Cimanes del Tejar, un antruejo con semilla de futuro

Máscaras del antruejo de Cimanes del Tejar

En tiempos de globalización, una niña de Río de la Plata puede llegar a vestir de forma muy similar a como lo hace otra que resida en Múnich. La búsqueda de lo tradicional, de la raíz, de lo diferente se convierte en un reclamo, incluso, en una brújula que nos oriente ante toda esta vorágine de noticias que pasan de moda a las veinticuatro horas.

En la localidad ribereña de Cimanes del Tejar, en el año 2016 un grupo de vecinos y vecinas decidió recuperar su antruejo (del latín introĭtus, entrada a la Cuaresma) principalmente para trasmitirle este valor cultural a los más pequeños. El pueblo, que en esta época del año cuenta con unos noventa personas (cerca de quinientas en verano) consigue mantener su colegio abierto con tres alumnos.

Pili, una de las integrantes de la Asociación Recreativa Cultural Valdaguas explica como ese primer año se sumaron una veintena de personas y que éste cuenta ya con unas doscientas, las mismas que hoy, día de antruejo, recorren las calles de Cimanes demostrando que lo ancestral aviva la llama de lo colectivo, de lo social. La chifla, el tamboril, la gumia, el hojalatero, el toro, los guirrios o las madamitas son las protagonistas de esta tarde. Vecinas y vecinos tanto del pueblo como de los aledaños siguen la comitiva atentos a que los guirrios no les hagan pillerías o que la gumia no le ensucie la ropa con cernada.

Pili recuerda como parte de los personajes que dan color a este sábado a Cimanes ya lo hacían en su infancia. El objetivo, indica, es recuperar todos los posibles, como el burro de boda que lo consiguieron este año al que se sumarán los novios el próximo. La suma de fuerzas entre Ayuntamiento, Junta Vecinal, la asociación y ayudas del ILC hacen ya del antruejo de Cimanes uno de los más destacados de la zona.

Ya entrada la noche, mientras disfrutan de las orejas de carnaval, rosquillas y diversas bebidas la conversación gira en torno al desfile del martes en la capital leonesa. Las ganas y la ilusión están latentes y esperan que un año más la convocatoria sea un éxito. Con la música de fondo, uno de los protagonistas, en este caso el hojalatero, indica que hoy cuentan con tres madamitas, tres guirrios y tres hojalateros. “El objetivo es que esto tenga continuidad y eso solo se consigue si hay relevo generacional, algo que, por suerte, lo estamos consiguiendo”.

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