Un kilo hoy, alimento medio año

Foto de SportLeón.

Ciento diez toneladas alimentos no perecederos y de primera necesidad han sido el botín obtenido este año pasado sólo en la campaña navideña de la provincia por el Banco de Alimentos de León, una entidad sin ánimo de lucro que ha sido la beneficiaria de la auténtica marea solidaria demostrada por los leoneses, este año más que ningún otro.

Este es el recuento “emocionante” y sobre todo “muy muy agradecido” que hace la responsable del Banco de Alimentos, Juani Pérez del Blanco. Porque la escalada “desde el año 2010” en las campañas de recogidas de alimentos para familias necesitadas de alimentos básicos ha sido tremenda y ha continuado en 2013.

Por momentos, estuvo a punto de desbordar la posibilidad de gestión del Banco de Alimentos leonés ese tsunami de aportaciones a través de todo tipo de colectivos, asociaciones, colegios, barrios, empresas, supermercados, organizaciones... En total, Pérez estima que les llegarían productos de no muchas más de 50 campañas diferentes, “algunas campañitas, pero todo cuenta”. Y si han parecido más es “porque muchos de los colectivos que las han organizado han aparecido más en los medios”.

A la postre, los 10.000 kilos de más que el Banco de Alimentos estima a día de hoy haber superado respecto al año anterior traen una noticia excelente: “Con lo que hay almacenad ahora mismo, nos da para cubrir completo medio año” de entrega de lotes de las familias que pasan más hambre; y en el caso específico de algún alimento en particular, “podría llegar hasta octubre” nada menos, casi casi hasta las campañas del próximo invierno. “Todo esto nos da tranquilidad, pero no queremos que se baje la guardia”, defiende Pérez del Blanco.

El peor momento, de más agobio, fue a finales de noviembre de 2013, cuando se desarrolló la potente campaña nacional, porque entonces “entró todo de golpe”. En cambio, el fruto de recogidas más reducidas llegó mucho más escalonado y ha permitido organizar mejor tanto el almacén habitual como el que excepcional y “gratuitamente” les cede Mercaleón, “a quien tenemos muchísimo que agradecer, que quede muy claro”.

Labor de 6 voluntarios y 8 reclusos

Los dos están hoy “petados” pero ya han comenzado a vaciarse. Porque los seis voluntarios estables del Banco de Alimentos, ayudados por otras seis personas que realizan trabajos para la comunidad y dos reclusos más, ya han iniciado el goteo de entregas diarias, a un ritmo normal de cuatro familias por día, de media.

Que haya “mucho más de algunos alimentos que de otros” no es ningún problema, explica Pérez Del Blanco, “porque unos paquetes los enfocamos más a desayunos, con leche, galletas y cacao; mientras otros son más de proteínas, con arroz, aceite y conservas; y otros más de arroz y diferentes tipos de pastas, algunos con productos específicos, como por ejemplo los que van a musulmanes”. Hay de todo y para todas las necesidades. Lo cual no quiere decir que el resto del año no haya que seguir haciendo un valor de la solidaridad con quienes peor lo están pasando.

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