La Gran Senda del Sil, una corriente de oportunidades de desarrollo turístico para no seguir viviendo de espaldas al río

Puente del ferrocarril minero Ponferrada-Villablino sobre el Sil entre las localidades de Congosto y Santa Marina del Sil. // David Zamorano

Entre Babia y la Ribeira Sacra corre el Sil. La primera busca alternativas que la segunda ya ha encontrado. Y la respuesta está en el curso de un río que es una corriente de oportunidades a las que trata de dar una forma conjunta el colectivo El Sil Sí, nacido el pasado año 2021 en Toreno con la vocación de implicar a los ayuntamientos de un trazado que comprende las provincias León, Lugo y Orense. La Gran Senda del Sil es el denominación de una iniciativa que abarca más de 200 kilómetros de cauce que surca desde antiguas explotaciones mineras hasta viñedos en ladera.

La Cueta de Babia, en el municipio de Cabrillanes, divisa el nacimiento del Sil. El pueblo más alto de la provincia de León, ubicado a 1.460 metros de altitud, alcanza ese primer tramo con una ruta de senderismo circular de 14 kilómetros con la idea de habilitar una pasarela que permita cruzar el río en los meses de invierno. “El turismo no va a ser una alternativa a la ganadería, pero sí un complemento”, considera el pedáneo de una localidad con pasado también minero, Emilio Martínez, quien subraya que los visitantes ya tienen en cuenta la condición de La Cueta como 'cuna' del Sil.

“El Sil ya es ahora un recurso turístico”, cuenta al otro extremo del río el alcalde de Sober (Lugo), Luis Fernández Guitián, a la sazón presidente del Consorcio de Turismo de la Ribeira Sacra, que agrupa a municipios lucenses y orensanos. La zona aprovecha los cañones del Sil como zona navegable desde que, a la vuelta de la Exposición Universal de Sevilla en 1992, el entonces presidente de la Diputación de Lugo, Francisco Cacharro, compró varias embarcaciones de segunda mano. Ahora hay una red pública y privada de catamaranes. “Y la gente cada vez más busca nuevas experiencias”, advierte.

La Ribeira Sacra aprovecha los cañones del Sil como zona navegable desde que la Diputación de Lugo comprara embarcaciones utilizadas durante la Expo de Sevilla de 1992. Y ahora saca fruto de una red pública y privada de catamaranes

Hay dos actitudes posibles al llegar a la margen de un río: reflejarse sobre las aguas o darse la vuelta. “No se puede vivir de espaldas al Sil. Es un gran recurso. El agua es un bien preciado”, proclama el presidente de El Sil Sí, Julio Rubial, que insta, por el contrario, a mirarse en el espejo que proyecta la zona correspondiente a la Comunidad vecina. “El 80% del trazado gallego ya está desarrollado”, expone al recorrer en la mente un itinerario que pasa por 15 ayuntamientos de León y 17 de Galicia. La parte “más retrasada” sería la del Alto Sil comprendida entre Villablino y Toreno. “Ahí la orografía complica las cosas”, concede.

El Sil nace al pie de la Peña Orniz, rondando los 2.000 metros de altitud. Unos 500 metros más abajo La Cueta de Babia trata de hacer valer las bondades de un paisaje “modificado” por los usos ganaderos y humanos hasta convertirlo en recurso turístico. La localidad también pretende instalar una estación de esquí de fondo para “desestacionalizar” unas visitas que en otras épocas del año también atienden a su potencial como zona ornitológica. Y todo ello va en consonancia con uno de los objetivos de El Sil Sí: que cada zona implicada aporte sus propios atractivos en beneficio de la Gran Senda del Sil, que en este caso se encontraría como hándicap el trazado de hoces en el que la carretera va pegada al río sin dejar margen para rutas.

Nuevos recursos después del carbón

El puente de Las Palomas, lugar de parada obligada con sus vistas de vértigo (el itinerario total suma 138 puentes y pasos, según ha documentado gráficamente David Zamorano), da la transición entre Babia y Laciana, donde también suspiran por hallar alternativas económicas para paliar el impacto del cierre de las minas de carbón. La Gran Senda del Sil “es un proyecto muy interesante y va en consonancia con el interés por la recuperación del patrimonio”, sostiene el alcalde de Villablino, Mario Rivas, al referir otros alicientes como las posibilidades de ver especies protegidas como el oso o de esquiar en invierno en la estación Valle Laciana-Leitariegos. El aprovechamiento del Sil, pendiente en algunos tramos de estudios por la complicada orografía, sería “complementario” con otra arteria paralela como el tren turístico Ponferrada-Villablino, conocido popularmente como Ponfeblino.

