Otro 'empate' más... y van más de ocho siglos de desacuerdo en León por si Las Cabezadas son 'Foro u Oferta'

Cabezadas de 2026 frente a San Isidoro

Redacción ILEÓN / Agencia EFE

Nada, que no hay manera. Pa cabezones los leoneses. Tanto sus munícipes como los curas del Cabildo Isidoriano. Que no hay acuerdo pese a estar llevando 'un cirio de cera bien cumplida y dos hachones de cera' a la Colegiata de San Isidoro desde hace más de 800 años para saludar a la primavera en buena lid. Pero la cuestión de si es Foro (obligación) con la Real Colegiata y Oferta (voluntariedad) de los munícipes sigue sin resolverse ocho siglos después.

Cabezonería que, sumado al espectáculo de ver bajar la cabeza por tres veces de forma exagerada (casi como si fuera un saludo japonés) a la Corporacion Municipal Legionense frente a San Isidoro, se conoce en León este encuentro de primavera de los concejales con los eclesiásticos como Las Cabezadas (el último domingo de abril).

Y también habría que decir que con el mismo resultado que en el de otoño, en Las Cantaderas (el domingo anterior a San Froilán), donde se repite exactamente la misma situación: una discusión entre el cabildo catedralicio, que afirma que lo hacen los corregidores obligados, y el municipio, que afirma que es cosa de querer hacerlo.

El Claustro de San Isidoro durante el 'Foro u Oferta' de Las Cabezadas 2026.

O sea, más de ocho siglos de cabezonería muy propia del Reino de León contemplan a los leoneses en este aspecto: que ciudadanos y curas discutena –amablemente y con cierta coña y puyitas, eso sí–, todos los años desde hace más de ocho siglos sin llegar a un acuerdo. Bizantinismo en estado puro, pero a la legionense y como en ningún lugar de España... y del mundo.

Así, este año ha han sido otro momento más de esos que los leoneses ya se saben el resultado —experiencia obliga si nunca ha habido ganador en tanto tiempo– pero siempre esperando las ocurrencias del síndico municipal (en este caso síndica porque fue la concejala Camino Orejas) y el del cabildo, porque a veces el espectáculo de retranquear las opiniones una vez expuesta alguna cuestión difícil de sortear es algo bastante divertido de ver (y de reír).

Este año, según la Agencia EFE, también se consiguió ese tono distendido y cargado de humor, condicionado también por un invierno especialmente lluvioso que llevó incluso a bromear con la posibilidad de haber tenido que pedir “el milagro inverso”.

Tierra de mujeres

Como novedad, la ofrenda ha incluido unas entradas para el festival León Solo Música (19 de junio), incorporadas como guiño contemporáneo dentro de un rito medieval que no renuncia a dialogar con su tiempo.

Más allá del pulso entre Foro u Oferta, la ceremonia ha puesto el acento en León como tierra de mujeres. Orejas ha hilado el origen de la tradición con figuras clave de la historia leonesa como la infanta Doña Sancha, protagonista del relato del milagro de 1158, y la reina Urraca I de León, de cuyo fallecimiento se cumplen ahora 900 años y cuya figura se reivindica como la de una monarca por derecho propio.

Un cirio de cera bien cumplida y dos hachones de cera entrega el Ayuntamiento en Las Cabezadas, con la síndica Camino Orejas este año 2026

Es un legado que enlaza con las mujeres que hoy sostienen las tradiciones: las que bailan los bailes populares, portan pendones de decenas de kilos y mantienen vivo el folclore generación tras generación.

La discusión tuvo como protagonistas al abad de San Isidoro, Luis García Gutiérrez, en representación del Cabildo isidoriano, y a la concejala de Comercio, Consumo y Fiestas, Camino Orejas, como síndico municipal.

Para variar, no hubo acuerdo. Tras el debate, sin vencedor y con las posturas intactas, ambas partes se han ofrecido tablas, emplazándose –una vez más– a repetir la discusión el próximo año.

El cirio y los hachones fueron han sido, celebrada la misa en la basílica y, ya en la plaza, canónigos y munícipes han protagonizado las tradicionales tres reverencias exageradas que dan nombre a Las Cabezadas, escenificando el fin del desacuerdo… hasta la próxima edición, camino de los nueve siglos de no ceder ni un ápice la posición ni curas ni munícipes.

Un sequía, en el origen

La raíz de esta tradición se remonta a 1158, cuando, ante una pertinaz sequía, los leoneses sacaron en rogativa el arca con las reliquias de San Isidoro.

A unas dos leguas de la ciudad, el arca se hizo tan pesada que resultó imposible moverla, hasta que la infanta Doña Sancha prometió que no volvería a salir del templo. Entonces, según las crónicas, unos niños pudieron devolverla con facilidad y comenzó a llover.

Llegada de la Corporación Municipal a San Isidoro en Las Cabezadas 2026.

Desde entonces, León regresa cada año a San Isidoro para agradecer aquel hecho, sin saber –ni pretender saber– si lo hace por obligación o por voluntad, manteniendo vivo un empate que forma ya parte de su identidad.

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