'Saben aquell': Eugenio

'Saben Aquell', película de David Trueba sobre el humorista Eugenio y su mujer Conchita.

Antonio Boñar

Saben aquel que diu que era un tío que estaba en la terraza de un bar. En eso que va el camarero y le diu:

— ¿Qué va a tomar el señor?

— Le diu, estoy tomando el sol.

— Diu, perdone, pero para estar aquí sentado tiene que pedir algo.

— Diu, pues vale, deme un pitillo.

Este es uno de los miles de chistes con los que Eugenio hizo reír a todo un país durante esos años convulsos pero irremediablemente optimistas de la Transición y los primeros 80. Su humor tenía mucho de representación, con esas pausas y silencios, con ese aspecto de enterrador profesional y ese rostro serio e inmutable, eternamente escondido tras unas gafas oscuras y el humo de un cigarrillo. Los chistes eran buenísimos, pero era su forma de contarlos lo que le hacía distinto a todos los cómicos conocidos hasta entonces (y me atrevo a asegurar que también a los posteriores). Era un tipo genuino, genial e intransferible, con un control casi absoluto para jugar con el público, para generar con esa seriedad muda e impostada una tensión que solo podía liberarse con unas primeras risas nerviosas que enseguida se contagiaban entre la audiencia para estallar en forma de carcajada cuando el chiste terminaba. Esa imperturbable forma de actuar creaba un grotesco contraste entre lo que decía y cómo lo decía que ayudaba a centrar la atención en los textos, perfilando el chiste sobre cualquier otra estéril distracción. Eugenio fue sin saberlo el precursor ibérico del llamado deadpan, ese tipo de humor seco y directo que juega con la inexpresividad como recurso cómico.

Saben aquell se detiene sobre los años más luminosos de la vida de Eugenio, esos en los que conoce a Conchita, el amor de su vida y una mujer sin la que sería imposible entender la compleja personalidad del artista. David Trueba nos cuenta con una sencillez y ternura abrumadoras cómo un aprendiz de joyero se enamora de una joven cantante, cómo juntos forman un dúo musical que se gana la vida malamente en pequeños locales y pubs de Barcelona, cómo crecen su amor y sus hijos, cómo llega como un pellizco travieso del destino la certeza de que sus chistes entre canciones son lo que el público quiere disfrutar, cómo el éxito repentino y espoleado por la venta de casetes y la aparición en televisión estalla en sus vidas, cómo la enfermedad cruel y siempre perversamente inoportuna se ceba con Conchita.

Lo que ocurrió después no cabe en esta película, ese otro Eugenio lleno de sombras que no supo vivir sin ella, forma parte de un cuento más triste y oscuro. Porque esta emocionante, delicada y maravillosamente interpretada cinta es sobre todo la historia de un amor. 

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