Manual de uso práctico del paraguas en aglomeraciones

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El paraguas lo define la RAE como un “utensilio portátil para resguardarse de la lluvia, compuesto de un eje y un varillaje cubierto de tela que puede extenderse o plegarse.” Pero cuando te golpean, intencionadamente o no, con uno de ellos la mayoría piensan que quién inventaría ese dichoso instrumento. Guardar un buen uso del mismo sin molestar a los demás es síntoma de buena educación, y más en aglomeraciones como las que hay en Semana Santa.

El uso del paraguas se remonta a China y la India, pero no fue introducido en Europa hasta el siglo XVII. En un principio sólo les era permitido llevarlo a las mujeres, pasando después pasó a ser un atributo de la burguesía. El paraguas ha de ser ineludiblemente impermeable y sin agujeros, y suficientemente amplio como para resguardar de la lluvia buena parte del cuerpo. Se cree que el paraguas es la evolución europea del parasol, añadiendo la tela impermeable hacia el siglo XVIII. Las varillas plegables se incorporarían en el siglo XIX.

Los primeros paraguas o parasoles conocidos tenían una estructura de madera o de hueso de ballena. Pero un inglés, Samuel Fox de Sheffield, inventó en 1852 la estructura de acero, poniendo fin así a los pesados paraguas de madera y que eran más complicados de manejar.

Pero el paraguas necesita de un uso, para no molestar tanto a los que no lo usan como a los demás usuarios del instrumento antilluvia. Algunos consejos básicos para su uso:

  • Si va con paraguas procure caminar por la acera o parte derecha siempre que pueda, siguiendo el flujo del tráfico. Así evitaremos encontronazos con otros caminantes. Además si lleva paraguas deje libre la zona más próxima a la pared para que personas que no lo llevan puedan guarecerse de la lluvia. Siempre deje la zona próxima a las paredes, donde llueve menos, a las personas que no llevan paraguas.
  • En caso de cruzarse con más personas con paraguas el más alto que lo levante, teniendo cuidado el más bajo en adecuar la altura de su paraguas a la otra persona para no agredirlo innecesariamente. Esto tiene una excepción, si se lleva un paraguas “maxi” o tamaño familiar es más conveniente que se eleve este por cuestiones práctias, el pequeño cabe debajo del grande y no al revés.
  • Si llevas el paraguas cerrado procura llevar la punta hacia abajo, no sea que provoques golpes en plan justa medieval.
  • Hay que ser solidarios y tapar a nuestro acompañante e incluso si estás parado protege un poco a quienes te rodean, seguro que te obsequian con una sonrisa de agradecimiento.
  • Los paragueros existen y deben usarse al entrar en un establecimiento que cuente con ellos. Y por favor procura no equivocarte de paraguas al salir, aunque a veces es difícil.

Con un poco de voluntad de todos las aglomeraciones paragüeras de estos días acabarán sin heridos innecesarios y disfrutando de la lluvia que tanto hace falta.

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