La ausencia de nieve cubre de crisis a la montaña de León en los entornos de las estaciones de esquí de Leitariegos y San Isidro

La estación de San Isidro el 6 de enero de 2023.

Sara Lombas

Las estaciones de esquí de Leitariegos y San Isidro permanecen cerradas a 12 de enero. La nieve se ha dejado ver durante el pasado fin de semana, pero en una cantidad ínfima que ha quedado diluida por la lluvia. Y es que este año más que nieve ha caído agua en la montaña leonesa, después de unas navidades de temperaturas atípicas que han dejado vacías las estaciones de esquí leonesas. 

Hay que recordar que la Diputación de León es la responsable de las estaciones leonesas, de la que dependen los trabajadores y el calendario de apertura de Leitariegos y San Isidro, que normalmente va de diciembre a abril.

En el entorno de Leitariegos, en Laciana, y San Isidro, en Puebla de Lillo, hay muchos negocios, prácticamente pueblos enteros, que dependen de los ingresos que les facilitan los amantes de los deportes de invierno, que no han podido subir a la montaña leonesa estas navidades por la nula presencia de nieve en las estaciones.

Una crisis general en Puebla de Lillo

En Puebla de Lillo se encuentra el Restaurante Mirasierra, cuyos dueños llevan también el cámping Las Nieves en el mismo municipio. Cuando se les pregunta por la ocupación responden: “Hemos pasado de 100 a 0”, aludiendo a la temporada pasada, cuando la estación de San Isidro batió récords. La temporada de 2021 y 2022 fue la mejor de los últimos 21 años, con récord de usuarios durante el puente de la Constitución, Navidades, Carnaval y Semana Santa, gracias a unas nevadas que, si bien no fueron especialmente voluminosas, pudo permanecer durante meses con la ayuda de los cañones de nieve y la falta de precipitaciones. 

Esta nieve de la temporada pasada sirvió para recuperar las pérdidas económicas de los años de pandemia: “El año pasado pudimos trabajar bien, y nos sirvió para tapar agujeros”, cuentan desde el restaurante Mirasierra, “Si esto hubiera pasado el año pasado, encadenado con el COVID-19, habría sido un desastre”.

Otro de los negocios que están sufriendo directamente la falta de nieve en la estación de San Isidro es el negocio de alquiler de equipo de deportes de nieve HalfPipe. Santi, su dueño, no es muy optimista respecto a la llegada de la nieve y la recuperación de las ganancias económicas perdidas: “Estamos fatal, si no hay nieve no hay gente y lo peor es que no hay previsiones de nevadas hasta la segunda o tercera semana de enero”, cuenta, “Con eso tenemos más de media temporada perdida. El 2022 lo empezamos muy bien por la nieve que aguantó durante los primeros dos meses del año pero lo hemos acabado muy mal”. 

Puebla de Lillo es un municipio que en 2022 tenía 666 habitantes empadronados, muchos de ellos jóvenes que son capaces de quedarse en el pueblo gracias a los trabajos que consiguen en la estación de San Isidro durante los meses de la temporada de esquí.

El hecho de que no haya nieve en la estación implica una “crisis general de la población”, como lo describen desde el Mirasierra: “La población depende de las estaciones. Si este pueblo conserva población joven es porque consiguen vivir de lo que ganan durante los meses de la temporada invernal. Están en una bolsa, les llaman y trabajan de mil cosas relacionadas con la estación. El resto del año viven con lo que han ganado esos meses y, claro, este año van a tener menos meses de cobrar”. 

Mirando al cielo desde Leitariegos

“Estamos mirando al cielo todo el día, ya que aquí lo vemos mejor”, dice Nieves, dueña de los apartamentos Portal de León, en Caboalles de Abajo, a 10 minutos en coche de la estación de Leitariegos de Laciana. 

“La temporada de esquí implica nuestros ingresos, y cuando no nieva nos falta la gente. Hemos pasado a tener los apartamentos llenos de reservas a tenerlo todo cancelado”, cuenta, recordando las buenas cifras del año pasado que, aunque en Leitariegos no batieron récords como en San Isidro, fueron igualmente buenas: “El balance anual lo hubiéramos rematado con las navidades”.

No es la primera vez de un panorama tan desolador, con tan pocas precipitaciones. Durante las navidades de 2016 y en las de 2015 la nieve fue esquiva con la provincia en esas fechas, en contraste con las de 2014, es decir, lo mismo que está pasando actualmente con la temporada 2022/2023: tras un año de abundancia, otro de total escadez.

Nieves, que ríe reconociendo la ironía de su nombre con el objeto de la conversación, es más optimista respecto al resto del año: “La nieve llegará en enero, ya ha pasado lo mismo desde hace siete u ocho años. Se nota que nieva más tarde. Pero ya no va a ser lo mismo, porque ahora la gente está de vacaciones y no solo de fin de semana”.

En Villablino está el hotel La Aldeya. Su dueña, Natalia, es clara sobre la situación: “Estamos al 0% de ocupación. Hemos pasado las navidades con muy poquita gente. La gente que ha venido estas navidades ha sido para ver a su familia, y entonces se quedan en la casa familiar, no alquilan nada. Otros años venían más personas, aunque fuesen también familiares, y algunas veces no cabían en la casa de la familia y alquilaban, pero este año ni eso”, explica. 

A pesar de todo, Natalia, tampoco da todo por perdido: “Si nevase estas semanas todavía estaríamos a tiempo de salvar la temporada. Nosotros trabajamos mucho con escolares, especialmente de Galicia,y les daría tiempo a venir”.

Años de desesperanza

Como en Puebla de Lillo, la estación influye directamente en la economía y sociedad de Villablino. Natalia lo ve así: “Leitariegos tiene el problema de que, al estar más cercano a Galicia, la nieve que cae en San Isidro aquí es lluvia. Además la pandemia golpeó muy fuerte, han cerrado muchos negocios desde entonces. Algunos míticos como la Cafetería del Sol. El pueblo se está quedando en nada”.

Cabe recordar que la estación de Leitariegos tiene otro hándicap añadido: es muy pequeña en comparación con San Isidro. Esta semana ha llegado la tercera prórroga del ‘Plan del Carbón’ que incluye la ampliación de la estación, que arrastra un retraso de hasta 6 años y por el que se sigue esperando aún.

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