Dos cursos del Ecyl en Villablino avanzan en mejorar la cualificación para acceder al mercado laboral

Alumnos del curso de formación forestal del Ecyl en Villablino. // Luis Álvarez

Iniciarse en las bases primordiales de un oficio es lo que buscan los 18 alumnos asistentes a los dos cursos que el Ecyl (Empleo Castilla y León) imparte en Villablino desde el pasado mes de noviembre. Uno de ellos, el forestal, ha llegado a su ecuador, mientras que el de albañilería acaba de cubrir un tercio de su tiempo de formación.

Los alumnos, que se encuentran dentro de un amplio abanico de edades, desde los más jóvenes de apenas una veintena de años hasta los mayores que ya superan las cuatro décadas, todos ellos residentes en el municipio, presentaron su solicitud y fueron admitidos para firmar en contrato de formación y empleo necesario para iniciar las actividades.

Todos confirman con una unanimidad sorprendente, que el curso les está sirviendo para el objetivo previsto, mejorar su cualificación y competencias laborales, “sí que estamos aprendiendo las bases del oficio”. Hablan solo de las bases, porque saben que luego la experiencia va a ser fundamental para mejorar.

Puestos ante el interrogante sobre qué parte del curso podría ser mejorable, que pueda servir para la evaluación final y a tener en cuenta en ocasiones posteriores, encuentran aspectos mejorables, como el de “mejorar la comunicación con el Ayuntamiento”, los de actividad forestal, en referencia a que es quien les facilita el transporte a los lugares de trabajo y muchos días solo cuentan con un vehículo, que debe hacer varios viajes, “con la pérdida de tiempo que puede suponer” y por tanto de la eficiencia en el trabajo a realizar.

El otro grupo, el de albañilería, ve en el tiempo de desarrollo de la actividad, en pleno invierno, el inconveniente de que todos los puntos de la realización del trabajo práctico “son exteriores y nuestro clima es el que es, bastante frio”, por lo que creen que en previsión de las estaciones climatológicas se hubiesen buscado obras a realizar en ubicaciones interiores y exteriores.

Lo realmente importante para ellos es estar satisfechos de su participación en los cursos, “aprender y mejorar nuestras posibilidades de acceder a un trabajo en el futuro”, con la certificación de las competencias profesionales adquiridas, que se les entregará al finalizar.

El final llegará el 31 de julio para los alumnos de albañilería después de nueve meses y el 30 de abril para los de actividades forestales, con seis meses de aprendizaje. La formación incluye una división mitad y mitad de formación teórica en las aulas de la Casa de la Cultura y prácticas laborales. Para unos, en mejoras en las instalaciones del recinto y edificios del mercado de ganados de Villablino y para los otros hasta el momento en el desbroce, limpieza y señalización de las rutas verdes a Caboalles y a Villaseca.

La 'Facendera', que es el nombre oficial del curso de albañilería, se ocupará más delante del acondicionamiento y adoquinado de la calle Omaña y de mejorar el muro perimetral del Polideportivo Municipal, ambos en Villablino. Mientras que el de 'conservación y mejora de montes en Villablino', o de actividades forestales, tiene pendientes los trabajos en la 'ruta de los molinos' y la 'ruta del oro', ambas en Rabanal, la 'bike minera' y acondicionamiento de dos parcelas en el Polideportivo.

Los cursos cuentan con unos presupuestos de 143.000 y 95.000 euros, respectivamente, para albañilería y forestal. Dinero destinado a los contratos de los alumnos, contratación de monitores, alquiler de equipos, materiales necesarios, equipamiento y gestión. Como curiosidad se puede hacer la división de cantidades entre números de alumnos para saber que, enseñar un oficio de albañilería tiene un coste de 17.875 euros, mientras que aprender el oficio para realizar actividades forestales, cuesta algo menos 11.875 euros.

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