Cerveceros artesanos leoneses: la resistencia de un sector contra las grandes marcas

Sergio, uno de los artesanos, posando en un expositor junto a las diferentes variedades de la marca leonesa Brew Indie.

Sara Lombas

León es la principal provincia de España en la producción de lúpulo (produce cerca del 97% del total nacional) y, a pesar de ello, producir cerveza artesana no es tarea fácil. Hace ya varios años, muchos amantes leoneses de la cerveza se lanzaron a producir su propia cerveza y pocos de ellos se mantienen en pie actualmente. Las marcas de cerveza artesana leonesa llegaron a ser 19 y ahora son solo 9 las que continúan produciendo.

Los años de pandemia y ahora la crisis de Ucrania está poniendo a prueba el aguante de los cerveceros artesanos de León que ahora ya no solo tienen que competir con las grandes marcas, sino con los elevados precios del mercado. 

La línea roja de la distribución

Álvaro es uno de esos cerveceros que hace siete años comenzó a preparar su propia cerveza, Trechura, desde el bar Trechuro en Castrillo de los Polvazares: “Hacíamos ya cerveza en casa y desde hace 17 años tenemos el bar”, allí fabrica y vende su cerveza, de manera que se evita uno de los grandes problemas de este tipo de productos; la distribución.

“Podemos hacer un producto estupendo pero no podemos distribuirlo. Al bar me llegan distribuidores a los que les propongo mi cerveza y me dicen que no pueden comerciar con ella porque tienen contratos exclusivos con grandes marcas. Hay una línea marcada importante”, cuenta Álvaro, que ha convertido su bar como principal punto de venta directa para escapar de este veto: “Nos vale con el boca a boca. Hay gente que llega, se toma una cerveza y después se lleva una caja”. De hecho, las marcas de cerveza independientes supusieron el 0,34% del total de la producción de cerveza en España durante el 2022.

Podemos hacer un producto estupendo pero no podemos distribuirlo. Hay una línea marcada importante

Álvaro Cervezas Trechura

Otra de las marcas que han surgido en la provincia de León es Castreña, creada hace ocho años por Carlos Fernández y su mujer Nerea Rodríguez. Hace tres años decidieron abrir también su propio punto de venta en la localidad berciana de Carucedo que es también bar y tap room, y así, evitar la complicada distribución de la cerveza: “No nos resulta fácil vender, las empresas grandes te lo ponen muy difícil. Los distribuidores, por ejemplo, dan terrazas con logos de grandes cerveceras a los bares para que solo vendan las marcas con las que ellos trabajan”, cuenta. 

Otro de los obstáculos que se encuentran los pequeños cerveceros son las cantidades de producción: “Quien ha podido invertir en equipos pueden ofrecer más volumen de cerveza y a mejor precio. Es muy difícil que se fijen en ti y apuesten por tu producto si tienes una cerveza más cara que cuesta más vender”, razona Carlos que produce 50.000 litros de cerveza al año frente a los 6.000 litros anuales que fabrica Álvaro de Trechura.

Por ello, algunos cerveceros han optado por cobijarse bajo el paraguas de Zerep, la empresa de envasado y producción en la que se fabrican desde 2015 las cervezas Brew Indie de Sergio Pérez que consigue producir entre 150.000 y 200.000 litros de cerveza al año: “La cerveza artesana hay que lucharla. Hay mucha competencia no sólo con las grandes marcas, también entre las artesanas. En España hay unas 600 cervecerías artesanales, somos muchos y es muy difícil competir”. 

Para Sergio, la clave es afianzar un mercado de cercanía: “Si tienes comercio de cercanía fijo tienes locales y barriles fijos. Aunque nosotros vendemos en tiendas de productos leoneses también lo hacemos en bares. Cuando consigues entrar en el mercado sueles tener clientela fija porque la gente prueba una cerveza artesana y ya no quieren beber otra cosa. En algunos casos el problema es la instalación de grifos, que es compleja, pero por eso la hago yo y los locales se lo ahorran”, cuenta este artesano. 

La cerveza artesana hay que lucharla. Hay mucha competencia no sólo con las grandes marcas, también entre las artesanas

Sergio Pérez, de Brew Indie

Otra de las paradojas del mercado leonés para la cerveza artesana es que, a pesar de ser la principal provincia de producción de lúpulo nacional, la mayoría de los artesanos de León no pueden acceder a él: “El lúpulo que se produce en León es para las grandes marcas porque se cultiva para una cooperativa a la que compran los gigantes cerveceros”, cuenta Miguel Llorente.

Miguel está en proceso de recuperar la desaparecida marca de cerveza leonesa Four Lions y ya avanza su regreso para octubre de este año. Este cervecero de estreno, ya que es la primera vez que se embarca en la fabricación de cerveza, reconoce que el negocio es más un compromiso con el producto de la tierra que un motivo de rentabilidad económica: “Vamos a recuperar Four Lions porque nos daba pena verlo abandonado. Es un producto de León y merece la pena recuperarlo. Yo creo que la cerveza artesana se hace más por el placer de hacerla y fabricarla desde León que por otra cosa”.  

Unas crisis que han dejado noqueado al sector

Para los artesanos leoneses los años de pandemia supusieron el punto de inflexión que muchos cerveceros no lograron aguantar. De 19 marcas leonesas hoy quedan 9 (10 cuando Four Lions haga su regreso definitivo): “Antes de la pandemia teníamos 30 grifos instalados y ahora solo 8”, pone Sergio de ejemplo. 

Esto se debe a los cierres de la hostelería, un pilar básico para la cerveza artesana ya que es su primer canal de comercialización y consumo. Además, según el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España en 2022, las cerveceras que producen menos de 50.000 hectolitros al año han sido las más afectadas por la crisis, con una bajada de la producción del 20% y un 35% menos de cerveceras respecto a los años prepandemia. 

Por si fuera poco, después llegó la guerra de Ucrania, que provocó un aumento atroz de la inflación que acabó afectando a las pequeñas cerveceras: “En teoría no tendría que estar afectándonos tanto pero nos hemos encontrado los precios de los botellines multiplicados por dos, las chapas por tres, la malta por dos, el cartón incluso se agotó durante un tiempo… Se duplicó el precio de coste”, asegura Álvaro. 

Por ello, la mayor parte de cerveceros optaron por frenar la producción: “Si trasladas la subida de precios el cliente ya no te compra. Lo que hemos hecho muchos es tener que elegir entre fabricar poco y a precios altos o no hacerlo; todos en general hemos producido mucho menos”, cuenta el cervecero de Trechura. 

A pesar de todo, Carlos, de cervezas Castreña, no pierde la esperanza y confía en que el cliente no olvide la cerveza artesana: “Ahora mismo las grandes cerveceras reproducen las IPAS que nosotros hacemos y si lo hacen es porque han notado que la gente las prefiere. Hoy en día acceder a la cerveza artesana es cómodo y asequible para todos los bolsillos. Quizá haya menos fábricas, y es muy difícil que lleguemos a la cuota de mercado de otros países, pero la gente tiene buen gusto”. 

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