Modesto Méndez, un jubilado muy activo que recrea oficios tradicionales con sus manos en Villablino

Modesto Méndez Oveja, con una muestra de su colección. // Luis Álvarez

“Había que entretener el tiempo”, dice Modesto Méndez Oveja. Y como las clases de informática y ayudar a su esposa en casa le seguían dejando tiempo libre tras su jubilación, este antiguo electromecánico minero de interior montó su pequeño taller y comenzó a dotarlo de herramientas y aparatos que lo hiciesen operativo. “No tenía muy claro un objetivo, esto fue surgiendo por sí solo, una vez que haces el primero, piensas en hacer otro” y así poco a poco ha recreado un auténtico museo etnográfico en el bajo de su vivienda en Villablino, que es al tiempo cochera, almacén y taller.

Hasta 23 aparatos de autómatas hemos contado en las estanterías donde los almacena, además de pequeñas maquetas de edificaciones de su pueblo de origen, Matalavilla (en el municipio de Palacios del Sil), como la vieja iglesia del pueblo o la ermita de San Roque, una cabaña, su casa natal, un hórreo y un potro de herrar.

Todo está hecho por sus propias manos: instrumentos, animales o figuras humanas son tallas suyas. Lo que ha tomado prestado son los motores eléctricos que hacen posible el movimiento de las figuras, “son todos pequeños motores de antiguas lavadoras, las de ahora ya vienen con placas digitalizadas, aunque se pueden comprar los motores”. Pero ya hace algunos años que ha dejado su actividad creadora, por los problemas de espalda, que le castigan para pasar horas frente al banco de trabajo.

Ante el comentario de la posibilidad de llevar las piezas a un museo para que puedan ser contempladas por la gente, asegura con humildad que “no sirven para un museo, son muy toscas, para eso deberían estar elaboradas con más finura y estar mucho más pulidas”. No obstante, siempre que se las han pedido las ha dejado, con una especial recomendación: que luego se las devuelvan “todas”, pues en el fondo son sus pequeñas criaturas a las que les tiene un afecto especial.

Así, este invierno han formado parte del Belén Navideño instalado en la iglesia de Caboalles de Abajo. En la Casona de Murias de Paredes fue otro de los lugares de muestra al público, “y un grupo de mujeres de Murias me las pidieron para llevar a León a una muestra de labores femeninas”. Y también estuvieron una temporada en el Museo de la Trashumancia de Torre de Babia.

Un repertorio de labores masculinas y femeninas

Las figuras recrean labores y oficios tradicionales, masculinos: cordeleros, herrador, zapatero, segador, fragua y herrero, madreñero, panadero, carpintero, afilador o serradores. Además de otras labores tradicionalmente femeninas, como las de mazadoras de manteca (con máquina y con odre), moledora de café, cardadora, lavandera o una mujer acunando a un niño. También los aparatos necesarios para algunas labores, como los molinos de agua, las norias movidas por animales o una recreación de la fragua de Compludo. A los que el movimiento da un toque mucho más verosímil.

Fue pastor trashumante, aprendió el oficio de herrero, tuvo su propia fragua, trabajó para las empresas que construyeron los embalses de Matalavilla y Las Rozas y se jubiló en Hullas del Coto Cortés como electromecánico minero

Para la creación de las figuras se ha servido de su afición a la talla “y las habilidades obtenidas con el trabajo de electromecánico”. Aunque ese no fue siempre su oficio. Empezó con su padre “como pastor trashumante, bajábamos a Extremadura”. A los 18 años convenció a su padre “para vender las ovejas, ya no daban para vivir”, y en Villablino “aprendí el oficio de herrero como aprendiz de Primo”. Tuvo después su propia fragua en el pueblo. “También trabajé para las empresas que construyeron los embalses de Matalavilla y Las Rozas, antes de entrar en la empresa Hullas de Coto Cortes como mecánico, donde me jubilé”.

En su taller, almacena centenares de utensilios antiguos, ya en desuso, de los que utilizaban en su casa con los animales, de los que ha comprado, le han dado o recogido tirados en cualquier esquina. Herramientas y aparejos de la labranza, del uso cotidiano en los hogares. Ha tratado de colocarlos en la pared para que se puedan ver con facilidad y las simulaciones de cabezas de animales de madera, hechas por él para servir como parte de la exposición.

Tiene además una faceta de inventor, él dice que “no, solo son cosas para ayudar en los trabajos”. Como ejemplo este: muchos años antes de que anunciasen en la televisión el calzador de calcetines y zapatos llamado 'Sockslider', Modesto ya se había hecho dos para él, con un trozo de tubo de pvc y dos asideros alargados, pues sus problemas de espalda le dificultaban mucho esa labor. También ha construido una silla dotada de un sistema de tres ruedas que sirve para subir o bajar a personas sin movilidad por las escaleras, y un aparato que facilita sobremanera el embutido de los lomos, que los afines a los samartinos saben de la dificultad de esta labor.

Cuando el sistema de jubilación nos regala personas tan activas y con inquietudes especiales como es el caso de Modesto, además de facilitarles a ellos mismos la vida, al resto de la sociedad nos obsequia con recreaciones de la memora que dejan de ser ideas etéreas para convertirse en realidades físicas. Y no son pocos los ejemplos de estas personas que tenemos a nuestro alrededor.

Etiquetas
stats