El día que cambió el mundo

Las Torres Gemelas del Worl Trade Center fueron los edificios que desaparecieron a consecuencia del ataque terrorista del 11-S

Sin duda el 11-S de 2001 pasará a la Historia, para unos será como la fecha real de inicio del Tercer Milenio, la que marca la caída del Imperio Norteamericano o simplemente como uno de los ataques terroristas más mortíferos de la historia.

Han pasado 10 años y las consecuencias de aquel ataque siguen llegando a la esfera internacional: se mantiene la lucha global contra el terrorismo islamista, Afganistán sigue en una cruel guerra y el mundo está sumido en una crisis financiera global cuyas raíces en parte hay que buscarlas en las consecuencias económicas de los atentados, al dispararse los déficits públicos por culpa de la llamada “Guerra contra el Terror” y de las consecuencias económicas de los propios atentados.

EE.UU gozaba antes del 11-S de datos económicos sostenibles y 10 años después tiene graves problemas financieros

Para los estadounidenses la fecha marca su vulnerabilidad a los acontecimientos que ocurren en el mundo, ya no son intocables y lo que ocurra en lejanos desiertos de Oriente puede afectarles de una manera directa y terrible. EE.UU. descubrió que aparte de su dominio cultural en el mundo tiene que involucrarse en los problemas que a éste le acucian como potencia dominante que es, aunque ahora lo sea menos. Para el resto de los países occidentales quedó claro que si la principal potencia militar mundial podía ser golpeada en sus centros de poder políticos, económico y militar, nadie estaba a salvo de sufrir las consecuencias del terrorismo internacional.

¿Y cómo ha afectado el 11-S a nuestra vida?

Aparte del ataque terrorista del 11-M, que nos hizo vivir en nuestras propias carnes de los españoles los problemas del mundo, el 11-S ha marcado para siempre nuevas formas de concebir la vida y de transitar por el mundo.

Las nuevas reglas aéreas impuestas en el mundo occidental tras los atentados nos han obligado a variar nuestra tranquila rutina en los viajes en avión. Nada de llevar cualquier cosa sospechosa y más medidas de seguridad han trastocado un poco nuestros viajes.

Nuestros militares, han tenido que ir a proteger a la lejana Afganistán a una población sometida a un régimen islamista que antes del 11-S no importaba a nadie, pese a la crueldad demostrada por los dirigente talibanes. Decenas de millones de euros de las arcas españolas gastados en una operación militar cuyo éxito, 10 años después, está más que en duda.

¿Qué consecuencias psicológicas deja en una sociedad ver en directo un ataque terrorista?

Al margen están las consecuencias sociales y psicológicas para cada individuo. ¿Cómo nos ha afectado ver en directo un atentado terrorista como el 11-S? Se cuestiona cómo ha afectado a una sociedad ver una masacre y que eso no tenga consecuencias en la forma de actuar y sentir de una sociedad. ¿La hace más inmune a las noticias cruentas? ¿La provoca un mayor sentimiento de solidaridad entre la humanidad?

Una buena parte de los economistas norteamericanos, incluído Mark Zandi economista jefe de Moody's, señalan al 11-S como responsable del aumento de la especulación en materias primas e inmobiliario que tuvo lugar en el mundo en los años siguientes. Esto sería consecuencia de un mayor deseo de los consumidores de vivir el presente, lo que disparó sus gastos y endeudamientos, y nos llevó un poco más tarde a la crisis financiera internacional que vivimos actualmente.

Sean cuales sean las respuestas parece que el 11-S es algo más que una fecha en la historia de los EE.UU., es una fecha que marca nuestro devenir y el de nuestra sociedad en el mundo. Aunque es probable que hasta que no nos hayamos muerto los que vivimos actualmente en el planeta haya alguien capaz de descifrar en qué y cómo nos ha cambiado.

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