Denis Soria (Ser Asturianu): “El asturleonés fue entendido como un estorbo para el centralismo”

Denis Soria (Ser Asturianu)

Abel Aparicio

6 de enero de 2026 09:55 h

Hay varias formas de divulgar la cultura de una tierra. Hablar de las tradiciones, lengua, toponimia e historia se puede hacer algo tedioso, pero Denis Soria Fernández (Xixón, 1989), Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y Técnico Superior en Guía y Asistencia Turísticas, lo hace de una forma amena y divertida. Esto, sumado a su manejo en redes sociales y a su trabajo en Ser Asturianu como guía oficial hace que su labor traspase la frontera asturleonesa y llegue a todos los rincones.

Qué te motivo a quedarte en Asturias y dedicarte profesionalmente a divulgar su cultura, historia y patrimonio.

Más que quedarme, retorné. Mis padres tuvieron que buscar trabajo fuera en los ochenta, durante lo peor de la reconversión industrial, pero siempre mantuve el vínculo con Asturias. Mientras vivía a caballo entre Portugal, Galicia y Madrid, regresaba por temporadas y supongo que ese contraste me hizo más consciente de lo que se hablaba en casa, despertando en mí un interés por comprenderlo.

Afortunadamente, hacia 2008 tuve oportunidad de regresar al lugar donde nací con mi pareja y, cuatro años más tarde, ser guía de turismo me pareció la mejor manera de dar a conocer nuestra cultura y nuestro patrimonio a gente corriente con el rigor y el respeto que merecían, profundizando más allá de los tópicos que tenemos interiorizados hasta los propios asturianos.

Todos tenemos una persona conocida que viaja al otro extremo del mundo y nos habla sobre las maravillas culturales de un pequeño rincón del planeta, pero a su vez echa pestes del asturleonés. ¿Cuál es la raíz de nuestro complejo?

De Asturias y León siempre me atrayó su paisaje, su arquitectura, la forma de entender la vida y relacionarse. Pero de todo ello siempre hubo un algo que me rinchaba les oreyes y que aborda David Guardado con bastante acierto; el grandonismo, esa mezcla de superioridad y apatía, de renuncia por comprender y mantener todos los mal llamados “hechos diferenciales”, que no son otra cosa que nuestra cultura. Es un discurso que por un lado nos eleva como los salvadores de la nación —“sin León no hubiera España”—, pero que al tiempo nos invalida como un lugar potencialmente relevante con respecto a un centro ubicado “casualmente” en Castilla.

Y, paralelamente, la construcción de Estado liberal a partir del siglo XIX —como la de casi todos los Estados modernos— se asentó sobre la idea de “un estado, una nación, una lengua”. En el caso particular de España lo español comenzó a identificarse con lo castellano y bajo este presupuesto, el asturleonés fue entendido como un estorbo para el centralismo y sus políticas de homogeneización.

Desde Ser Asturianu siempre abogas por un turismo, que es de lo que laboralmente vives, sostenible. ¿Notas ese crecimiento que está empezado a desbordar Asturias?

Sí, nos estamos mallorquizando. Desde que 2014 eché a andar Ser Asturianu, una empresa de tours temáticos, siempre planteé las visitas como experiencias atractivas tanto para el público local como para el visitante. Ofrecemos tours en castellano y en asturleonés partiendo de la premisa de que muchas veces viajamos a Amsterdam, Roma o Edimburgo y conocemos lugares lejanos, pero apenas somos conscientes de lo que tenemos en casa.

Salvo en verano, nuestro público tradicionalmente se componía de un 70% de asturianos. Pero esto ha ido cambiando desde la pandemia. El volumen de turistas ha sobrepasado nuestra capacidad de absorción y, aunque pensemos que de momento se trata de un fenómeno estacional, las consecuencias ya se están empezando a notar el resto del año. La llamada “turistificación” —cuando el comercio se orienta únicamente al turista y deja de atender las necesidades del residente— es una realidad que ya va más allá de nuestros centros históricos. Pero es que la proliferación de pisos turísticos y segundas residencias con el consiguiente incremento del precio de la vivienda está expulsando a los asturianos incluso de los barrios obreros.

No creo en el concepto del “turismo sostenible”: el desarrollo turístico siempre tendrá un impacto. Lo que creo es que se puede y se debe regular. ¿Cómo? Controlando el número máximo de visitantes, limitando el número de pisos turísticos y creando un parque de vivienda de propiedad estatal destinado a residentes. Tenemos que entender el desarrollo turístico como un medio, no un fin en sí mismo. Su lógica debe ser cubrir las necesidades de la población local, no perturbarla ni expulsarla.

