León y La Virgen celebran San Froilán con una enorme inflación de los 'perdones'

Puesto de avellanas, algunos con casi 40 años de tradición, en La Virgen del Camino.

“¿A cuánto están las avellanas?”. “A 9 euros. El kilo”. La respuesta no es ficción, aunque lo parezca. Es una respuesta real que este 5 de octubre, día de San Froilán, se van a encontrar aquellos leoneses que quieran dejarse vencer un año más por la rica tradición de esta fiesta local en la capital leonesa y en el vecino municipio de Valverde de La Virgen en la que a base de consumir avellanas se consiguen 'los perdones' del santo patrón de la diócesis leonesa, como dicta la tradición.

Y es que 'los perdones' de este año vienen con una potente inflación. Una auténtica burbuja de la avellana que ha elevado de manera exponencial los precios, hasta alcanzar con creces los nueve euros (casi 1.500 pesetas de las de toda la vida) en algunos establecimientos y no pocos puestos de los que el pasado fin de semana lo hicieron en León capital al paso de pendones y carros engalanados y este viernes lo harán en el santuario de La Virgen del Camino.

¿Hay alguna razón objetiva para este pelotazo de las avellanas en este San Froilán de 2018? Pues en primer lugar, aunque no sea el motivo más relevante, hay que tener en cuenta cierto grado de avaricia comercial en casos puntuales, porque una media razonable de coste medio se sitúa en realidad entre los 7 y los 8 euros, como máximo, según ha podido confirmar ILEÓN en algunas fruterías leonesas.

Tarragona, con 10.883 toneladas, produce casi la totalidad de este fruto seco a nivel nacional. Ya el año pasado, con datos oficiales del Ministerio en la mano, registró un descenso del 5% de producción. Hace justo un año, la Lonja de Reus cerraba precios de 1,35 y 1,45 euros por libra, mientras que en grano las avellanas cotizaban entre 3,47 y 3,62 euros por kilo de las variedades más habituales, Negreta y Corriente. Las fruterías mencionadas reconocen que el precio habitual medio de los últimos años oscilaría entre los 5 y 6 euros/kilo, y en los supermercados los cerca de 6 euros de otros años son casi 7 en éste.

Pero esos mismos profesionales consultados admiten también que lo cierto es que buena parte de la explicación está en el mal resultado de las cosechas del pasado año y del presente, muy especialmente en la provincia leonesa. Entre medias, una lluvia muy por encima de la media durante la pasada primavera y excesivo contraste de temperaturas en verano, con un julio muy fresco, incluidas muchas jornadas con heladas en la primera mitad del año. Y cuando la oferta decrece, como lo ha hecho en el caso de la avellana leonesa, la demanda se incrementa, aumentando los precios de manera automática.

Esta escasez se suma a no poca picaresca en épocas en las que este producto se consume muy por encima de la media habitual, porque hay muchas familias que no entienden un San Froilán sin avellanas. Kilos que no son exactamente de 1.000 gramos; mezcla de avellana nueva con avellana excesivamente seca del año pasado, mucho más devaluada; o mucho producto de importación, especialmente de la potencia mundial que es Turquía.

Lo cierto es que entre unas cosas y otras, este San Froilán será más lujo que de costumbre quitarse 'los perdones'. Una expresión vinculada a las avellanas de origen muy incierto, porque son muchas y variadas las teorías de por qué se denomina a así a este fruto seco.

¿Por qué son 'perdones'?

Hay quien afirma que se refiere a la indulgencia del santo Froilán para todos aquellos romeros que cubrían la entonces penosa distancia entre León y la Virgen del Camino, que podía consumir hasta un día y medio. Otros dicen que de santo, nada: que regalar avellanas era la manera que tenían los peregrinos de evitar enfados de sus cónyuges a su regreso tras tan dilatada ausencia.

Incluso algunos dan por bueno que no hay perdón que valga si las avellanas no son robadas, y que si los pecados son muchos, es mucha la cantidad de fruto que hay que birlar. Explicación esta última a la que no dan crédito, por la cuenta que les trae, las decenas de comerciantes temporales que no faltan cada 5 de octubre a la cita en La Virgen del Camino, algunos ya con casi 40 años de presencia apenas interrumpida.

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