Los peluqueros tradicionales de León justifican con la calidad su distinción frente a las ‘low cost’

30 Aniversario Peluquería y Estética Marqués

M.C.

Han notado la proliferación de las peluquerías 'low cost', pero lejos de sentir temor por este nuevo tipo de negocio, los estilistas de las peluquerías tradicionales de León no pronostican un buen futuro a estos locales, donde es posible cortarse el pelo hasta por cinco euros. “Son peluquerías de corta vida, que no consiguen sostenerse en el tiempo”, coinciden algunos de los profesionales entrevistados.

'Peluquerías de paso'

“Abren, pero están destinadas al fracaso, a cerrar, porque no se trata de un modelo de peluquería que la clientela aguante, son peluquerías de paso”, declara un estilista de la zona de San Claudio, quien añade que se trata de peluquerías limitadas a la hora de encontrar personal: “La gente deja de trabajar allí, por las condiciones de los contratos. Son lanzaderas de peluqueros que acaban de salir de las academias y empiezan en el mundo laboral, ya que en otras peluquerías tienen difícil acceso porque se pide experiencia”.

“De la misma forma que aparecen desaparecen, como hemos podido comprobar con la cadena 'Oh my cut!'. En varios años montaron varias en la ciudad de León, pero actualmente sólo resiste una, la cual entiendo que sea capaz de sacar beneficios”, puntualiza otra peluquera de los alrededores de Correos en el centro.

Según los datos facilitados por la Cámara de Comercio de León, en la capital hay un total de 337 establecimientos dedicados a la peluquería lo que multiplicado por 1,5 (que es la media de empleados que suelen tener este tipo de negocios) la cifra aproximada de profesionales que se dedican a este sector es de alrededor de 500. En el caso de la provincia, el número de peluquerías asciende hasta las 773 y el número de trabajadores a unos 1.160. De entre estos trabajadores, los consultados en este reportaje aseguran que no se sienten perjudicados, ni siquiera con peluquerías de este tipo abriendo al lado de su negocio.

El reclamo de precios bajos, y 'la calidad' en tela de juicio

“La gente acude por una llamada de bajos precios, para después volver a un salón de peluquería para arreglar el trabajo anterior. Yo no me siento perjudicada para nada. Mis precios no son caros, son este tipo de peluquerías las que no valoran su trabajo. Competencia es todo aquel que ofreciendo lo mismo que tú, lo hace mejor. Si es más barato, no es competencia”, sentencia la dueña de un salón de peluquería en Eras de Renueva.

La peluquería consultada en la zona de Correos observa claramente “consecuencias negativas para sus propios clientes por un lado, ya que se aprovechan de la falta de recursos de algunas personas; pero a la larga, consecuencias positivas para el resto de peluquerías porque ayudan a que la gente se dé cuenta de qué lo barato sale caro y el que cobra algo más lo hace por algo: mejores productos, mejor trato al cliente y mejor servicio a la larga”. “Creo que perjudica sobre todo a las peluquerías que tienen un cliente objetivo similar al que buscan ellos, como por ejemplo otro tipo de peluquerías 'low cost' sin ser franquicia y peluquerías dónde la media de edad de los clientes superan los 60 años, centradas en pensionistas, parados y gente con pocos recursos. Juegan con el reclamo de bajo coste y, una vez dentro, te intentan vender lo necesario para sacar su propio beneficio. Se basan en el engaño”, añade.

“En mi caso no he bajado los precios por ajustarme a ellos, es más, alguno de los servicios los he incrementado y lo seguiré haciendo en función de la rentabilidad de los mismos, ya que nos siguen subiendo la luz, los impuestos, los productos etc”, puntualiza la misma propietaria.

“No me puede afectar, mi tipo de clientes no acudiría a una peluquería de tinte por cinco euros”, confiesa el peluquero de la zona de San Claudio. El experimentado profesional justifica los bajos precios de las peluquerías 'low cost' en el contacto directo con fabricantes de productos y en que muchas de ellas generan su propia marca: “Son franquicias que producen su materia prima, tintes, espumas y lacas a un coste bajísimo y por ello pueden permitirse dar esos precios económicos. Pero es imposible que en calidad superen a los productos con los que trabajamos nosotros, no cubrirían gastos”. Como consecuencia, el mismo peluquero sostiene que las clientas con el paso del tiempo notan falta de profesionalidad debido a que “sus productos no cubren la cana, dejan el pelo seco, estropeado y sin brillo”.

A pesar de que todos los peluqueros consultados apuntan sin titubeos que se trata de peluquerías 'eventuales' que no consideran competencia por su manera de desarrollo del negocio, sí que aseguran que son más dañinas que las sumergidas o en negro, debido al gran escaparate que ofrecen a pie de calle, donde publicitan sus precios. “Puedo perder un servicio de una clienta que entre a probar, pero al final la mayoría vuelve a la peluquería de siempre”, “la la gente no es tonta y termina por valorar el esfuerzo de los demás”, comentan los peluqueros de la zona de San Claudio y de Correos del centro de León, respectivamente.

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