Denis Soria (Ser Asturianu)

Hace dos veranos tu cuenta de Twitter se hizo viral por todas las bromas que hacías sobre los turistas (madrileños en su mayoría) haciéndote pasar por uno de ellos. La niebla que no quitan y que no deja ver los lagos de Covadonga, la ruta del Cares que no puede hacerse en mocasines, los bufones de Pría que están apagados. ¿Qué hay de realidad en todo ello?

La famosa “bromona” de Twitter consistía en soltar una noticia falsa de lo más absurda y seguir la coña comentándola de forma irónica para que la gente picase y esfaraguyar de risa con la ingenuidad de los demás.

Gorriarán, cofundador de UPyD, llegó a creerse que los asturianos cobrábamos el taragañu, una mordida por apartar las vacas y dejarte pasar con el coche. Javier Esparza se tragó que había osos paseándose por las playas de Llanes. La Vanguardia dio como cierta la noticia de que para hacer la ruta del Cares era obligatorio comprar madreñas homologadas. Periodistas de distintos medios me llamaban todos los días interesándose por un ataque de pirañas en el Sella o por la erupción del Picu Urriellu…

En el fondo, muchos se lo creyeron porque partían de un desconocimiento tremendo de nuestra realidad, pero también de un prejuicio que los hacía más predispuestos a creer. Y si nos damos cuenta, así funcionan los bulos. Por ello, aunque el objetivo fue simplemente echar unes rises, acabó abriéndose un debate bastante interesante sobre la veracidad de lo que leemos por las redes y de cómo los medios “serios” verifican la información que publican.

Algunos me reprochaban que cómo se me ocurría “espantar turistas” siendo yo guía de turismo, pero es que ahí la ironía; nos reíamos del turismo y no de los turistas. Pues turistas, queramos o no, somos todos en algún momento.

Desde Asturias a la Tierra de Miranda. En tus vídeos incides en la necesidad de poner en valor el asturleonés como lengua común conservando sus variantes. Para una persona de Guadalajara que no conozca nuestra lengua, incluso para un cabreirés que reniega de ella y dice que es un invento ¿cómo se la explicarías?

Aquí siempre tuvimos un vicio: como conceptualizamos la lengua desde la identidad restringimos el idioma a Asturias. Y esto es un error.

Por eso llama tanto la atención que en los reels de Ser Asturianu trate el idioma en conjunto, porque hago novedoso algo que no debería serlo. Así como sería absurdo publicar videos acerca del euskera centrándolo únicamente en Vizcaya o hacerlos sobre el castellano como si fuese algo exclusivo de Burgos, es igual de incomprensible mencionar las variedades del asturleonés y no mostrar cómo hablan en Ḷḷaciana o en Tierra de Miranda.

Pero se trata de un idioma que vive un proceso de sustitución lingüística muy avanzado, recluido en algunos casos en el ámbito familiar, minoritario incluso en las zonas donde todavía se mantiene. Pero la situación es dispar: así como puedes pasear por Vabia sin oír una sola palabra en asturleonés es perfectamente posible recorrer el valle del Nalón y no oír a nadie hablar castellano.

Dicho esto, hay quien niega la existencia del asturleonés simplemente porque no tuvo contacto con el idioma; otros porque aun conociéndolo o siendo hablantes, reproducen bulos que la prensa, la escuela y el poder llevan repitiéndoles como loros durante décadas. Y bueno, estos videos didácticos son una forma eficaz de romper con este bucle, porque lo que se conoce se valora.

Caso aparte son aquellos negacionistas movidos no tanto por la desinformación, sino por el odio. En el último caso, no pierdo el tiempo discutiendo con babayos.

Por otro lado, a los foriatos (turistas, mismamente) se lo presento como lo que es: un patrimonio humano, como la catedral o el prerrománico. Es decir; que pertenece a todos, si bien la responsabilidad de mantenerlo vivo —y el derecho a hacerlo— corresponda a asturianos, leoneses y mirandeses.

Dame una cascancia enorme apelar a la identidad. No lo hablamos para ser diferentes, lo hablamos para expresarnos, porque es nuestra realidad. Y qué mi madre, porque nos da la puñetera gana.

Denis Soria de guía

Tanto a nivel institucional como en la calle, al norte del cordal hay una mayor concienciación sobre el asturleonés, pero en ninguno de los dos territorios acaba de consolidarse. En Asturias lleváis décadas hablando de una oficialidad que no acaba de llegar…

En Asturias como en Tierra de Miranda, aun sin ser oficial, el asturleonés tiene reconocimiento legal y cierto uso institucional. Pero no nos engañemos, la política lingüística es incoherente, nunca cuestionó los prejuicios ni la hegemonía del castellano. Y eso es como intentar hacer convivir el antirracismo con el Ku Klux Klan.

