Desbloqueo de un nuevo edificio en el solar de León donde se dimensionó un anfiteatro romano para 8.000 espectadores
Va a hacer casi dos años que lleva paralizada en el corazón del Casco Histórico de la ciudad de León la construcción de un nuevo edificio de viviendas en un solar donde, tras el derribo del inmueble existente, aparecieron unos valiosos restos romanos. Ese valor no fue tanto por su tamaño, ya que fueron apenas unos pocos metros de un tosco muro, sino porque el lugar permitió calcular con gran fiabilidad el tamaño que llegó a tener el edificio al que ese muro pertenecía, de 20 siglos de antigüedad.
Lo que afloró en la cata previa a las obras del nuevo inmueble, que originalmente iba a disponer de una planta subterránea, resultó ser una parte del “anillo exterior del anfiteatro castrense de la Legio VII Gémina” que el imperio romano asentó en la actual capital de provincia, según confirmó el informe arqueológico y desveló ILEÓN con todo detalle. Es decir, del escenario y las gradas donde soldados y la ya creciente población del siglo I en la ciudad y la legión romana disfrutaban de espectáculos de luchas entre gladiadores y otras representaciones similares.
Según la documentación analizada por la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta, aquella infraestructura lúdica romana habría llegado a medir unos 80 metros de largo por 50 de ancho. Y según los expertos, ese tamaño arrojaría una cifra inmensa de espectadores posibles, hasta 8.000 al mismo tiempo. Su gran dimensión queda al descubierto si es comparada, por ejemplo, con los 5.200 asientos del Pabellón Municipal de los Deportes actual de la ciudad, que es la estructura cubierta más grande de toda la provincia leonesa.
Una vez documentado todo, el promotor de las nuevas viviendas tuvo que rediseñar el proyecto original, y ahora acaba de obtener el visto bueno por un lado del Ayuntamiento de León y por otro de Patrimonio de la Junta para poner nuevamente en marcha las obras.
Que queden “accesibles” para una “futura visita pública”
La licencia, curiosamente mencionada como para “vivienda unifamiliar” a pesar de sus tres plantas y sótano, sobre el solar de la calle La Rúa, número 37, se aprobó por parte de la Junta de Gobierno del pasado 13 de febrero, a favor de la empresa promotora, Bramasole Toscana SL. El acuerdo contempla la obligación de que “los restos correspondientes al anfiteatro romano deberán conservarse convenientemente in situ, evitando cualquier tipo de afección sobre los mismos”. Y además, como en otros casos aparecidos en las proximidades, en la calle paralela Cascalería, se debe respetar “la posibilidad de hacerlos accesibles para una potencial futura visita pública”.
Eso ocurrió también en los mencionados casos del número 3 de la calle Cascalería, conservados hoy en el bajo, el garaje, del nuevo edificio levantado, y completados a la altura del número 7 de la misma vía en 1999, que hoy son una cripta arqueológica que el Ayuntamiento muestra sólo bajo demanda. Después vinieron nuevos restos en los números 4, 6 y 8 de Cascalerías y 29 y 31 de La Rúa, lo que, unido, ha marcado el dibujo más exacto jamás conocido del anfiteatro legionense. El Consistorio, además de pedir que fase de construcción cuente con el seguimiento arqueológico de un técnico cualificado, exige que también diera visto bueno previo de Patrimonio a cómo se conservará este trozo de anfiteatro bajo la nueva casa.
El 'sí' de Patrimonio, que ya protegió la fachada
A comienzos de este mismo mes la Comisión de Patrimonio evaluó el proyecto final modificado, que ha redactado Liébana Arquitectos, autorizando la redistribución de pilares, muros y cimientos, cuyas zapatas no podrán ni rozar los dos muros milenarios de los anillos del anfiteatro. Y si la evolución supervisada de las obras deparara nuevos hallazgos, habría que volver a valorarlos y decidir sobre ellos.
Con todo esto, se desbloquea casi dos años después un proyecto que ha sufrido varios condicionantes y todos ellos vinculados al patrimonio. Porque primero la Junta determinó que el inmueble de la calle La Rúa, 37, tiene un grado de protección catalogado como IV-A dentro del Plan Especial de Ordenación, Mejora y Protección de la Ciudad Antigua de León, y “se le atribuye un valor arquitectónico ambiental de arquitectura popular”. Eso obligo a realizar toda la demolición del viejo edificio mantenimiento la fachada, cubiertas y elementos visibles al exterior, como permanece desde entonces junto al supermercado Covirán.
Quién 'defiende' el Camino de Santiago
Pero además, el proyecto se ve plenamente afectado por la máxima protección que supone el paso por La Rúa del Camino de Santiago Francés, Bien de Interés Cultural (BIC) y Patrimonio de la Humanidad. Hasta hace pocos meses, la vigilancia y obligación de autorización y respeto absoluto a la Ruta Jacobea correspondía a Patrimonio de la Junta. Sin embargo, ahora todo ha quedado en manos exclusivas del Ayuntamiento de León, desde que a finales de 2024 se aprobara definitivamente el Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico del Camino de Santiago de la ciudad, dejando ahora como único responsable al Consistorio.
Hay que recordar una larga lista de polémicas recientes entre Ayuntamiento y Junta por trabajos afectados por esa máxima protección del Camino de Santiago, permitidos por el Consistorio leonés pero que acabaron sancionados por Patrimonio, al observar que no se pedía la autorización previa obligatoria. Así, el llamado 'mamotreto' del velador de un conocido restaurante de la Plaza de San Marcelo, al que le siguió otra terraza fija de una pizzería, o varios casos de derrumbes autorizados de fachadas que deberían protegerse o licencias para polémicos apartamentos turísticos junto a la Catedral. A partir de ahora en todos los casos que ocurran ya la Junta no pintará nada sino que la responsabilidad y vigilancia será exclusiva del Ayuntamiento leonés.