Insomnio

Dormir mal por la noche es desesperante.

Nada, que sigo sin dormir. Que te estás fugando de mi vida, que llevo tiempo dejándote marchar, que sigo sin entender cómo se trepa un sueño desde el vacío que dejan tus pies sobre el lienzo tierno de cualquier noche nuestra. Que las palabras son mucho menos que los besos, que el deseo no se escribe, solo se quema hasta romperse. Que tú anhelas otros versos nuevos, que ya no esperas precisamente estos nuestros, tan gastados.

Nada, que aún no he aprendido a dormir lejos de tu piel encendida, que mires en los bolsillos de tus pantalones cuando me eches de menos. Que no temas nunca decirme lo que sientes, que no me mientas con ningún abrazo flaco. Que estoy cansado de ver tus ojos congelados en alguna despedida que no terminamos de creernos, que todo esto ya me suena, que te vaya bonito. Que hoy he aprendido a poner una lavadora y a olvidarte un poco. Que me devuelvas las alas, que prefiero este barullo de palabras sin besos antes que cualquier silencio.

Nada, que dormir es abandonarte, que odio el frío blanco de esta biblioteca sin risas, y el acoso tenaz del paso del tiempo, y el amor barato de algunos lunes, y el olvido imposible de tantos días sobre la misma boca, y la incertidumbre repentina que se asoma a nuestra vida, revolviéndolo todo con una absurda cadencia, recordándonos con mediocre insolencia que no somos distintos de los demás.

Nada, que no quiero dormir, que no sé hacerlo sólo, que añoro proteger tus sueños como un lobo fiel, y esa misteriosa certeza de no saber nunca que soñabas, y enredarnos juntos en el mismo calor o tropezar en el abrazo de siempre, y tardar mil caricias o cuatro besos en deshacer ese embrollo que se parece tanto al amor. Y que me estoy haciendo el valiente de nuevo, y que hacerse el valiente se parece mucho a serlo. 

Nada, que no duermo, que me persiguen los delirios. Que recuerdo esa extraña noche de verano en la que aquel niño me preguntó de repente: ¿Y si se rompen los árboles, las estrellas, el mar…? ¿Y si se rompe la vida…? Que el cielo, la noche y el verano dibujaron un silencio perfecto sobre su imaginación, y que luego aquel niño lo desordenó todo con una carcajada. Que yo no supe cómo responderle entonces. Que ahora sí sabría hacerlo: si se rompe la vida, ya nunca más puedes dormir, le diría.

Etiquetas
stats