El Sil Sí coincide en la compatibilidad de la Gran Senda y el Ponfeblino sin dejar de establecer como diferencia los tiempos de desarrollo de una iniciativa que considera de sencilla aplicación con otra, la del tren turístico, que lleva décadas ocupando páginas de periódico sin apenas avances palpables sobre el terreno. “Si el Ponfeblino fuera viable económicamente, con cantidades de inversión asumibles, sería muy interesante e iría paralelo a la senda. Lo que no puede ser es estar tantos años sin apenas novedades”, advierte Rubial.

Cauce y vías bajan y llegan al Bierzo por Palacios del Sil y Páramo del Sil, cuyo alcalde, Ángel Calvo, advierte de la necesidad de contar con la Confederación Hidrográfica Miño-Sil como “piedra angular” del proyecto a efectos de la concesión de permisos. El Sil Sí, que tras citar a alcaldes y pedáneos del trazado a una reunión el pasado junio en Toreno ya prepara un encuentro para el 30 de agosto en el Barco de Valdeorras al que están invitadas las diputaciones provinciales, aplaza todavía el contacto con el organismo de cuenca, a la que considera la “última pata” del proyecto sin obviar la existencia de “normativas que hay que cumplir” y que, en última instancia, el mantenimiento de los tramos correría a cuenta de los ayuntamientos.

El colectivo promotor de la iniciativa, El Sil Sí, la considera compatible con el tren turístico Ponfeblino siempre que este último proyecto fuera viable económicamente y no se siguiera dilatando en el tiempo

Como el agua ahora, el carbón también bajaba del Alto Sil al Bierzo hasta la antigua central térmica de Compostilla II, en pleno proceso de desmantelamiento, en Cubillos del Sil. El municipio, que ha sufrido la pérdida de su principal recurso económico, busca ahora el aprovechamiento de la cola del embalse de Bárcena con la idea de promover una ruta circular que también sería compatible con el Ponfeblino, según expone su alcalde, Antonio Cuellas. “Hay que aprovechar los recursos naturales que pueden constituir un atractivo. No estamos inventando nada; es una cuestión ya explotada en otros ríos de Europa”, añade.

El Sil deja la provincia de León al paso por el municipio de Puente de Domingo Flórez, que ya asume que apenas podrá aportar al proyecto. “Nos va a tocar muy poco por problemas de accesibilidad ”, dice el alcalde, Julio Arias, al hacer notar el escaso o nulo margen de maniobra entre el curso del río (que atraviesa zonas embalsadas) con laderas y carretera que apenas dejaría algún espacio en la localidad de Salas de la Ribera. El municipio se muestra en cualquier caso dispuesto a participar en la iniciativa consciente de la importancia de sumar a la pujante industria pizarrera recursos turísticos como del que ya goza con el trazado del Camino de Invierno a Santiago.

Puente de Domingo Flórez da la transición a Valdeorras, en la vecina provincia orensana, que también puede mezclar pizarra y turismo vía Camino de Invierno, un trazado que podría implementarse a la Gran Senda del Sil. “Nuestro principal recurso ya es el turismo y el enoturismo”, completa Luis Fernández Guitián desde la Ribeira Sacra sin esconder que la plantación y recuperación de viñedos “está yendo a más en los últimos años”. Cada ayuntamiento ha ido habilitando instalaciones como miradores para maximizar el atractivo que ya viene dado por naturaleza. “El curso final del Sil tiene una ventaja: que está encañonado”, admite Fernández Guitián, consciente de la conveniencia de enlazar esas iniciativas individuales en un proyecto de conjunto que acabaría en la confluencia con el Miño en los Peares.

Sumar recursos para el bien común es precisamente la filosofía de El Sil Sí, colectivo implicado en otras reivindicaciones como la conexión por vía rápida entre el Alto Sil y Asturias por Valdeprado (Palacios del Sil) sin ocultar otras comunicaciones que vendrían de perlas al proyecto como la ansiada autovía A-76 entre Ponferrada y Orense. “Los ríos son también vías de comunicación”, advierte el pedáneo de La Cueta de Babia, el punto de partida de un itinerario que termina con la desembocadura en el Miño. “Y sin recurrir al refrán de que el Sil lleva el agua y el Miño la fama, sí hay que poner en valor que tiene el doble de caudal. El Sil es un gran río que tiene muchísimas posibilidades”, concluye el presidente del Consorcio de Ribeira Sacra. Y ante esta reflexión cabe mirarse en el reflejo del agua o dar la espalda al Sil.

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