León desde el nuevo Ordoño II, que da la bienvenida al otoño tras sus criticadas obras

Una fotografía de León vista desde Ordoño II en un atardecer a finales de verano. Foto: Alba Mañanes.

Se acaba el verano y el ocaso ya se acerca pasadas las ocho de la noche. Una periodista de iLEÓN sale de Redacción y se encuentra con este atardecer en Ordoño II que merece la pena fotografiar. Alba Mañanes consigue así la primera imagen icónica de la nueva estampa de la avenida principal de la ciudad, tras haber estado más de medio año cerrada por sus obras de remodelación.

Unos trabajos que este periódico digital ha vivido en primera fila, ya que desde diciembre de 2017 su redacción está instalada en la misma, justo al lado de la entrada al aparcamiento subterráneo por la entrada de la plaza de Guzmán; en los que a veces estupefactos los redactores han comentado desde el ventanal de su sede cómo se llevaban a cabo. Anécdotas hay muchas, pero el resumen de todas ellas es la sensación de lentitud y desidia que aparentaban las interminables faenas para terminarla. Cosa que confirmaron los comerciantes de la calle con un comunicado de protesta de la misma FELE.

Algo que, siendo ya del barrio del centro, también se han podido comprobar entre los vecinos. Unas obras, terminadas a finales de julio, pero abiertas en agosto después de varios retrasos, que han costado 429.000 euros y que, además, no parecen haber dejado contentos a muchos leoneses. Las críticas entre los habitantes del distrito centro han sido más que destacadas, sobre todo a la hora de preguntarse si lo que se ha invertido no ha sido excesivo para el resultado obtenido tras ocho meses de reformas.

Por no hablar de la sombra de los árboles que se han perdido en el que antaño fue el Paseo de las Moreras (como se ven en este reportaje de la Historia de Ordoño II), ya que se han sustituido por madroños y variedades cuyo crecimiento es eminentemente vertical. O del casi nulo cambio de la visión general de una calle que se planificó para ir peatonalizándola hace 20 años y que ha terminado siendo otra vez reasfaltada sin prácticamente cambios en las aceras salvo la disposición de los parterres; que sí son nuevos, pero que provocan división de opiniones entre el respetable.

¿Tanto dinero en Ordoño II para este resultado?

O la gran sorpresa de encontrarse macetas de plástico instaladas en las nuevas pérgolas, con las que toda la ciudad ha enarcado como mínimo una ceja en señal de extrañeza. Lo que se vendía como ocho jardines verticales pareció desde el principio un mal chiste. Con gente criticando que en una ventolera de las que hubo en junio pasado esas macetas (y esas flores que encima aún regadas por goteo, se han secado en verano), pueden salir volando y causar un destrozo. Algunos las definen en redes sociales como “bades de plástico a tres metros de altura” que encima ya han visto en otras ciudades.

El resultado final de todo el conjunto no es que sea feo, por que en el fondo parece la misma calle; pero sí resulta chocante comprobar cuánto ha costado la plancha de hormigón que se ha echado por debajo del asfalto y cuánto tiempo ha llevado sustituir el destrozado pavimento de adoquines. ¿Tanto dinero para ésto? Eso es lo que se preguntan los leoneses.

Aunque más extraño es todavía darse cuenta de que en el cómputo de obras para cambiar la estampa de la ciudad por parte del Equipo de Gobierno es tirando a negativo. La vergüenza que han pasado muchos leoneses al ver el terrible desengaño de la 'playa del Grano', incluso muchos de los que defendían al Ayuntamiento en la inmensa polémica desatada que provocó multitudinarias manifestaciones, ya le da un suspenso claro.

Pero las obras de Ordoño, en pleno año que se suponía turístico y aún cumpliendo los plazos previstos, no han acabado con el enfado de la ciudadanía sino todo lo contrario; lo han aumentado porque no llegan a comprender cómo lo realizado no se ejecutó en la mitad de tiempo (y algunos que no se aprovechara para crear un carril bici de verdad). Y se vea un cambio tan escaso con lo anterior que pareciera que no hubiera sido necesario más que asfaltar, y punto, en vez de soltarle un pastón a una empresa para obtener en apariencia el mismo resultado.

Aunque de ser negativo, lo más es darse cuenta de que a todo un exconsejero de Fomento de la Junta, como es el alcalde Silván, las grandes obras de bandera que tenían que hacer brillar su mandato hayan terminado siendo consideradas un fiasco. La imagen de su concejala de Urbanismo, Ana Franco, está muy deteriorada entre los vecinos de León por sus polémicas decisiones, y, por ósmosis, perjudica a la suya como responsable máximo de la gestión municipal.

Difícil tiene pasar a la Historia de la ciudad con buen recuerdo popular en este aspecto. Y eso sin hablar de otros asuntos municipales y políticos, que no es cuestión de 'enredarse' más allá en un artículo sugerido por una sola fotografía.

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