años salíamos con un toro y un guirrio por la plaza. Años más tarde, a partir 1979, lo empezamos a celebrar de forma organizada, pero como tal, nunca dejo de hacerse, ni si quiera con la dictadura, siempre se encontró alguna forma de hacerlo”. Esto explica Emiliano Blanco Fernández mientras varios vecinos y vecinas reparten rosquillas, flores y orejas de carnaval el domingo de Antruejo en la plaza de Velilla de la Reina, en la ribera del río Órbigo. “Que una tradición secular como el Antruejo se mantenga generación tras generación en un pueblo como este, de unos cien habitantes, es un acto de resistencia y de apego a nuestra cultura. Ahora, que vayas donde vayas siempre ves lo mismo, conservar algo diferencial casi se convierte en un acto de resistencia”. Quien pronuncia estas palabras el lunes de Antruejo es Laura Vega, integrante de la Asociación Cultural los Antruejos, de Villanueva de Valrojo, en plena comarca de la Carballeda, a los pies de la zamorana sierra de la Culebra.

Que las mascaradas y los antruejos —cuyo origen explica magistralmente Denis Soria— no son exclusivos del País Leonés o del noroeste peninsular es un hecho, como se pudo ver en el III Congreso Internacional de Mascaradas celebrado en La Bañeza en el año 2024 y cuyo libro de actas acaba de publicarse. Ejemplo de mascaradas tenemos desde Bragança (Portugal) hasta Batanovtsi (Bulgaria), pero algo diferencial se siente en los pueblos del Ástura (río Esla), tal y como explica el historiador Ricardo Chao hablando de los Ástures y las actuales divisiones territoriales. Muestra de ello son las juntas vecinales, los concejos, la gran cantidad de ríos y castros, y todo ello, de una forma u otra, se ve reflejado a la hora de celebrar el antruejo, cuya tradición precristiana viene a significar el paso del invierno a la primavera, de la muerte a la luz y a la vida, donde todo empieza a germinar.

Guirrio con una moza y toro.

Volviendo a los dos que nos ocupan, Emiliano explica que en Velilla los preparativos del antruejo empiezan antes de navidad, pero que ya en julio y agosto se llevan a cabo talleres sobre el antruejo especialmente dirigido a los veraneantes, aunque abiertos a toda la población. “Antes el antruejo lo organizaban los quintos, pero ahora, debido a la despoblación, hay que adaptase a los tiempos y tiene que implicarse todo el pueblo”, detalla Blanco Fernández, orgulloso de que el sábado de Antruejo, dedicado a los más pequeños, salgan unas treinta niñas y niños, que “para un pueblo pequeño como este es todo un orgullo”. “Ver a niños que viven en León, Oviedo o ciudades más lejanas con esta ligazón a su pueblo invita a ser optimistas”, destaca, para añadir que hay un acto emotivo en el que se bautiza a los niños y niñas que viven su primer antruejo. “Ayer, por ejemplo, bautizamos simbólicamente a un niño. Todo suma para que sientan el apego”.

Hoy, por el domingo, este vecino señala que hay unas doscientas personas disfrazadas en un pueblo de poco más de doscientos habitantes, demostrando que la gente con raíces en Velilla desea mantener vivo el antruejo. Uno de los actos que componen el Antruejo de Velilla es la Cachiporrada, en la que los y las participantes acuden de noche a las casas picando en las puertas pidiendo sumarse al evento. “Es el acto más travieso y nocturno del antruejo, el más local, centrado en la gente del pueblo”. En el local de los jubilados, una de las vecinas que se oculta tras su disfraz, hija de este pueblo pero que siempre vivió fuera, cuenta que la primera vez que vino al antruejo de Velilla se quedó maravillada por descubrir una fiesta diferente a todo lo que conocía. También cuenta orgullosa como un año, “en el pasacalle de carnaval de San Feliu (Barcelona) se hizo una representación del antruejo de Velilla, donde la gente no paraba de acercarse a preguntarnos por el origen y significado de nuestra vestimenta”.

Niña y niño con el disfraz de guirrio.

