2026 sin cuentas: el año en que se gobernará sin presupuesto excepto la Diputación de León, aunque sirva de poco
Es lo más básico y además es absolutamente obligatorio con la legislación en la mano: antes de que acabe un año, las instituciones públicas deben tener aprobado de manera definitiva su presupuesto general para el año siguiente. No hacerlo conlleva quedarse sin hoja de ruta para decidir las inversiones, los gastos, las políticas de personal y todo cuanto hace que una administración pública funcione de manera correcta.
Y pese a todo eso, 2026 será el año sin presupuesto. En la provincia de León ha comenzado el ejercicio sin que ninguna de las más importantes instituciones dispongan de cuentas públicas en vigor. Y sin que tampoco a priori vaya a suponer consecuencias políticas de ningún tipo. De arriba a abajo, no hay presupuestos generales del Estado que definan las inversiones del nuevo año por parte del Gobierno que encabeza el PSOE, pero tampoco han salido adelante las de la Junta de Castilla y León, con un Partido Popular (PP) en franca minoría y a las puertas de unas inminentes elecciones.
Por su parte, ninguno de los tres principales municipios, León, Ponferrada y San Andrés del Rabanedo, disponen de nuevas cuentas para este 2026. En el primero gobierna el PSOE en minoría pero con apoyos puntuales de Unión del Pueblo Leonés (UPL); en la capital de El Bierzo le pasa lo mismo al insuficiente pacto de PP con Coalición por El Bierzo; y en San Andrés prácticamente toda la oposición se impone a un ínfimo equipo de Gobierno leonesista.
Y en esa lista sólo hay una excepción: la Diputación de León, el ayuntamiento de los pequeños ayuntamientos. La institución provincial ha sido la única en romper la maldición del nuevo año y antes de que acabara 2025 se produjo la aprobación definitiva de sus cuentas, que contaron con el voto favorable de los dos partidos que cogobiernan, PSOE y UPL, frente al rechazo este año del PP y del único diputado provincial de Vox.
El problema estriba en que incluso contando con un presupuesto, en realidad su impacto es muy relativo y bastate escaso. La cifra global se eleva a una nueva cifra récord, 240 millones de euros, pero la institución lleva casi una década lastrada por una falta de ejecución presupuestaria galopante que hace que el dinero sobrante de año en año, los remanentes, también sigan creciendo de manera exponencial. Hasta tal punto que ese dinero 'en los cajones' está siendo ya prácticamente igual que la cifra presupuestaria: El año pasado fue de 233 millones.
Lo primero que eso significa es que las cuentas originales, en cuanto concluye la liquidación, allá por la primavera, se quedan en papel mojado porque prácticamente se duplican las partidas con los millones remanentes. Lo segundo es que, en previsión de que eso ocurra, como todos los años pasa, las partidas del presupuesto original son mucho más bajas e irreales.
Un desglose y mucha continuismo
Entre las grandes cifras iniciales, destacan casi 66,5 millones que irán a gastos de personal, un 27,71% del total para una plantilla de 1.350 trabajadores, mientras los gastos ordinarios serán de 86 millones. La suma de otros 64 irán a parar al área social, el 27% del total del presupuesto, sobre todo para el millonario contrato de la ayuda a domicilio. Pero las inversiones reales, una de las partidas más relevantes para los pequeños pueblos de la provincia, se situarán en poco más de 32 millones, cuatro más que en el presupuesto anterior.
Por otro lado, el hecho de que la Diputación sí disponga de presupuestos no significa grandes novedades más respecto, por ejemplo, al año anterior, ya que hay muy pocas partidas nuevas con dotación económica relevante: apenas un millón para el arranque de la construcción de una residencia universitaria de la Diputación en la capital leonesa exclusivamente para jóvenes empadronados en pequeños municipios. Se trata en realidad de reservar una partida inicial para ejecutar el proyecto en un solar sobrante en el barrio de La Granja, en León capital, tras comprobarse el año pasado que fue un fracaso subastarlo por 1,2 millones para construir viviendas, ya que nadie lo quiso. Y como novedad también, 400.000 euros para que los ayuntamientos leoneses elaboren elaborar planes de emergencia en prevención y extinción de incendios forestales, tras el peor verano en la historia de la provincia, y fruto de un compromiso alcanzado con la Junta de Castilla y León. El resto de las cuentas son prácticamente continuistas.
Pero quitando la excepción en el Palacio de los Guzmanes, la provincia leonesa afronta uno de los años con mejor fiabilidad presupuestaria de los últimos tiempos. El débil panorama del pacto de Gobierno central, con Junts forzando la situación, han obligado a Pedro Sánchez y sus socios a quedarse si ni siquiera presentar el borrador de sus cuentas, que por otra parte en el apartado de inversiones otros años han sido muy escasas para León.
La minoría y las elecciones
Sí hizo un amago abocado al fracaso el PP en Castilla y León que lidera Alfonso Fernández Mañueco, que fue frenado por toda la oposición, incluyendo a sus exsocios de Vox. Aquí sí hubo proyecto de presupuestos, resaltando los populares que León, con 285 millones de euros, se llevaba la mayoría de las inversiones, aunque sólo de las que están provincializadas, ya que muchas no lo están. El ambiente preelectoral, por momentos casi de campaña, no ha facilitado que se hayan ni siquiera debatido las cuentas para 2026 en las Cortes de Castilla y León.
También el impacto preelectoral ha hecho que UPL no haya reeditado esta vez el apoyo a los presupuestos que plantea el PSOE del alcalde José Antonio Diez en León capital, que se ha producido siempre en el anterior mandato y lo que va de este salvo cuando hay elecciones a la vista, esta vez no municipales pero sí autonómicas. Públicamente, el portavoz leonesista, Eduardo López Sendino, no admitió ese efecto y se limitó a declarar que esperaban unos meses para ver si aumenta el grado de cumplimiento de las enmiendas aceptadas por el PSOE todos estos años precedentes a cambio de los votos leonesistas.
En Ponferrada, PP y CxB siguen sin sumar suficientes votos tras la ruptura del pacto inicial con Vox, otorgando sueldos a sus dos ediles pero sin cargo, concejalía ni responsabilidad alguna, y ese es el motivo de que tampoco haya ni siquiera borrador de cuentas para este año.
Y más precaria aún es la situación numérica de UPL en el frágil Gobierno municipal del tercer municipio leonés en población, San Andrés del Rabanedo, que por no poder, ni siquiera puede sacar adelante la tasa de gestión y reciclado de residuos, abocando por tercer año a la pérdida de un millón de euros a causa del incumplimiento. Por eso no ha tenido presupuestos ni un sólo año de este delicado mandato.
Con todo eso, el año que arranca para la provincia leonesa se presenta más incierto que nunca en lo más básico y, sobre el papel, lo más importante que debe cumplir una administración pública y que deben impulsar sus gobernantes. Está por ver si tras las elecciones autonómicas de marzo todavía alguna institución se reengancha a la normalidad.