El Gobierno deniega multiplicar por 10 el agua en la fábrica de ahumados de La Balinesa mientras la Junta no teme contaminación

Instalaciones de la fábrica de La Balinesa en la localidad leonesa de La Antigua.

Carlos J. Domínguez

Una de las fábricas más llamativas por su actividad y su volumen de negocio de la provincia de León, la de La Balinesa, dedicada a los ahumados sobre todo de salmón en el pequeño pueblo de La Antigua, en la comarca de El Páramo, se encuentra inmersa en una controversia en su intento desarrollar un proyecto para multiplicar su producción.

Los planes de la nueva compañía portuguesa del grupo Brasmar que en 2019 adquirió la empresa de origen netamente leonés parecen ser excesivamente ambiciosos, al menos desde el punto de vista del consumo de agua subterránea, que necesitan multiplicar casi por diez para incrementar la producción. Pero se da la circunstancia de que la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) lo rechaza, argumentando que incrementaría en exceso el volumen de aguas sucias, residuales, demasiadas para el escaso aguante que tiene la red de alcantarillado del Ayuntamiento de La Antigua, donde se siguen vertiendo, y que acaban en el cauce del llamado Reguero Grande, como se autorizó desde 2008. A su juicio técnico, la contaminación estaría servida.

Sin embargo, resulta paradógico que la Junta de Castilla y León no vea inconveniente alguno. Es por eso que el Servicio Territorial de Medio Ambiente de León, con firma del delegado territorial, Eduardo Diego, concediera el visto bueno ambiental a la ampliación de la fábrica de ahumados de La Balinesa, zanjando que bajo su punto de vista el proyecto no tendría efectos significativos sobre el medio ambiente.

Hace justo un año

Según información oficial facilitada por CHD, la compañía solicitó hace justo un año, el 17 de marzo de 2025, incrementar de forma muy notable el volumen de agua autorizado, pasando de los 4.950 metros cúbicos anuales de que dispone hasta ahora hasta los 45.555,9. Al aumento del proceso industrial la empresa asegura que también incorporaría parte de esa agua a usos de abastecimiento de la factoría. Sin embargo, el organismo de cuenca resolvió el 9 de octubre de 2025 proponer la denegación de esta petición tras los informes técnicos desfavorables.

La Confederación concluye que el sistema de depuración municipal de La Antigua en el que se vierte no está dimensionado para asumir el aumento de caudal previsto respecto a sus aguas sucias. Los técnicos advierten de que esto supondría un incremento significativo de aguas residuales, con el consiguiente riesgo ambiental.

Ante esta situación, el organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica apunta como alternativa más óptima que la empresa tramite una autorización de vertido independiente, en una red distinta que esté adaptada a la magnitud de su actividad industrial. Mientras tanto, la denegación impide también la ejecución del nuevo sondeo de captación de aguas subterráneas planteado por la empresa, si bien deja la puerta abierta a una nueva solicitud que subsane los problemas detectados.

Un llamativo 'sí' autonómico

En ese contexto, ha resultado llamativo que la Junta haya emitido el 4 de marzo de 2026 un informe de impacto ambiental favorable, tal y como lo publicó en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl). Y es que este departamento, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, considera que el proyecto de La Balinesa no generaría efectos adversos significativos si se cumplen las condiciones establecidas y presentadas por la empresa.

La Junta ha analizado en detalle el proyecto, que incluiría la perforación de un nuevo sondeo de 250 metros de profundidad con revestimiento para proteger las aguas subterráneas y evitar la contaminación entre acuíferos, junto con la instalación de sistemas de gestión de lodos y residuos de perforación mediante contenedores impermeabilizados y retirada por gestores autorizados. También indicaba que habría medidas para prevenir vertidos accidentales de aceites, combustibles o sustancias peligrosas, considerando la alta permeabilidad del terreno, así como se controlará el caudal extraído mediante caudalímetros y se regulará el consumo en periodos de sequía.

El documento autonómico concluye que el impacto global sería “puntual y reversible” y por lo tanto concluye que “compatible” y de baja intensidad, en una zona ya transformada y con capacidad de absorción ambiental, argumentan. Tan poco impacto posible ven que de hecho se ha tramitado con carácter de procedimiento simplificado.

Eso sí, la propia resolución autonómica recuerda expresamente que quien 'manda' es la Confederación Hidrográfica del Duero y por eso subraya que cualquier uso del agua sin la correspondiente concesión supondría una infracción administrativa, de modo que con el 'no' de CHD poco importa el 'sí' de la Junta.

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