Conversación con Pablo Andrés Escapa: mágico regalo literario de Navidad para alumnos del Instituto Obispo Argüelles

El escritor Pablo Andrés Escapa junto a la directora del Instituto Obispo Argüelles de Villablino, Susana Fernández.

Luis Álvarez

Los alumnos del IES Obispo Argüelles de Villablino han disfrutado de un tardío regalo de Navidad espectacular, en la forma de una clase magistral del mundo literario en directo, con la presencia y diálogo con el escritor Pablo Andrés Escapa en la biblioteca del centro.

La actividad ha sido programada por el departamento de Lengua y Literatura dentro del plan de lectura para alumnos de 4.º de ESO y 1.º de Bachillerato. Ha contado con la colaboración de la editorial Páginas de Espuma, editora del libro Herencias del invierno. Cuentos de Navidad (2022) de Pablo Andrés, quien además aceptó la invitación para acudir a este encuentro.

Los alumnos habían disfrutado con anterioridad de la lectura de ese libro de cuentos con una guía de lectura previa, lo que les otorgó una razón de inteligencia y conocimiento del asunto que se iba a abordar en el encuentro y diálogo con el autor.

La directora del centro, Susana Fernández, se encargó de la presentación del escritor. Recordó que ya había acudido al instituto en 2015 para conversar sobre otro de sus libros de cuentos, Voces de humo, que recoge una colección de relatos en torno al viejo tren de MSP de la línea Ponferrada–Villablino, al que ahora denominan Ponfeblino.

Pablo Andrés hizo una presentación de su libro a través de un repaso a la historia literaria de los cuentos de Navidad “con gran tradición en las lenguas anglosajonas” y que también en lengua española tiene una notable presencia “a partir del siglo XIX”.

Incluyó en sus explicaciones las claves de este tipo de narraciones que suelen versar sobre “historias intimas, interiores, en las que normalmente un prodigio provoca el cambio del discurso en la narración reconvirtiéndola en algo lleno de magia”.

Escapa asoció esa reflexión a los sentimientos que generalmente provoca la Navidad, “que sin querer apela y nos retrotrae a nuestros recuerdos de infancia, de inocencia, de momentos felices y también de magia”.

Les contaba a los chicos que este libro tardó en escribirlo casi 25 años; fue algo sin una intención previa, cuando le pidieron hace ese tiempo que escribiese un cuento para el boletín que edita la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid en la que trabaja profesionalmente. El encargo se convirtió en una rutina anual repetida año tras año y alguien me dijo “debes escribir 25 cuentos, que es la fecha del día de Navidad”.

De sus interioridades como escritor y el cómo trabaja, en lo que más que oficio es pasión, la literatura y su alma de narrador, les explicó que, “ya desde pequeño me gustaba contar cosas, tanto verbalmente como escribiendo”, bien en cartas, redacciones o contado a sus amigos una película de cine que ellos no habían podido ver.

Porque el cine es otra de sus pasiones personales, y las películas del Oeste su rincón temático para el deleite. Unas preferencias que razona en su ubicación, casi siempre en el mundo rural, “donde el espacio y el territorio definen por necesidad el carácter de los personajes”.

Donde atravesar un desierto, perseguir o ser perseguido por ásperos o montañosos territorios, convivir con el ganado, son razones suficientes para que al héroe o al villano se le exija una determinada semblanza y catadura de naturaleza humana.

Como muchos narradores leoneses actuales, es testigo, aprendiz y continuador de la tradición oral de contar historias, “no solo en León, en todo el noroeste de España era habitual contar de viva voz historias en las reuniones familiares o de amigos”.

Como surgió este libro, sin intención previa, es su forma de concebir sus historias, más cuentos que novelas. En el cuento dice sentirse muy cómodo y le permite el uso de un lenguaje metafórico y la simbología para narrar los hechos que los originan.

Porque, como explicó, no es un narrador de un riguroso método racional que ya sabe desde el principio cómo va a discurrir el hilo conductor de su historia. “A veces. una idea, un objeto, una frase pensada o escuchada son lo que provoca la narración”. Una vez iniciada esa misma narración se va expandiendo, sin saber aún como va a finalizar, cada frase provoca, motiva y alimenta la siguiente.

Cuando la narración llega a la mitad y la parte del desenlace, “el relato se hace más fácil y rápido”, hasta ese momento es lento y complejo, creciendo pausadamente. Confesiones de las intimidades del creador literario, que compartió con los estudiantes con la naturalidad de quien cuenta un acontecimiento rutinario ocurrido instantes atrás.

Una naturalidad y cercanía con estos jóvenes estudiantes que viene en parte dada porque su origen. Pablo Andrés Escapa nació en 1964 en Villaseca de Laciana, donde vivió su infancia y juventud, hasta que el fin de sus estudios universitarios lo llevó a buscar una actividad profesional alejada de Laciana, donde aún conserva familiares y muy buenos amigos.

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