El 'David' que frena el empuje de los 'Goliats' de la alimentación en León: Supermercados Río Sil

Supermercado Río Sil con una singular imagen corporativa.

Luis Álvarez

“Con modestia”, como ellos mismos explican, “con mucho trabajo, con calidad, buen servio y precios, además de una atención próxima y personalizada”, son las herramientas en las que basa Supermercados Río Sil su digna y exitosa competencia a las grandes cadenas de supermercados nacionales ya afincadas en Villablino.

Supermercados Río Sil es una de las escasas enseñas locales que sobreviven en León en el complicado panorama de la distribución. En el olvido quedan ya enseñas como Supermercados Cenco, absorbidos por Eroski en los 90, o la cadena del Grupo Elosúa que acabó siendo El Árbol hasta su desaparición a manos de Día, y que mucho tuvo que ver con el nacimiento de Río Sil.

La aventura personal y profesional de Río Sil arranca de 1966, cuando Cesar Álvarez y Luisa Barreriro, dos jóvenes, por aquellos años, originarios del pueblo de Orallo, abrieron su primera tienda en el número 55 de la Avenida de Constantino Gancedo, en el barrio de Cuatro Caminos en Villablino.

Un pequeño bajo de apenas 40 metros cuadrados en el que se vendía de todo, alimentación, ultramarinos, fruta y verdura, ropa o calzado. Y hasta se servían vinos y licores. Lo que por aquellos años era una tradicional tienda de pueblo.

Cuenta Luisa, su marido ya falleció, “trabajábamos, 12, 14 y hasta 16 horas diarias”. César a las 4 de la mañana bajaba todos los días a Ponferrada y sus alrededores a comprar fruta y verduras, pollos, carne o patatas. Primero con un viejo Land Rover, una de sus hijas, Telvi, nos explica que “a veces con 8 ó 9 años, si el coche no arrancaba, nos levantábamos todos a empujarlo hacia la cuesta de la Estación, para que ya cuesta abajo pudiese ponerlo en marcha”, además en los “ratos libres” iba a vender por los pueblos del entorno. Este mismo viaje siguió haciéndolo hasta su muerte, después con una camioneta Avia con caja y toldo y luego con una furgoneta larga cerrada, ya con los dos supermercados abiertos.

En el principio de los años 70 “Don Marcelino Elosua, en unas reuniones a que nos convocaba a León, a sus clientes, nos dijo, tenéis que abrir un supermercado en Villablino, vosotros tenéis cualidades para esto”, explica Luisa. La dificultad y no pequeña era el dinero, ningún banco iba a darles un crédito en aquellos tiempos para una aventura de dudoso éxito y por tanto de alto riesgo. “Don Marcelino nos dijo, no os preocupéis por eso, yo os dejo lo que necesitéis, y así fue, nos puso a disposición una cuenta en Caja España, para cubrir todos los gastos, luego la verdad es que pudimos devolvérselo en pocos años”. La recomendación fue, “busca un terreno en el medio del pueblo, y construye lo que necesites”. Así el día 10 de febrero 1976 abrió sus puertas el primer supermercado de Villablino en la calle Río Sil, “me acuerdo bien de la fecha porque ese día cumplía 41 años” asegura Luisa.

Avanzados los años, “para tratar de dar una salida a nuestros hijos”, decidieron abrir el segundo en la esquina de las calles Serafín Morales y Babia. Comprando los bajos para la tienda y el almacén. “fueron unos años duros y de mucho trabajo, había que atender las tiendas y la casa, recuerdo una vez que en una encuesta que les hicieron a mis hijos en la escuela, el pequeño se quejó de que nunca sus padres lo habían llevado ni ido a buscar a la escuela, pero no podíamos”.

La realidad actual, no es muy diferente, cada uno de los dos hermanos asume la gestión de uno de los establecimientos, Cesar del primero y Telvi y su marido Ángel del segundo. Comparten algunas compras y la elaboración de embutidos y carnes con adobos, porque en la calle Río Sil tienen obrador autorizado, “pero las dos clientelas son diferentes y tenemos que ofrecer productos diferentes”.

En el más pequeño trabajan 4 personas y en el más grande 10. “tratamos de comprar todos los productos del entorno, la carne de vacuno, ovino y caprino, la fruta y verdura de El Bierzo, la que es posible, productos de León de charcutería y alimentación, el pan de los panderos de Laciana, el pescado de La Coruña”, me explica Telvi. “Regularmente hacemos comparativas de precios con los supermercados del entorno y en compras estándar estamos por debajo en precios entre un 10 y un 15%”.

Como novedad desde hace unos 6 años Ángel recibió por una herencia unas fincas en el levante español, con naranjos y olivos, lo que les permite poner a la venta en su establecimiento, esos productos propios, “naranjas y aceite, pero en pequeñas cantidades”. El resto sigue casi igual, “las 12 horas de trabajo diarias son algo de lo que no podemos librarnos, cuando vas para casa aún llevas cosas para seguir haciendo, por eso nuestras hijas no quieren seguir con el negocio, parece que seremos la última generación, han estado probando y les parece demasiado esclavo”.

Para para el final dejamos quizá lo mejor, pero es una buena forma de terminar con buen sabor de boca el artículo. Ofrecen servicio a domicilio gratuito sin cuota de gasto mínimo para todos los pueblos del municipio de Villablino, “hombre no vamos a llevar un paquete chicles a Lumajo, pero por una compra normal si”. Servicio muy apreciado, especialmente por las personas mayores, lo que puedo asegurar por experiencias personales propias y familiares.

Río Sil es un pequeño gigante que batalla día a día en un sector dominado por grandes marcas. Pero con mucho trabajo y modestia sigue su camino como una de las pocas cadenas locales que han logrado llegar hasta hoy.

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