Hoy es San Blas y la cigüeña cumple... con creces

Numerosos nidos y numerosas inquilinas ya se avistan por muchos rincones de la provincia, coincidiendo con San Blas.

C.J.D.

3 de febrero. San Blas. Y ya es de todos conocido: “Por San Blas, la cigüeña verás; si no la vieres, año de nieves”. Eso es lo que dicta la tradición de nuestro rico y muy sabio refranero. Y eso es lo que cumple, aunque cada año con más avance respecto al calendario, esta bella ave zancuda que puebla árboles, campanarios, postes de la luz, espadañas y cualquier otro alto prominente por todo lo largo y ancho de la geografía provincial leonesa.

Porque un año más, llega San Blas y nuevamente la cigüeña ya ha sido vista en sus nidos del año pasado con mucha, a veces muchísima antelación. Hay quien afirma estar convencido de que ni siquiera llega ya a migrar hacia más cálidos parajes del sur, como ha sido siempre su costumbre. Acaso se deba este adelanto de la cigüeña al traído y llevado cambio climático. Y este año con más lógica, porque las suaves temperaturas que se han registrado en lo que llevamos de invierno han facilitado claramente su presencia en la provincia leonesa.

Las cigüeñas ya pueblan la colonia de nidos situada en Campo de Santibáñez.

Sea como fuere, la cigüeña ya está entre nosotros. Una de las más admiradas de la capital leonesa, la que habita el capitel de la plaza de San Isidoro de León, ya ha sido testigo durante muchas jornadas del especial ambiente que en este lugar de la ciudad provoca desde hace ya dos semanas y media el mediático juicio por el asesinato de la presidenta de la Diputación, isabel Carrasco, en la cercana Audiencia Provincial.

Igualmente, otros lugares donde la cigüeña se convierte en estampa espectacular, como la comuna de nidos de Campo de Santibáñez, por destacar alguno, ya han cobrado toda la actividad propia de estas aves: su llamativo batir de alas y el clotorar o castañetear de sus picos, así como sus rituales de apareamiento, la crianza de los huevos y la rutina de la búsqueda de alimento por praderas no demasiado lejanas.

Todo un espectáculo que ya nadie es capaz de saber si augura nieve o no, visto el precedente del pasado año, en el que las zancudas soportaron sobre sus plumas ingentes nevadas de las que se suponía apriori que habrían retrasado algo su llegada a latitudes leonesas. Sea como fuere, por San Blas, y antes si es posible, a disfrutar de su convivencia entre nosotros.

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