El Camino de Santiago para personas con movilidad reducida

Silla de ruedas de una persona con discapacidad.

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En la actualidad, y a pesar de los colosales avances de nuestra sociedad en esta materia, todavía sigue siendo un gran reto emprender el Camino de Santiago en silla de ruedas o con una discapacidad. Aunque se ha avanzado mucho, y los logros conseguidos para mejorar las condiciones de vida de estos colectivos son ya un viaje hacia delante y sin retorno en las sociedades más avanzadas.

Como cualquier otro peregrino, el viajero que pretenda hacer el Camino de Santiago en su silla de ruedas también deberá prepararse y entrenar previamente, comprobar sus fuerzas y conseguir un tono físico adecuado al reto que está a punto de abordar.

Una vez preparados la vivencia no diferirá en lo esencial de la que experimenta cualquier peregrino. Y aunque los retos sean mucho mayores cuando se tiene alguna discapacidad, las sensaciones que experimentará serán básicamente las mismas: el espíritu de superación y sacrificio, la camaradería, los contratiempos y alegrías que se encuentran en la ruta, o la libertad de surcar el horizonte sin más preocupación que avanzar.

Consejos para el Camino según el tipo de discapacidad

Discapacidad física: Lo ideal sería adaptar nuestra silla de ruedas o hacernos con una handbike, una silla especial de tres ruedas que se adapta mucho mejor a todo tipo de terreno. En cualquier caso no va a ser un trayecto fácil y el peregrino encontrará muchas dificultades a lo largo de la ruta. Es casi seguro que tendrá que desviarse frecuentemente de senderos de tierra o terrenos más difíciles para hacer muchos kilómetros por el arcén de carreteras locales, lo que exige una atención extra ante los peligros del tráfico. También es aconsejable llevar repuestos para la silla de ruedas, tacos para las muletas, guantes y todo lo necesario para tratar las posibles ampollas o los problemas físicos que puedan aparecer durante el trayecto. En cualquier caso hay que tener especial cuidado con el peso de la mochila, no hay que olvidar que nos encontraremos con muchas cuestas. Y por último se recomienda contar con un coche de apoyo o hacer el Camino acompañados.

Discapacidad psíquica: Estas personas deberán caminar acompañadas por un familiar, amigo o persona que conozca su discapacidad y pueda ayudarles en cualquier situación que se presente.

Discapacidad auditiva: Lo más importante para estas personas es estar doblemente atentos cuando el Camino es por tramos de carretera o en lugares de mucho tráfico

Discapacidad visual: También en este caso se recomienda ir acompañado y estar muy pendientes del tráfico o irregularidades del terreno.

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