La defensa de Pedro Muñoz ahonda en las imprecisiones del exconcejal de Ponferrada sobre las agresiones a Raquel Díaz

El expolítico berciano Pedro Muñoz lega a la Audiencia Provincial de León acompañado por sus abogados

Elena F. Gordón/ICAL

Los hermanos y amigas de la abogada ponferradina Raquel Díaz, a cuyo ex marido, Pedro Muñoz, se juzga en la Audiencia Provincial de León por presunto intento de homicidio, de lesiones agravadas, violencia habitual, injurias, amenazas y maltrato en el ámbito familiar repitieron hoy en sus testimonios que ella vivía “con miedo y anulada” por el acusado.

En las comparecencias de la segunda sesión de la vista oral el hermano de la víctima manifestó que ésta contó que sufría malos tratos y que en alguna ocasión Muñoz la había agarrado del cuello y que lo disimulaba con maquillaje. “Que la intentaba ridiculizar en la reuniones del partido Coalición por El Bierzo y que la insultaba. Que él sabía pegar, tenía fuerza, había hecho halterofilia”, apuntó y también dijo que al día siguiente de su boda Raquel le comentó que tenía dudas al respecto por la existencia de infidelidades en relaciones anteriores por parte de Muñoz.

Su hermana aludió a un episodio vivido durante una visita que hizo a la pareja y en la que dijo haber escuchado, desde su cuarto, cómo “la arrastraba por la escalera, porque se quejaba y se oían ruidos. Y luego hubo una discusión muy fuerte en la planta de abajo. Él voceaba, pero no entendía lo que decía. Al día siguiente le pregunté a Raquel que qué había pasado, le dije que había pasado miedo y me dijo que no había sido nada en comparación con otras veces. Que sabía dónde tenía que darle para que no se notara”.

El cielo y el infierno

Tanto la hermana de Raquel como una de sus amigas comentaron, sobre la relación que mantenía con el acusado que ella lo resumía diciendo que con él “estás en el cielo o en el infierno”. La hermana y alguna de sus amistades dijeron también que la abogada estaba “anulada”. También aseguraron ser testigos del control permanente que ejercía vía telefónica sobre ella.

“La anuló como persona y laboralmente y tenía miedo a abandonar la relación” señaló una de sus amigas mientras otra dijo que temía, por amenazas proferidas por él, que en caso de romper hubiese represalias tanto contra Raquel como hacia su círculo familiar y de amistades.

Raquel, según declaró su hermana y una de sus amigas, llegó a plantearse ir a vivir y a trabajar fuera de Ponferrada porque no podría permanecer allí si le dejaba. 

Los testigos que comparecieron hoy relataron algunas frases dichas por Pedro Muñoz que escucharon, junto a Raquel, cuando ésta recibía sus llamadas y activaba el ‘manos libres’ de su teléfono móvil como “Te voy a hundir, te voy a hundir, te voy a hundir y tú no eres nadie”, “Puta, hija de puta, ¿dónde estás?” o “Eres una puta y como puta que eres tienes que estar en la calle, que es donde están ese tipo de mujeres”.

“Raquel decía que denunciarle implicaría que no iba a poder trabajar, que iba a acabar con su vida. Tenía verdadero miedo”, expuso una de las testigos. “Dijo que tenía mucho miedo y que la había amenazado. Vino a casa muerta de miedo, llorando, dijo que se había puesto muy agresivo”, señaló una de las comparecientes sobre una de las ocasiones en que la víctima había acudido a ella.

Las amigas y los hermanos de Raquel Díaz negaron, como en la sesión del lunes, declaró el acusado y dio a entender su defensa, que la abogada tuviera problemas con la bebida y destacaron que era deportista y se preocupaba por su alimentación. Respecto a su físico, recalcaron que durante la relación con Muñoz sufrió un deterioro importante.

“Siempre me dijo que no sabía hasta dónde llegaba el poder que tenía este señor”, aseguró una de las testigos y también comentó que escuchó decir a Raquel que Pedro había afirmado que donar el dinero de la boda para la campaña política de Coalición por El Bierzo, formación a la que ambos pertenecían -cofundado por él y del que ella ejercía como portavoz- fue el motivo real del enlace. También declaró que Raquel aportó 12.000 euros a la formación.

“Pretendía aislar a Raquel. Ella no podía dar un paso sin que él lo supiera en cada momento. Raquel era totalmente diferente cuando él estaba delante. Creo que todo basado en el miedo que tenía”, aseguró otra de sus amigas.

La secretaria

También prestó testimonio hoy una joven que trabajó con Raquel como secretaria. “Llegaba triste y me decía que era por discusiones que tenía con su marido. Para no seguir discutiendo veces se iba a dormir fuera. Alquiló un piso para poner distancia, pero luego volvió con él”, manifestó antes de añadir que estaba “psicológicamente mal. Había muchas llamadas en las que discutía con él y ella acababa mal y llorando”.

El primero en llegar

El último testimonio de la sesión del martes lo aportó Gustavo P., amigo de Pedro Muñoz que realizaba para él labores de jardinería y que fue la primera persona en llegar al lugar de los hechos el 27 de mayo de 2020, cuando ocurrieron los hechos que han llevado al expolítico berciano al banquillo de los acusados.

Con él contactó telefónicamente varias veces Muñoz ese día y fue quien, junto a su esposa, se personó en la finca de Toreno, antes que los servicios de emergencia y que la hija del acusado. “A mi pareja le salió limpiar; sin más motivo” comentó sobre el hecho de que se hubiera fregado la zona donde estaba Raquel, tras haber sido introducida por Muñoz en la vivienda, para retirar la sangre.

También comentó que él no había modificado el escenario de los hechos, aunque sí reconoció haber vuelto al lugar en fechas posteriores, después de que se recordara que se llevaron a cabo dos inspecciones oculares y en la segunda el lugar no estaba como en la primera.

Sobre el día de los hechos, señaló que el acusado le llamó pidiendo ayuda, diciendo que Raquel se había caído y que acudiese. En su declaración también se recordó que durante una reconstrucción de los hechos a la que acudió la víctima, ella se dirigió al amigo de Pedro Muñoz. “¿Qué me hizo, Gus?”, le preguntó y él respondió: “Raquel, no lo sé”.

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