Al calor del cine: cinco clásicos para un verano
El cine ha desplegado infinitos veranos sobre la pantalla, derroches de calor que se han instalado para siempre entre nuestros recuerdos. Algunas de esas películas han retratado veranos sureños y tórridos, relatos que quedan suspendidos sobre un calor húmedo y asfixiante.
En otras las altas y sofocantes temperaturas atraviesan la pantalla para arrebatarnos, para sumergirnos bajo oscuras tentaciones. Y otras nos hablan de primeras veces, de veranos que pertenecen a otras edades.
En cualquier caso, aquí les dejo cinco clásicos para refugiarse del bochorno que invade las calles ante ese otro calor que desprende el buen cine.
Un tranvía llamado deseo (1951) — Elia Kazan
La obra de Tennessee Williams encuentra su mejor expresión en este opresivo drama que derrama deseos y excesos sobre la pantalla. Marlos Brando sin camiseta como símbolo sexual de una época y Vivien Leigh descendiendo hacia la locura en ese piso diminuto donde las frases de dialogo suenan como puñales.
Doce hombres sin piedad (1957) — Sidney Lumet
Drama judicial de una vigencia argumental y estilística totalmente intacta. Teatro llevado al cine con una magistral realización y unas interpretaciones exactas y llenas de elocuencia expresiva. Doce desconocidos deliberando sobre la vida de un hombre bajo un calor asfixiante. Sudor y palabras impacientes para llegar a un veredicto.
La gata sobre el tejado de zinc (1958) — Richard Brooks
De nuevo Tennessee Williams llevado al cine y de nuevo otra memorable e icónica pareja protagonista. Paul Newman y Elisabeth Taylor despliegan sobre la pantalla un derroche interpretativo bajo la luz ardiente de un verano abrasivo y sureño. La avaricia, la mentira y el bourbon se cocinan a fuego lento en esta obra que es perfecta para disfrutar en una noche insomne de verano.
Verano del 42 (1971) — Robert Mulligan
Hay veranos habitados por la nostalgia de las primeras veces. Veranos sentimentales como este que narra el despertar sexual de un adolescente atraído por una bella mujer que acaba de perder a su marido en la Segyba Guerra Mundial. Bella película que nos transporta a esa edad del descubrimiento, a esa piel encendida que pertenece a su tiempo irrepetible.
Fuego en el cuerpo (1981) — Lawrence Kasdan
Película que revitalizó el cine negro a principios de los ochenta con una historia donde el deseo y la traición atraviesan la pantalla. Pocas veces se ha retratado ese sofocante calor que nos aturde hasta perder la cabeza como en este thriller que combina crimen y sudor a partes iguales. Kathleen Turner llegaría para quedarse y convertirse en mito erótico de los ochenta.