Reclaman a la Junta que pare las capturas y radiomarcajes de urogallos en época de celo y crías

Foto de Mario Iglesias Maceda

La alarma por la integridad del urogallo, especie en peligro de extinción y bajo amenaza total, cunde estos días por la comarca de Laciana. A lo largo de las últimas semanas se ha podido confirmar que se vienen realizando trabajos de captura y de radio marcaje de ejemplares de urogallo cantábrico en los montes de la braña de Buenverde en Villager. Son trabajos ejecutados por parte de técnicos de la Junta de Castilla y León y personal contratado, y lo hacen en plena época de celo y cría.

Esta confirmación ha sido el detonante para que un grupo de personas lance una llamada de socorro en favor de la especie, al considerar que son labores negativas para la conservación del urogallo, en “claro y franco retroceso”, y que puede significar un punto de “no retorno en el programa de conservación” de la especie.

Cabe recordar que lo que le ocurra en la provincia de León al urogallo marcará el futuro de la especie, ya que el único censo oficial existente contabiliza 292 ejemplares en toda España y el 80% de ellos en el norte de León. El trabajo fue coordinado por el Ministerio y en el que participan expertos en la especie y técnicos del Gobierno del Principado, la Junta de Castilla y León, el Gobierno de Cantabria y la Xunta de Galicia, y en él participaron también: Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, la Fundación Tierra Ibérica, la Fundación Oso Pardo, SEO/BirdLife y Tragsatec.

Estos trabajos de captura y marcaje han propiciado una cierta alarma social en la sociedad lacianiega y como consecuencia de ello un grupo de vecinos se han puesto en contacto con la organización Filón Verde y expertos para justificar su profunda preocupación.

Pese a aceptar que los trabajos parecen ajustarse a la legalidad en función de la propuesta aprobada el 18 de julio de 2019, que establece el protocolo de actuación, así como los costes y financiación para el periodo 2019-2022 de estas labores, consideran que incidir en época de celo en los cantaderos “es muy negativo”. Además, afirman que “no tenemos conocimiento de ningún trabajo científico en que se apoyen para decidir que es mayor el beneficio posible que el daño que se pueda producir”.

Argumentan que desde que se están llevando a cabo labores de radio marcaje, iniciadas en 2010, el retroceso y la párdida de población son notables, “sin que nadie asuma los posibles errores de esta intervención, que llegado el caso podrían extralimitar el ámbito de la gestión de la especie”.

En sus argumentos desde Filón Verde exponen, que esto mismo “ya se lo plateamos a la comisaria europea y técnicos de la Junta de Castilla y León hace años”, sin obtener respuesta alguna.

Cantaderos ya abandonados

Y además detallan varios cantaderos abandonados y ya sin ejemplares a lo largo de esta última década como son los de 'Vildeo' en Sosas de Laciana, 'Robledo' en Villaseca, 'Valdelcouso' y 'La Cuba' en Matalavilla, 'Endrías' y casi todos los de 'El Pedroso' en Palacios del Sil. “Seguro que nos queda alguno más que aún no hemos podido comprobar”, añaden.

Defienden en su argumentación que lo único que está demostrado es “que cuantas más intervenciones en el hábitat de la especie (extrayendo huevos de las puestas, desbrozando, radio marcando), más retroceso poblacional”.

Sin embargo, “nuestras quejas sobre vallados con alambradas, control de fauna, parques eólicos o proliferación de pistas forestales que facilitan y perturban los últimos cantaderos o lugares donde crían, apenas encuentran respuesta”. Motivo por el que defienden que cuanto menos se incida en la especie desde el exterior, más posibilidades tendrá de mejorar su propia estabilidad y pervivencia.

Ponen el ejemplo de lo que está ocurriendo en nuestro entorno más próximo, en Galicia y Asturias, mientras el mejor núcleo actual de la especie se sitúa en las zonas de especial protección para las aves (Zepas) Alto Sil y Omaña, a pesar de que ahora “lo están acosando con este tipo de medidas” que consideran generan más perjuicios que beneficios.

Por todas estas razones, los opositores a estas labores se reservan otras acciones encaminadas a dictaminar la eficacia del programa de radio marcaje y en general del programa de conservación de la especie, con el que discrepan en la mayoría de las propuestas de actuación.

Especial mención hacen de las labores de cría en cautividad, como las que impulsa también la Junta, y que para ellos se ha “demostrado como otro tremendo fracaso”. La Consejería de Fomento y Medio Ambiente ya tiene prácticamente ultimado el nuevo criadero, que ha ubicado en Valsemana, muy lejos de la zona de hábitat natural de la especie, y cuya apertura además se retrasa. El centro ha costado ya 1,5 millones de euros.

Ante el hecho de que todas las administraciones públicas, desde las locales, autonómicas o nacionales hasta las europeas tienen la “grave responsabilidad de responder ante la opinión pública sobre la gestión de la especie”, la organización y los denunciantes quieren dejar “constancia de que en su momento alguien advirtió de los riesgos y se ignoraron sus avisos”.

Recuerdan además que en el mencionado estudio que se llevó a cabo en 2018 sobre la población de esta especie en la cordillera Cantábrica se concluía que continuaba la “tendencia regresiva observada desde las estimas del área de distribución de la década de 2000, que no contaban todavía con análisis genéticos” y que les preocupaba especialmente “el escaso número proporcional de hembras”.

Las propuestas de actuación

Para los representantes de Filón Verde, lo más apropiado sería paralizar estos trabajos de radio marcaje, especialmente en época de celo, tratar de eliminar los vallados, no otorgar concesiones de parques eólicos en áreas próximas a las de distribución, la protección y vigilancia de los cantaderos, para que la incidencia humana sea la mínima, y el control de especies naturales que sean predadores (que ya se está haciendo con el trabajo de alimañeros) o que puedan competir con la especie. “Cuanta menor intervención humana, creemos que habrá más posibilidades de pervivencia de la especie”, concluyen.

Si estas previsiones y malos augurios se terminan por cumplir, el conocido como Centro del Urogallo de Caboalles de Arriba también de la Junta y el voladero para la especie en cautividad que se está construyendo terminarán por convertirse en un museo más de los que proliferan por ahí, como los de la minería o los etnográficos, del recuerdo de lo que fue, pudo ser y ya no es.

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