El Antruejo de Villanueva de Valrojo cuenta desde el pasado año con el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León, y para Laura Valle “es un reconocimiento que pone en valor nuestra historia, nuestras ganas de celebrarlo, incluso en la dictadura, cuando estaba prohibido, demostrando que en los pueblos pequeños también se pueden hacer cosas grandes”. Esta joven zamorana cuenta que, a partir de San Antón, 12 de enero, casi todos los domingos se corre el carnaval en su pueblo y que ella lo recuerda como algo que le marcó, al igual que a los demás niños y niñas de su generación. Algo que destaca Laura es la cantidad de cencerros que tienen los trajes de su antruejo, siendo algo que marca la diferencia cuando acuden a desfiles no solo en la provincia de Zamora, sino también en el resto del Estado y en la vecina Portugal.

“Al ser una localidad pequeña y al conocernos todos, es más fácil mostrárselo al que viene de fuera. Explicarle en qué cosiste, cuál es el origen del antruejo, y hacerlo desde la propia piel y la propia tradición, se nota”, explica orgullosa Laura. En este pueblo de la carballeda zamorana, la Asociación Cultural los Antruejos, que cuenta con más socios que habitantes tiene el pueblo, empieza a cerrar grupos, proponer nuevas ideas y concursos a partir del mes de septiembre. “Espero, y por lo que veo esto pinta bien, que pese a la despoblación que sufrimos en Zamora y en el oeste peninsular, el antruejo se siga celebrando y estemos a la altura de aquellas personas que nos cedieorn este legado”, finaliza Laura Vega.

Libro de la Junta Vecinal de Villanueva de Valrojo en 1842.
Villanueva de Valrojo.

Otra de las personas presentes en este lunes de antruejo, el dedicado a los y las más pequeñas, es Carlos Andrés Santos, que lleva haciendo máscaras tradicionales más de treinta años. “Desde joven sentí la necesidad de volver a las máscaras tradicionales, porque las que se comercializaban no iban acordes a la tradición”, afirma mientras una buena cantidad de niños y niñas meriendan y juegan en el Edificio de usos múltiples el Antruejo. Carlos, al igual que señalaba Emiliano en Velilla de la Reina, destaca que, aun estando prohibido, aquí también se celebraba el Antruejo, salvo los tres años de la Guerra Civil. “Franco lo prohibió, pero el alcalde de turno distraía a la autoridad para que se llevase a cabo. La única oposición que había eran el maestro y el cura, incluso era peor el maestro que el cura, que mientras no se corriese el carnaval entre el rosario y la misa, le valía. El maestro era muy afín al Régimen Franquista”, destaca Andrés Santos, gran estudioso de las mascaradas tanto de su pueblo como de todo el noroeste.

Un grupo de velillenses afincados en Sant Feliu del Llobregat, desfiló en la Rua de Carnaval de esta localidad cabecera del Baix Llobregat de Barcelona en los 90.

El personaje diferenciador y esencial del antruejo de Villanueva de Valrojo es el demonio, que sale el martes de carnaval ya de noche, representando el final del antruejo y señalando que al día siguiente llega la cuaresma y se acaban el cachondeo y la fiesta. Carlos pone de manifiesto que esta celebración, en la que lleva participando desde los quince años, antes era protagonizada solo por los mozos, no participando ni las mozas ni los niños. Un edificio a destacar es el “El pajar”, donde se guardan todos los trajes, los cencerros y las caretas y desde donde se sale corriendo a las calles del pueblo. “A partir de 1980 ya se extendió a mujeres y niños y niñas, y quiero decir que, si no es por ellos y por ellas, esto se muere. Mira, tengo sesenta y dos años y llevo pensando que esto se muere desde que tenía veinte, pero se mantiene, y esperemos que así sea”, indica. Carlos finaliza la conversación hablando de las diferentes salidas de los personajes del antruejo de Villanueva a lugares como Lisboa, Oporto, Bragança, Gijón o Zamora, y cierra con una frase rotunda. “Esperemos que lo que no consiguió Franco, no lo consiga la despoblación y el antruejo siga celebrándose en Villanueva de Valrojo”.

Personajes de Villanueva en Lisboa.
Etiquetas
stats