La consecuencia es que, hoy por hoy, la mayoría de los asturianos está en contra de la oficialidad, por mucho que el PSOE gaste miles de euros en estudios sociolingüísticos trafulleros para intentar maquillarlo. Mi impresión es que la mayor parte de la gente piensa que la oficialidad consiste en que el asturleonés pase de ser un dialecto a ser reconocido “oficialmente” como una lengua, no que ambos idiomas tengan el mismo estatus legal. Por ejemplo, a pregunta directa sobre si la lengua debiera ser vehicular y obligatoria en el sistema educativo, la mayor parte rechazaría esta posibilidad. Y es normal, llevan años asustándolos con que en Cataluña a los niños que hablan castellano se los comen con butifarra. Eso sí, nadie repara en la oficialidad del gallego en Galicia, teniéndola aquí al lado...

Y el PSOE asturiano lo sabe. Por eso dejaron morir la votación de la oficialidad en la anterior legislatura, porque lo entienden como un suicidio político. Pero la realidad es aún más patética: podrían aprobarla mañana y a todo el mundo le daría exactamente igual.

De lo que nadie duda es que sin oficialidad todavía se pueden hacer muchas cosas: recuperar el plan piloto del uso del asturiano como idioma vehicular en la enseñanza, hacer que la RTPA emita la mayor parte de sus contenidos en nuestras lenguas propias, implantarlas en la rotulación, reclamar de forma activa la especialidad docente, revisar y completar el proceso de recuperación toponímica...

Pero no. Tras dos legislaturas, el PSOE de Adrián Barbón se ha limitado a cambiar el nombre de una de las lenguas de Asturias a “eonaviego” para intentar negar que en una parte del Principado se habla gallego y a crear una suerte de red clientelar en torno a la Academia de la Llingua Asturiana y a la asociación Iniciativa pol Asturianu.

El pasado 21 de diciembre organizasteis desde Ser Asturianu la I Madreñada d´Uvieo. En León se organizó la Cuarta Madreñada el sábado 13. ¿A qué crees que se debe este resurgir popular?

Fue una experiencia profundamente emotiva. Nos inspiramos en la Madreñada leonesa y por supuesto invitamos a sus organizadores, logrando, sin pretenderlo, un genuino hermanamiento entre Asturias y León

El objetivo era reconectar a los asturianos con este calzado y ponerlo en valor manteniendo el sentido popular del evento. Temíamos que plantear un Día de la Madreña “desde arriba” sin un empuje colectivo acabaría convirtiéndolo en el Día para usar la Madreña. Y no, lo que queremos es que siga siendo un patrimonio vivo y cotidiano.

¿Por qué las madreñadas están teniendo tanto éxito? Por muchos motivos. Algunos, como nosotros, las calzamos a diario pero observábamos que nuestros paisanos las estaban dejando de usar por ciertos complejos, viendo en este encuentro una oportunidad para revertirlo. Otros porque al calzarlas les venían a la memoria sus padres y güelinos. Y otros simplemente por pasarlo bien.

Para mí lo importante fue que en la Madreñada no se solicitó subvención: todos los participantes y organizadores trabajamos desinteresadamente. Y un evento donde no interviene un intercambio económico, sino el simple hecho de compartir con los demás, es algo que casi habíamos olvidado.

Mezclando tu trabajo y tu divulgación, el turista busca algo diferencial, algo que no pueda ver en el centro de su ciudad. Se dice que un país es más rico cuanto mayor diversidad cultural tenga. Sin embargo, estamos viendo un movimiento centralista que niega toda diversidad, promueve una lengua única, cultura única, pensamiento único y que añora un pasado ideal que desconocen. ¿Qué está pasando?

Toda nuestra historia reciente está atravesada por un nacionalismo basado en el supremacismo castellano. Y mira, no. Los pueblos y las lenguas de España no son un problema: son una circunstancia. Los leoneses y los asturianos no somos menos españoles por hablar asturleonés, ni lo somos más por hablar castellano.

Pero hay que entender que las democracias liberales son por definición sistemas imperfectos a merced de crisis que siempre van a ser aprovechadas por movimientos autoritarios y oportunistas, necesitados de un enemigo interno al que usar de cabeza de turco. ¿Y quién suele ser este enemigo? Los colectivos en situación más vulnerable, que no se pueden defender; los inmigrantes, las mujeres, los pobres, los maricones, los hablantes de otras lenguas españolas distintas al castellano….

Dan munchu refalfiu, piensan que están inventando algo y son discursos más vieyos que la tos.

Tus vídeos en Instagram cuentan sus visitas por miles, como por ejemplo La Güela. Menxase de Navidá y Aviento. ¿Por qué decidiste usar este formato basado en el humor y la ironía?

El humor es la manera más efectiva de dinamizar contenidos didácticos y quien me conozca sabe perfectamente lo que me presta la comedia y la retranca. Es mi forma natural de ser y de expresarme y, aunque lleven su trabajo, al final pásolo podre haciendo estos videos.

¿Qué le pide esa Güela a este 2026 recién estrenado?

Que’l nietu despabile.

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